Español en América

septiembre 25, 2009

Caperucita, la suegra y el lobo

Filed under: Relatos y cuentos — Mercedes @ 7:15 pm

Érase una vez un lobo que como los de los cuentos era malo, muy malo. Además de su condición perversa se le atravesó la mala suerte en su camino hacia la merendola.

Del lobo se ha cuestionado todo, incluso su existencia, un investigador español, biólogo por más señas, ha demostrado que es una invención de escritores de cuentos para perturbar el sueño de los niños españoles.

Los lobos de los cuentos tienen más hambre que un maestro de escuela sin trienios. Es el hambre la que mueve los sentidos de estos carnívoros de nuestros cuentos.

Cuando se abren por la noche las tapas de estos fantásticos inventos para dormir a los niños, las mamás, lectoras expertas en este tipo de menesteres suelen cuidarse de que alguno de estos carnívoros vituperados no les salte encima de la chepa.

El tradicional cuento con el triángulo amoroso, lobo, abuelita y caperucita encierra un mensaje oculto que los narradores no han sabido transmitir a la audiencia.

Otro misterio no desvelado en el psicoanálisis de esta historia, es el papel de la madre de la protagonista, en todo esto. ¿La abuela de caperucita es la madre de su madre o sencillamente su suegra?

El cuento no nos aclara el parentesco de la abuela, ni tampoco el papel del lobo en esta cruenta historia de pasiones.

Detrás de la abuela se esconde posiblemente una relación de odio entre ella y la mamá de caperucita.

 ¿ Es el cazador el que realmente abre la tripa del lobo o es la comida envenenada por la nuera la que hace vomitar al lobo.? ¿ Cuando el lobo huye despavorido es porque se ha dado cuenta de la relación abuela- madre ? ¿ O es la comida envenenada que ha puesto la nuera en el cesto de caperucita para cargarse a su suegra ? ¿ Es el lobo la víctima de esta trama o el malo del cuento ?

En este cuento intentamos resolver estos misterios que han impedido dormir a niños y mamás durante siglos.

Al desentrañar el misterio del lobo y de la suegra, lograré que millones de niños duerman satisfechos a partir de ahora. Si consigo explicar el problema seré firme candidata al Nóbel de la Paz, porque el de literatura sería para quien dejó este cuento inconcluso. Pero bien escrito.

Cuando se quiere llegar a la resolución final y definitiva del misterio que rodea esta historia es preciso acudir a Internet. En la red nos encontramos infinidad de estudios sobre este cuento tradicional, y en estas investigaciones nos vamos a apoyar para conseguir nuestro objetivo que no es otro que reponer la figura del lobo y exonerarlo de toda culpa.

Al mismo tiempo plantearemos una posible reclamación judicial para indemnizar al carnívoro por los daños y perjuicios sufridos en su honor.

La mayor parte de los estudiosos de la zoología coinciden en proclamar a todos los vientos que no conocen ningún caso de lobos comiéndose a las abuelitas. En principio, prefieren estos cánidos – si existen – comerse jóvenes y sabrosas ovejitas que se pasean ingenuamente por nuestras praderas.

¿ Por qué comerse una dura, vieja y huesuda abuela, disponiendo de tiernas cabritillas ?

Otros investigadores prefieren pensar que los lobos aún siendo animales irracionales, pero al proceder etimológicamente de los cuentos tienen suficiente inteligencia para descubrir la tumultuosa relación nuera-suegra. Deducen que un lobo jamás interferiría en esa relación, y mucho menos comiéndose a la abuela.

Todos estos sinsentidos refuerzan la idea de la trama doble : Por un lado la relación de la suegra y la intención de la madre de caperucita de envenenar a la abuela. La segunda idea es la desabrida intención del escritor francés de este cuento infantil de perturbar las noches a los niños españoles.

No fueron suficientes años de guerras interminables, para seguir torturando a nuestros infantes.

Hay que felicitar a la madre de caperucita por su ingeniosa idea de poner veneno en los alimentos de la cestita que va a llevar caperucita.

Nunca detectives experimentados hubieran podido imaginar esta trama asesina maquiavélica.

La otra duda que subsiste es cuál fue el veneno utilizado. Se supone que el cianuro pudo ser el método elegido por la perversa nuera.

El cianuro produce diarrea y fue esto lo que le sucedió al lobo para expulsar los cuerpos de la abuela y de caperucita de su barriga, y no como lo narra el autor del cuento, que introduce la falsedad de un cazador que pasaba casualmente por la casa de la suegra.

Tampoco podemos imaginar que un cazador entre sin más en la casa de una suegra. No es amor al riesgo sino al suicidio.

Es más lógico suponer la cagalera producida por el veneno que la habilidad del cazador para conseguir abrir la tripa del lobo sin cargarse de una cuchillada a caperucita y a la suegra de su madre, por cierto su abuelita.

El vocablo cuento, es definido por nuestra academia en el diccionario como “ narración breve de ficción “. Su género es masculino porque casi todos los escritores de estos relatos son hombres y de idioma inglés. Se salva Samaniego que es castizo pero como los hispanos preferimos aquello de “ que inventen ellos “ también los copió a La Fontaine.

 No tengo ni idea de cómo están los derechos de autor del cuento de caperucita, ni siquiera si su autor es inglés, francés o danés, pero solicito clemencia para que la SGAE no me cobre derechos por el plagio.

Escritas estas consideraciones y elucubraciones sobre la posible falsedad del cuento de caperucita, pasó a contar mi versión de este relato breve, emocional y tradicional.

Nueva Versión de Caperucita Roja y el lobo feroz.

Dados los tiempos de crisis que corren para las izquierdas rojas y progresistas, he quitado el adjetivo “ rojo “ de caperucita. Así que cada mamá, le puede poner el color que quiera.

Título : Caperucita, su mamá y el lobo víctima de la trama

Érase una vez una niña inglesa con el pelo de un color indescriptible. Su mamá al conocer que la abuela se había puesto enferma y vivía sola en el bosque preparó unos alimentos para que nuestra niña se los llevara.

La abuelita no era la mamá de su mamá, sino una relación de parentesco extraña que en nuestra lengua llamamos suegra-nuera. Lo normal es que nueras y suegras se lleven mal, lo contrario sería una noticia en las páginas de los periódicos.

La casa que la abuelita tenía en el bosque era de cuatro plantas con un gran sótano. Mármol y calefacción en todas las habitaciones, placas solares para el agua caliente, y un gran terreno que rodeaba la mansión para construir varios miles de casas adosadas. Disponía de piscina, doce pistas de tenis y un campo de golf privado de 400 hoyos.

La mamá de caperucita soñaba con poseer la gran mansión de su suegra e ideó un plan para eliminar a la abuelita. Aprovechando que estaba enferma – la abuela – pensó que caperucita le podía llevar una tarta de manzana, unas hamburguesas, unas patatas fritas y unos nuggets de pollo.

Como no tenía ni idea de cómo cocinar los alimentos se fue rauda y veloz a Mc Do. , y por unos pocos euros resolvió el problema.

Se proveyó de unas bolsitas de ketchup porque la abuela era una entusiasta de esa salsa inglesa que desgraciadamente va sustituyendo a la nuestra castiza de tomate. La abuela era de origen inglés y le encantaban todas esas guarrerías culinarias propias de los británicos.

Compró en una droguería unas dosis de cianuro para matar a varios caballos porque pensó que una suegra puede tener más resistencia y aguante a cualquier veneno que lo que imaginamos.

Como no quiso dejar pistas a los investigadores, recogió en la calle una jeringa de esas que arrojan los yonquis para introducir el veneno en las hamburguesas.

Por si acaso no puso cianuro en los nuggets de pollo porque a caperucita le encantan. Terminada la operación introdujo la comida en una cestita que adornó con unas servilletas blancas de papel, formando unos avioncitos para que la comida llegara rauda.

Era fin de semana y caperucita acababa de llegar de la escuela. No dijo ni mu porque había sacado muy malas notas y porque le apetecía irse de casa con cualquier excusa. Estaba al corriente de que los lobos no son tan malos como los pintan, y a lo mejor se podía terciar algo con uno de estos carnívoros.

La mamá aleccionó a la niña con todo aquello que las madres dicen a sus hijas y que estas como es lógico ni escuchan, ni hacen ni caso y si son adolescentes hacen exactamente lo contrario. Así la mamá le indicó que no fuera por el bosque, por eso de los lobos, que no se subiera a ningún automóvil, y que no hablara con nadie.

Caperucita que no había escuchado a su madre se dirigió al bosque, con su cestita a ver si se apañaba algo aunque fuera con un lobo. La providencia hizo que no se encontrara con nadie, de lo contrario la mamá se habría encontrado con un marrón nueve meses después.

Al cabo de varios kilómetros, aburrida de acarrear con la cestita y de no haber encontrado a nadie, pensó en arrojar los alimentos y mandar todo al carajo. Pero como era todavía una niña con buenos sentimientos, continuó su camino hacia la mansión de la abuela en las proximidades de Marbella.

Entretanto el lobo había entrado en el casón de la abuela, aprovechando que el servicio, al ser fin de semana, estaba de permiso, y se comió a la abuela de una sola vez, para cumplir con las exigencias del cuento. Sino hubiera existido el  guión, el lobo habría mandado a tomar viento esta historia y se habría ido de fin de semana al campo a comerse una tierna ovejita.

El lobo empezaba a sufrir la digestión de algo tan duro, viejo y desabrido, lo que es una suegra, pero la ilusión de comerse algo tierno y sabroso le mantuvo despierto y avizor. En esas estaba cuando llegó caperucita, más interesada en que su abuela le diera una paga que en darle la comida.

La voz grave del lobo le asustó y pensó que era mejor ponerse el bikini y bañarse en la piscina que dar de comer a la abuela. Sin embargo sus ganas de complacer y de heredar , le hicieron volver sobre su decisión y llevarle las hamburguesas y los nuggets a la anciana. Abrió la caja de las hamburguesas y empezó a dárselas al lobo, siempre pensando que era su abuelita. Los dientes del lobo le asustaron y cuando se dio cuenta de que era un lobo y no su abuelita, intentó correr hacia la piscina. El lobo más rápido la alcanzó comiéndosela no sin antes dedicarle un piropo por lo estupenda que estaba la niña. Tragadas las dos, caperucita y la abuelita, el lobo se puso a dormir en una gran cama de la mansión de la abuela. Pronto el cianuro hizo su efecto, empezó la cagalera, llenando la cama y la casa de mierda, mientras que la abuela y caperucita se escapaban por el ano del animal. El lobo, hasta las patas de sus propios excrementos, salió despavorido, jurando que nunca más se entrometería en una relación nuera-suegra. Mientras tanto la abuela y caperucita felices por haber salido del mal trago, se pusieron a comer los nuggets de pollo con ketchup.

Esta historia queda inconclusa, ya que desconocemos si la nuera de la abuelita sobrevivió a estas penalidades, si el lobo falleció y en este supuesto, si le hicieron o no la autopista, perdón la autopsia. Es una investigación que publicaré D. M. próximamente.

Prometo que en el próximo cuento incluiré una ración de jamón patanegra, porque ya está bien que estos  ingleses nos colonicen con estas porquerías de hamburguesas.

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