Español en América

agosto 30, 2009

Andrés de Urdaneta, parte I

Filed under: Relatos y cuentos — Mercedes @ 2:47 pm

                    

La historia le hace nacer en la villa guipuzcoana de Villafranca de Oria, hoy Ordizia, en 1.508.

Las dudas sobre la fecha proceden de su primera gran misión, la de fray García Jofre de Loaysa, en la que embarca en La Coruña en 1.525.

La formación de cosmógrafo y geógrafo que posee al participar en la expedición, y sus responsabilidades en ella, no corresponden con la edad de un joven de 17 años.

De ahí proceden las dudas sobre la fecha de su nacimiento. Algunos historiadores dan por buena la fecha de 1.498, diez años antes.

Sea una u otra, no cambia la biografía de este guipuzcoano ilustrado y aguerrido. Servidor de Castilla, de sus reyes, y siempre fiel a la corona, a pesar de los muchos desencuentros y desencantos.

Las escuelas de navegación de la época no son excelentes; la pasión de Andrés es la mar, su vocación la de piloto, conocer  las estrellas, la geografía y la cartografía.

El joven Andrés decide iniciar una formación por sí mismo, aprender los fundamentos de la geodesia, de los planetas, de los escasos instrumentos de navegación, y de esa manera convertirse en piloto.

Carlos V encarga al padre Loaysa una expedición para la conquista de las Molucas o islas de las especias, en aquellos tiempos de gran valor.

Los portugueses se han establecido antes y la rivalidad entre vecinos y enemigos supera la razón.

La flota de Loaysa la componen siete barcos, y la tripulación unos 450 hombres, la mayoría guipuzcoanos.

El segundo de  la expedición, Juan Sebastián Elcano ha elegido sus marinos y pilotos, entre amigos y familiares.

Guevara, patrón de un patache es su cuñado y primo carnal de Urdaneta.

Con ellos van Juan de Aréizaga capellán, los dos hermanos de Elcano, los Carquizano de Elgoibar, Hernando de Guevara, Martin de Uriarte, y los Andreses Gorostiaga y Aleta. También Juanes de Zabala.

La expedición parte de la Coruña el 24 de Julio de 1.525, víspera de Santiago, fecha de gran significado, del patrón de España.

Bordean las costas de Portugal y alcanzan la isla de la Gomera donde permanece unos días haciendo la aguada y cargando provisiones.

Zarpan con prontitud hasta la isla deshabitada de  San Mateo, en medio del Atlántico donde se aprovisionan de agua.

Bordean las costas del Brasil portugués, sin hacer escalas al ser un país hostil, alcanzando el Río de La Plata.

Urdaneta es el piloto experto que lleva las naves con precisión por sus conocimientos pero no por su experiencia.

Alcanzan el cabo de las once mil Vírgenes, en las proximidades del peligrosísimo estrecho de Magallanes, donde Elcano pierde su nave la Sancti Spiritu, consiguiendo acceder a la nave La Anunciada, la capitana de Loaysa.

El 26 de mayo de 1.526 consiguen alcanzar el océano Pacífico. Fallecen por enfermedad, casi con seguridad de escorbuto, sucesivamente fray Loaysa, y Juan Sebastián Elcano,  alcanzando el cargo de capitán general de la Armada, de los dos barcos que sobreviven, Alonso de Salazar.

Atracan en la isla de Los Ladrones, perteneciente a las Marianas, el cinco de septiembre de 1.526  un año después de su partida de España, encontrando a un tripulante gallego superviviente de una expedición anterior, que hablaba tagalo idioma de las islas que con posterioridad se iban a denominar Filipinas.

Parten el 10 del mismo mes, falleciendo el 13 Salazar; los tripulantes reunidos en cónclave, acuerdan nombrar capitán a Martín Iñiguez de Carquizano, amigo de Andrés Urdaneta.

Hernando de la Torre es nombrado segundo, Andrés consigue la confianza plena del general.

La mayor parte de los expedicionarios están enfermos de escorbuto, pero tienen la inmensa suerte de seguir vivos.

Se encuentran próximos a cubrir el primer objetivo, alcanzar las islas de las Especias.

El dos de octubre arriban a la isla filipina de Mindanao y el 15 a Cebú, ambas próximas a las Molucas.

Fondean el 22 de Octubre en Tolao, de las islas Célebes.

Y el 29 arriban a Gilolo, primera isla moluqueña.

Andrés recibe la orden de su patrón de visitar al rey de Tidore para reafirmar la amistad la antigua amistad con el rey de España, y conseguir provisiones.

El sultán de Tidore, amigo de los españoles les proporciona alimentos a cambio de protección frente a los portugueses.

Se recuperan y pronto comienzan la guerra contra los lusitanos. La pericia y experiencia de Carquizano les hacen ganar todas las batallas. Meses de duros combates, siempre en inferioridad en tropas y armas, pero el valor de las tropas de Martín y Andrés consiguen lo imposible, vencer a sus enemigos que , finalmente proponen la paz.

El comandante portugués Baldoya solicita festejar la paz en Tidore, y en la comida que se celebra, envenena a Carquizano que muere.

El segundo, de la Torre toma el mando y nombra a Urdaneta como su posible sustituto.

Aunque de la Torre es el capitán general, en la práctica es Andrés de Urdaneta que sustituye a su amigo fallecido al frente no de un ejército sino de un reducido grupo de combatientes.

Permanece varios años en las Molucas, fortaleciendo el asentamiento español.

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