Español en América

agosto 24, 2009

Aprendizaje : alumnos y profesores

Filed under: Uncategorized — Mercedes @ 4:35 pm

La profesión de docente nunca ha sido ni bien vista ni valorada por la sociedad.

Tampoco nuestros políticos o lo que sean, se han preocupado de esta profesión que es la clave de la calidad de la educación y del nivel cultural de un país. Les ha preocupado más el establecer leyes a través de las cuales , influir en el modelo de sociedad que pretende cada partido político, que apoyar y dar valor a los docentes, claves del aprendizaje.

En estas estamos y los profesores o son auténticos gladiadores o pasan con rapidez a estados próximos a la depresión. Dejemos la política a un lado para centrarnos en nuestro tema.

En este proceso que denominamos enseñanza, coexisten dos actores : el alumno que adquiere los conocimientos y el profesor que los transmite.

 ¿ Cuáles son los fenómenos que rigen la interacción entre estos dos actores , y qué podemos implementar para mejorar ese flujo entre ambos ?

¿ Qué influye más en la calidad de un docente, sus aptitudes, sus conocimientos, su vocación, su experiencia en el aula, su motivación, su sueldo ?

¿ Influye en la calidad de la enseñanza el método o las pruebas de selección del profesorado ?

 En uno de nuestros trabajos en este mismo blog, al comentar el Informe Mac Kinsey sobre la calidad de la enseñanza en más de un centenar de países de la OCDE, los autores llegaban a la conclusión, evidente, que la calidad de la enseñanza de un estado, es la calidad de sus profesores. Ni más ni menos.

 Hacia ese objetivo deben ir todos nuestros esfuerzos para conseguir enseñantes de calidad.

Se debe empezar por el sistema de acceso o selección para que un licenciado o maestro llegue a convertirse en un excelente transmisor de ciencia hacia sus alumnos. En España, lo hemos indicado, el proceso de selección es un sistema, que controla cada Comunidad Autónoma, es decir, un partido político, con el objetivo de nombrar a sus amigos o afiliados para ocupar los puestos de docentes. Se trata de influir en la sociedad a través del clientelismo político, en el que los partidos tejen una red sin importarles lo más mínimo ni la calidad de la enseñanza, ni la calidad de sus docentes. El único interés es perpetuarse en el poder. En la selección de los candidatos, prima la experiencia sobre sus conocimientos y aptitudes. La experiencia es fácil de camuflar, por lo que al final acceden no los mejores, sino los que , a juicio de los examinadores, han conseguido la puntuación máxima, casi siempre los que están ya “ dentro del sistema “.

 Los nuevos opositores, sin años de experiencia, no tienen la más mínima posibilidad de acceder a la docencia. De esta manera, innumerables candidatos con vocación, aptitudes y conocimientos se desmotivan y renuncian a la profesión de sus amores, dejando paso a los funcionarios y burócratas del sistema.

Los conocimientos reales, las aptitudes, la motivación y las facultades en el arte de transmitir la ciencia, no son argumentos suficientes para acceder a la docencia. Los que acceden son enchufados del sistema de partidos, es posible con muchos años de experiencia, las menos de las veces con el arte que demanda la enseñanza.

 En mi familia abundan los catedráticos, maestros y profesores de ciencias y de letras. Su consejo me sirve para escribir estas líneas.

Uno de ellos, en concreto el padre de mi hija, asegura que la virtud más necesaria en un docente es el de ser un consumado actor de teatro.

La facilidad de comunicar es esencial sobre todas las demás cualidades. Se puede ser un científico excelente, pero si es un pesado o un ladrillo, los alumnos no se encontrarán motivados para escucharle. Aclara las diferencias de audiencia en las universidades. Es frecuente que los alumnos se agolpen en las clases de los profesores estrella, mientras que las aulas de los tarugos, las encontremos vacías. Es la diferencia entre un buen y un mal comunicador.

Por ello, este antiguo profesor, chapado a la antigua, propone volver al sistema tradicional de oposiciones, en el que no cuenta la experiencia, sino la facilidad de la comunicación oral y escrita, y la ciencia, los conocimientos.

En las antiguas oposiciones, los candidatos a una plaza se iban casi siempre autoeliminando. La actuación del tribunal era exclusivamente la de escuchar a los candidatos que se iban retirando, ante la capacidad intelectual y comunicativa de los que “ resistían “.

La motivación :

Es evidente que si el profesor es un buen comunicador, un buen actor, la motivación vendrá por sí sola.

El léxico al uso, habla de motivación y evaluación. Antes se hablaba de vocación y de exámenes.

¿ Cuál es la cualidad número uno de un docente ?

Evidentemente, si utilizamos la terminología antigua es la vocación. Al docente, ahora diríamos motivado, lo que le mueve es la ilusión, la fe en su profesión. Valores hoy quizás desterrados de la terminología actual, pero siguen siendo vigentes, por lo menos en la enseñanza. Posiblemente no en la política, que ha perdido todos los valores.

La profesión de docente no es la profesión de funcionario, sino la de una persona que ama su profesión, entusiasmado por transmitir sus conocimientos a los demás. La motivación no es el dinero. La recompensa del docente es algo más que la remuneración. La satisfacción de los alumnos que aprenden, que se sienten felices y motivados, son las mejores armas de un maestro.

El profesor de la Universidad de Salamanca, Miguel Ángel Martín Sánchez en un trabajo sobre “ El profesor de ELE : personalidad, motivación y eficacia “, publicado en la revista digital “ OGIGIA “, se refiere a “ la personalidad del profesor “ : < … es uno de los parámetros que más controversia ha causado en el estudio de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Hablar de personalidad del docente es una cuestión delicada y complicada. Delicada porque se establecen ciertos criterios que no resultan del todo satisfactorios >

Es evidente que la evaluación de los profesores es un tema vidrioso, más aún cuando los evaluadores pueden ser colegas de los evaluados.

La medición del éxito de los alumnos suele ser el mejor medio para evaluar a los profesores.

El profesor salmantino, no está muy de acuerdo, con esta aseveración mía, ya que sostiene que el éxito o no de los alumnos depende de lo que pase “ más allá de las paredes del aula … “

Pero, hasta el día de hoy, la mejor forma de conocer si un sistema de enseñanza es bueno, regular o malo, es por el resultado académico del conjunto de los alumnos. En España no se establece ningún método de evaluación de la “ personalidad “ del docente.

El maestro o catedrático que mediante un concurso-oposición consigue una plaza per secula seculorum, no se le evalúa jamás.

En la enseñanza privada, es diferente, ya que entran en juego los contratos y el que no sirve, lo ponen de patitas en la calle, como debe de ser.

No estoy, en general, de acuerdo con ese concepto de “ personalidad “ de Martín Sánchez, puesto que voy más lejos en temas en los que no se atreve a entrar, como el ya mencionado de la capacidad de comunicación o las dotes de actor/actriz de los docentes ( ambas aptitudes van relacionadas ).

¿ Cuál es el valor más importante después de la vocación ?

A mi entender, la segunda cualidad es la de la facilidad de comunicación. De nada sirven ni la vocación, ni la motivación, si el docente es un mal comunicador.

¿ En qué consiste esa facilidad de comunicación ?

Volviendo, según algunos expertos, a esa necesidad de ser buenos actores, nadie discute que en el mundo del cine o el teatro, los actores son unos excelentes transmisores de ideas, en concreto del guión de un autor, de un texto que un escritor pretende hacernos llegar. Adornan su discurso con gestos, actitudes, poses que les ayudan a comunicarse mejor con el público.

Los actores / actrices son además seductores, encandilan a sus espectadores por muchas razones, su aspecto físico, su manera de vestir, incluso su forma de andar.

Los profesores además de vocación y de motivar a sus alumnos, les deben de seducir.

Se trata de enganchar al alumnado, desde el primer día de clase.

El profesor Martín Sánchez da una importancia a la didáctica, a la pedagogía y a la psicología de la enseñanza. Sin contradecirle, los mejores profesores, nunca han pasado por cursos de pedagogía o psicología. Eso sí, están en continuo reciclaje en lo que se refiere a los conocimientos propios de su asignatura.

Concluyo que el enseñante nace, no se hace.

Es un comunicador – actor nato.

La experiencia es insuficiente para impartir la docencia.

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