Español en América

agosto 25, 2009

La nube enamorada

Filed under: Relatos y cuentos — Mercedes @ 3:54 pm

                     Por culpa de los globos

Érase una vez una nube enamorada. Cuando consiguen el amor, por supuesto, de otras nubes, lloran de alegría. Es la causa por la que empieza a llover; es una lluvia suave e imperceptible.

Si el  amor es correspondido, aparece el encantamiento, y  la llovizna desaparece. Las nubes se elevan majestuosas por encima de las montañas y aparecen los claros de sol. La magia del amor se transmite a toda la naturaleza y la felicidad se extiende por doquier.

Si el amor entre nubes no es correspondido, la alegría se transforma en desilusión y aparece la tormenta. Cuanto mayor es la decepción, mayor es el fenómeno atmosférico con rayos y truenos.

Incluso en días calurosos de verano, el enfado del desamor, puede alcanzar a convertirse en huracán, provocando la desolación de los hombres de la tierra.

En un pueblo que estaba en fiestas, los niños jugaban con globos y uno de ellos con un helicóptero de esos sofisticados con mandos y pilas que se elevaba por encima de las cabezas de los chicos.

La nube enamorada, a la espera de ser correspondida, contemplaba las evoluciones del helicóptero que con su ruido, perturbaba sus intenciones, impidiendo que el pretendido novio se manifestara.

La nube al darse cuenta que el helicóptero molestaba, pensó en algún momento, en desatar una fuerte tormenta, pero un suceso vino a cambiar sus intenciones.

Los globos de los jóvenes al soltarse y levantar su vuelo, fueron hacia las hélices del helicóptero. El movimiento de sus palas fue interrumpido por los globos, enredándose en ellas, y al no poder girar, por su propio peso hizo caer a la aeronave.

Al destrozarse en tierra, su dueño lloró, peleándose con los otros niños que habían dejado escapar sus globos.

Desde lo alto nuestra nube contemplaba el panorama, mirando de reojo a la otra nube cuyo amor pretendía.

El tumulto causado por la caída del juguete, distrajo la atención de todos, de chicos, de padres y de nubes.

La fiesta del pueblo, con el comienzo de la pelea de niños y padres, achacándose unos a otras la culpa del suceso, se enturbió.

De la alegría se pasó a la tristeza, y el alcalde dio la fiesta por terminada.

Allá en las alturas, la cosa no fue mejor.

Nuestra nube enamorada no consiguió el amor que pretendía, enfadándose de manera que provocó una gran tormenta de verano, con rayos y truenos, originando incendios e inundaciones.

Moraleja : la distancia entre el amor y el odio es muy pequeña. Hagamos lo necesario para conservar el amor y desterrar el odio.

P.S. : Este cuento está escrito por Koro, una niña de Marbella futura candidata al Nóbel.

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