Español en América

septiembre 22, 2009

Bolsos, contenedores y continentes

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 6:21 pm

Si hay un objeto que se usa, y abusa es el bolso de las féminas.

¿ Hay alguna en la historia de la humanidad que haya podido prescindir de él ?

Sin embargo es un objeto del que no se habla ni escribe.

Los hombres ni lo entienden, ni lo usan, pero lo denigran.

En su interior se esconden infinidad de secretos, recuerdos, y por supuesto objetos inútiles y obsoletos. No pretendo un panegírico del bolso, sino buscar sinónimos, contrastes con otras lenguas, y sobre todo aclarar a nuestros lingüistas de la Academia, que deben de ser todos ellos del género masculino, los profundos errores en sus definiciones.

Vamos a describir términos muy usados como mochila, saco, bolsa, bolso, y otros en desuso u olvidados como zahón, zurrón. El saco de dormir es un olvidado del diccionario, parece que no existe, pero se utiliza y cada vez más para ponernos en contacto con la naturaleza y con otros cosas.

Nuestros vecinos franceses utilizan el “ sac “ para denominar al bolso femenino. Pero lo combinan para producir infinidad de vocablos como el “ sac à dos “, la mochila, el “ sac de couchage “, el saco de dormir, e infinidad de vocablos más. El idioma de nuestros vecinos es una lengua rica, pero cuando se ponen a combinar nombres, lo hacen con profusión.

Curiosamente mochila, la academia lo deriva de “ mochil “ que según ellos es diminutivo de “ motil “, muchacho en euskera. En la milenaria lengua, no es “ motil “ sino “ mutil “.

La diferencia es sutil, pero es preciso que los señores de la Academia se informen. El saco lo hacen proceder del latín sacchus, como los galos.

Para zahón, el diccionario propone su etimología del árabe “ saq “ que en castellano significa pierna. ¿ Ven ustedes alguna similitud entre “ saq “ y zahón ? Precisamente zahón es la pieza o vestido en tela o cuero parecido a un delantal que utilizan jinetes y gentes del campo para proteger sus trajes. Va abierto por atrás. No es un sustantivo de uso habitual, ni en el lenguaje diario, ni en la literatura. En el campo sí.

El zurrón, nada común en el lenguaje de hoy, es un bolso en el que pastores y agricultores conservan su comida.

¿ De dónde viene ?.

Los lingüistas del DRAE lo hacen proceder del euskera “ zorro “ o saco. No parece probable que así sea.

Otro vocablo nada usado, es folgo, que procede del latín “ follicus “ o fuelle, es una bolsa cerrada de pieles para cubrir los pies y las piernas. Vocablo que no se usa, ni en el lenguaje diario ni en la literatura.

Vayamos con el bolso de las mujeres, que el DRAE lo define como : “ bolsa de mano por lo común pequeña, hecha de cuero, tela u otra materia, provista de cierre y frecuentemente de asa, que utilizan en particular las mujeres para llevar dinero, documentos, objetos de uso personal, etc. Lo hace proceder del latín borsa.

En la definición de bolsa, la academia olvida ni más ni menos que la Bolsa, con mayúscula, lugar donde los financieros intercambian acciones por dinero, principalmente.

Nuestros fantásticos barrenderos de la lengua proponen ni mas ni menos que diecinueve acepciones de bolsa, pero se olvidan de la Bolsa de valores, que es donde un sin número de personas depositan sus ahorros. Descuido imperdonable.

Otra palabreja utilizada para acarrear objetos pequeños de un lado a otro es talego. El término tiene más connotación de llevar dinero u objetos de valor.

En el lenguaje coloquial se utiliza para designar la cárcel. Dormir en el talego, estar en la cárcel. ¿ Y talega ? No es lo mismo que talego.

Términos parecidos que en algunos lugares de nuestra piel de toro se usan de una u otra manera, pero siempre para designar un continente no muy sofisticado sino más bien basto para guardar objetos, y en el lenguaje actual para llevar dinero y calificar a la cárcel. Tanto el uno como el otro proceden del árabe “ taliqah “, según nuestros intelectuales del diccionario “ acción de colgar una vez “. La talega se utiliza para designar un cesto de mimbre para acarrear las uvas.

Cesto o cesta son sustantivos usados también para portar objetos, proceden del latín “ cista “. Los cestos o sus homólogos del género femenino, también los usamos las mujeres, poniéndoles asas, para llevar nuestras oscuras pertenencias en ausencia del consabido bolso.

Otro contenedor o continente es canasta, similar a cesta, y ahora tan de moda por el éxito de nuestros baloncestistas. También coexisten con canasto, los sustantivos canasto y canastro, este último en desuso. Procede del griego.

¿ Es lo mismo contenedor que continente ?

 El concepto es el mismo, pero estos confeccionadores del diccionario de nuestras lamentaciones, insisten en meter la pata.

Definen contenedor y lo derivan del inglés “ container “ y de su verbo “ to contain “. Craso error si tenemos que al definir continente, lo hacen proceder del latín “ continens, continentis “.

 ¿ De donde lo han sacado los ingleses ? ¿ Se lo han inventado ?

Nuestros lingüistas son tan incompetentes que teniendo en sus manos la palabra latina, idéntica a la sajona, prefieren la etimología de Obama.

Para mi, continente y contenedor es lo mismo. El concepto indica que es un recipiente de cualquier tipo, sea normalizado o no, para contener cualquier producto y no específicamente residuos. Está más claro que el agua.

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