Español en América

junio 28, 2009

La motivación en la enseñanza

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 8:33 am

Un sin fin de teorías cognitivas o como se les quiera llamar, que los enseñantes no hemos tenido más remedio que aprender, impuestas por la modernidad de la progresía, marcan una tendencia en los modelos de enseñanza, y en la influencia sobre los profesores en cuanto a la exposición o métodos en las clases.

Mi marido que es un arcaico profesor de la denostada dictadura, se ríe de tantas y tantas teorías que pretenden convertir al profesor soso  en un portento.

La comunicación, la facilidad para enseñar es innata, por mucho entrenamiento, trainings que se les dé a los profesores, si no tienen gancho, será imposible que seduzcan a sus alumnos.

La teoría de este viejo y facha profesor es que el que comunica es porque tiene el don. La enseñanza no consiste en alcanzar una oposición o un concurso, sino que es una vocación, un amor a transmitir unos conocimientos, apoyados en unas facultades comunicativas que es muy difícil adquirir.

Evidentemente, las facultades innatas se pueden mejorar con la experiencia, el entrenamiento, y las nuevas teorías ( no tan nuevas )  aportan algún granito de arena.

El profesor aburrido, pesado que mira más el reloj que los propios alumnos, puede resultar nefasto.

¿ Este modelo de incomunicación puede provocar el fracaso escolar? Los sistemas de concurso-oposición actuales en la enseñanza española no garantizan ni la calidad de la enseñanza, ni la comunicación de la ciencia del maestro a sus alumnos.

Mi familia política tiene una gran vocación de enseñanza, es el cariño y el amor que se convertierten en pasión. Parece que , incluso, en una reunión familiar estuvieran dando clases. Su vida privada es una continuación de la escuela en la que parece que hablan ex cátedra.

Añaden que el mejor profesor es un actor de cine o de teatro. La expresión, la facilidad de palabra son claves en esta ciencia.

Sabido es que los niños y adolescentes les gusta bromear y más aún sobre sus profesores.

¿ Es discriminatoria esta posición ?

No lo creo puesto que el fin último de la enseñanza es conseguir que la ciencia se adhiera a los niños, darles conocimientos, una buena formación y una educación satisfactoria. Por tanto, si fuera directora de un Colegio Privado, fuera del ámbito de Zapatero y de Rajoy, elegiría por medio de un casting, profesores guapísimos con una buena dicción. Se trata de conseguir seductores, por supuesto, formados.

La segunda fase de la selección sería la demostración de sus conocimientos, pero antepongo la buena comunicación y la facilidad de palabra a la ciencia.

De nada sirve una demostración de conocimientos sino se pueden transmitir.

Además, el profesor debe de ser un seductor, como dicen los franceses tiene que tener “ charme “

¿ Es vital la experiencia ?

Estoy convencida que la experiencia se supera con las cualidades manifestadas con anterioridad, y nadie piense que la exposición es chabacana, o tiene como fin convertirse en una burla del sistema actual de selección del profesorado, ni mucho menos. Los profesores del actual status son tan funcionarios como los que desempeñan su labor detrás de un mostrador o ventanilla.

Esperan ansiosamente la llegada del final de mes, para que su salario caiga con violencia en su cuenta corriente.

¿ La desmotivación es fruto del sistema de enseñanza, de la selección del profesorado o del clima social enrarecido imperante en nuestras aulas ?

Mi experiencia en un Instituto de enseñanza media impartiendo clases durante seis meses, ha sido suficiente para visionar las carencias del sistema educativo español a la cola del mundo civilizado.

La mitad de los niños de doce años no saben escribir, y si lo hacen es inundando las cuartillas garrapateadas de infinidad de faltas de ortografía.

La lectura tampoco es el fuerte de este grupo que está muy próximo a ser calificado como analfabeto.

Manejan los ordenadores mejor que nadie; el señor Google es más consultado que el propio profesor durante el tiempo de la clase.

Los docentes están bloqueados, no saben, no contestan, desorientación total en un clima enrarecido en el que los alumnos son los reyes y los padres de éstos anteponen los derechos individuales de sus hijos a los colectivos del grupo de clase.

El profesorado ha perdido su autoridad en la clase y fuera de ella. Es el ambiente social de contestación, violencia, falta de educación y de autoridad que ha degradado la función sagrada de enseñar.

El profesor que accede por primera vez al aula, desde el primer día se asusta de lo que le viene encima.

Puede estar motivado, y entonces se convierte en un entusiasta gladiador, o desilusionado, y se transforma en funcionario deprimido, entrando en esa cadena nefasta de desmotivación-desilusión.

Institutos que parecen fortines, con vigilantes y cámaras de seguridad, rodeados de vallas y rejas como prisiones. Se pretende que los traficantes de todo tipo de drogas no entren en la fortaleza.

En estas condiciones el debate quizás no sea la motivación –desmotivación sino la subsistencia o mejor dicho la supervivencia para el profesorado.

Expuesta la situación, y el problema, mejor dicho en plural , los problemas, tenemos que echar mano de soluciones.

En primer lugar, y sin que se me tache de fascista, hay que conseguir un rearme moral y de educación fuera y dentro de las aulas.

Empezando por los medios de comunicación, cadenas de televisión, cine, informativos, y prensa, evitando la violencia y el vocabulario pobre y soez de los medios.

A nivel legislativo es necesario implementar una fórmula para que la autoridad del profesor se restablezca en las clases.

Finalmente la reforma del sistema educativo en el sentido de motivar al alumno obligándole, dado que papá estado regala la enseñanza, a ser consecuente con la inversión recibida y no malgastar el caudal de fondos públicos que esta enseñanza paupérrima arroja por la ventana.

Por último el sistema de selección del profesorado debe apuntar a la facilidad de comunicación y la ciencia del docente, en lugar de primar la experiencia que muchas veces es otra cualidad inútil.

La motivación en la clase

Volviendo sobre el tema central que nos ocupa que no es otro que la motivación en la clase, ésta es doble : por un lado el maestro tiene que estar motivado y la segunda motivación es la de los alumnos.

Es la clave para que funcione el sistema, el docente da sus clases con ilusión, devoción y cariño, y el alumno recibe la comunicación con interés por la atracción mutua.

Utilizando un símil, la enseñanza es el amor correspondido entre Romeo y Julieta.

Las dos partes son vitales porque no existiría el fin si uno de los actores no funciona.

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