Español en América

agosto 4, 2009

Carquizano parte II

Filed under: Relatos y cuentos — Mercedes @ 3:03 pm

Elcano, un guipuzcoano de Guetaria, acaba de dar la vuelta al mundo, increíble hazaña en el año 1.522 con aquellas frágiles naos de madera y con sólo un instrumento de navegación, el sextante.

Eran tiempos de gloria, reinaba Carlos V, y después de la conquista de América soñaba con controlar mares y remotas naciones.

Sus súbditos guipuzcoanos estaban por cumplir con las imposibles metas que pretendía su rey. La aventura, la gloria y el dinero eran los objetivos de aquellos jóvenes marinos o no que después del éxito de Elcano, suplicaban por embarcarse con el héroe.

Saben que Loaysa prepara por orden real una expedición a las Malucas. El rey Carlos ha nombrado a Loaysa Capitán General de la Armada ; ha elegido como segundo al guetariano, y éste como bue vasco prefiere rodearse de sus amigos y familiares de confianza. A través de Aréizaga y Urdaneta, Martín Iñiguez de Carquizano es contactado para ir en esta peligrosa expedición.

Loaysa nombra a nuestro amigo Alguacil Mayor. Se entusiasma y proclama a todos los vientos el éxito futuro de la empresa.

Se preparan las naves, y Martín controla su construcción, cuatro de ellas en la vecina Portugalete.

No es una empresa corriente. Están previstas siete naves y nada menos que 46º tripulantes. La duración se estima en unos tres años.

Conviene recordar que la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano tuvo esa duración, por lo que Loaysa piensa que la suya no acabará antes.

En las islas Molucas les esperan los ejércitos portugueses que se han establecido y tienen unas bases permanentes y poderosas.

Los guipuzcoanos no entienden cómo el rey Carlos ha nombrado jefe de la expedición a un sacerdote, Fray Francisco García Cofre de Loaysa, al que se le llama Loaysa, habiendo marinos experimentados como Elcano o Guevara.

Razones, las de la Iglesia, influyente en todas las decisiones de la época, en la que prevalecía la religiosidad de las personas sobre su capacidad técnica.

La realidad se impone y las siete naves se disponen a zarpar desde La Coruña el 24 de julio de 1.525. Las siete naos son :

La Santa María de la Victoria, capitaneada por Fray Loaysa, el patrón,

La Sancti Spiritu, por Juan Sebastián Elcano

La Anunciada, por Pedro de Vera

La San Gabriel, por Rodrigo de Acuña

La Santa María del Parral, por Jorge Manrique de Nájera

La San Lesmes, por Francisco de Hoces, y

El patache Santiago, comandado por el guipuzcoano Santiago de Guevara.

Nuestro Alguacil Mayor, navega con el cura Loaysa en la nave capitana.

Después de unos días de navegación arriban a La Gomera, donde permanece tres días abasteciéndose de agua y víveres ; parten de la isla canaria el 14 de agosto, víspera de la Virgen.

Andrés de Urdaneta, cosmógrafo y piloto, les lleva a la isla atlántica de San Mateo, deshabitada, pero que les permite hacer la aguada.

Bordean las costas de Brasil, alcanzando el Río de La Plata.

El 25 de enero de 1.526, llegan al Cabo de las Once Mil Vírgenes, muy cerca del estrecho de Magallanes.

Esa misma noche, una tormenta hace naufragar la nao Sancti Spiritu de Elcano, que pierde 9 marineros. Pasa de capitán a La Anunciada, y después a la nave capitana.

El 26 de Mayo consiguen salir del estrecho de Magallanes, alcanzando el océano Pacífico.

Las provisiones y el agua se acaban, los hombres están descontentos, pasan hambre, enfermedades. Incluso fray Loaysa se encuentra grave.

El 15 de Junio se pierde la nao San Lesmes y el patache de Guevara.

La sedición amenaza la expedición, los sublevados asesinan al capitán del barco Santa María del Parral, Jorge de Nájera, huyendo con rumbo desconocido.

El 30 de julio, fallece Loaysa. Toma el mando Juan Sebastián, también muy enfermo, falleciendo a los cinco días, el 4 de agosto.

Toma el mando Alonso de Salazar. Al poco, arriban a la isla de Los Ladrones, el 5 de septiembre, encontrando un gallego superviviente de una expedición anterior. Le embarcan y les sirve de gran utilidad puesto que conoce el tagalo, idioma de las Molucas y de las Filipinas.

El nombre de Filipinas es posterior puesto que se debe al honor de Felipe II.

De la isla de Los Ladrones zarpan el 10 de septiembre, y el capitán Salazar fallece el día 13.

La expedición pasa por el mando de tres capitanes en dos meses.

Hasta ahora el protocolo organizado por el rey Carlos, había previsto la sucesión de los capitanes. Pero no se había previsto un cuarto. Así los expedicionarios se reunen y nombran a nuestro héroe elgoibarrés, Martín como jefe supremo.

Martín valiente soldado y ahora experimentado marino, que contaba con el apoyo de su paisano Urdaneta, excelente marino, desarrolla una labor increíble.

Hasta ahora, la navegación y la supervivencia eran los objetivos.

La llegada a las islas orientales convierte a la expedición en una empresa de guerra, a la que Martín está acostumbrado. Los compañeros de Carquizano han elegido bien : un guerrero auxiliado por un navegante.

El dos de octubre arriban a Mindanao, y el 15 a la isla de Cebú.

En ellas se enfrentan a los indígenas para conseguir agua y alimentos.

El 22 fondean en Tolao en las islas Célebes, cerca de las Molucas.

 Finalmente el 29 de octubre llegan a Gilolo, objetivo del viaje moluqueño.

El 3 de noviembre Carquizano envía a su segundo Urdaneta, a la vecina isla de Tidore donde se encuentra el sultán amigo de la corona de España.

Martín se revela buen negociador consiguiendo la alianza del rey de Tidore. Ofreciéndole la protección frente a los hostiles portugueses.

 Éstos mantienen, en virtud del tratado papal de Alejandro VI, que las islas Molucas son suyas, mientras que el emperador Carlos sostiene que el paralelo se refería únicamente al océano Atlántico.

 Pero a Martín lo que le preocupa es la pelea, la guerra, y no le arredra la superioridad en hombres, cañones  y naves de los lusitanos. Se enfrenta a ellos en innumerables ocasiones y siembre con exitosa fortuna.

 Los portugueses hartos de pelea sin conseguir ningún éxito, ofrecen la paz a Carquizano.

 El portugués Baldoya, le promete cesar las guerras. Para celebrarlo, viene a Tidore donde en la fiesta de celebración del cese de las hostilidades, el traidor echando un potente veneno al vino de Martín, consigue de esta alevosa manera, la muerte de nuestro héroe que no consiguieron en mil combates.

 Muerto Martín Iñiguez de Carquizano le sustituye su amigo Urdaneta que vuelve a España después de nueve años de penalidades y triunfos.

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2 comentarios »

  1. igualito que ahora con los Ibarreche, los Arzalluz, los Telefoforos Monzon los Otegui de turno….Por eso el País Vasco siempre será no español, sino españolisimo, le pese a quien le pese….

    Comentario por Juan Antonio Rodriguez Mota — septiembre 15, 2016 @ 10:20 am | Responder

    • Estimado Juan Antonio:

      Gracias por el comentario. Esta autora, además de ser vasca y mi marido y mi hija, somos españoles o como tu dices, españolísimos.
      Que no te quede la menor sombra de duda de nuestra condición.
      Mi marido es descendiente de Carquízano, por esa razón conocemos su historia nada sospechosa en su época de “nazi” y defensor a ultranza de la corona española.

      Comentario por Mercedes — septiembre 15, 2016 @ 1:59 pm | Responder


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