Español en América

octubre 22, 2009

La cortesía verbal

Filed under: Uncategorized — Mercedes @ 3:48 pm

Los españoles peninsulares tenemos la fama de ser mal educados si nos referimos a la manera de hablar.

No estoy hablando de la utilización de “ tacos “ o palabras malsonantes y soeces que se extienden a mayor velocidad que un reguero de pólvora y que provoca la impresión que somos peores de lo que realmente somos : unos mal educados.

La cortesía verbal, entre otras facetas, comprende el tono de voz. En esto los castizos peninsulares batimos todos los records.

Hagan la prueba y cuando se paseen por Europa al entrar en un restaurant si oyen un ruido o alboroto, los comensales de la mesa en cuestión son españoles. Acérquense y comprueben.

También los italianos son unos artistas en esto de hablar en voz no alta sino altísima, pero mantienen una diferencia en sentido favorable para ellos.

Otra característica de la cortesía es la forma gestual, o mientras hablamos hacer gestos con las manos. También los españolitos peninsulares estamos en el Libro Guiness a la cabeza mundial de gestos exagerados.

¿ Es una descortesía o sencillamente una tradición cultural ?

En efecto, no se de donde nos viene esa habilidad – o descortesía – de mover las manos mientras hablamos.

Lo cierto es que es una forma de manifestar nuestra expresividad, propia de la península. O que somos más alocados o apasionados que nuestros vecinos, que al hablar se comportan con mayor moderación o más pausados.

Otra característica de nuestra forma de hablar, siempre desde la óptica de los guiris, es la velocidad que imprimimos a nuestras frases. Según nuestros amigos extranjeros hablamos tan rápido que no nos entienden. Es posible que nuestra forma de expresarnos, sea a una mayor velocidad que la que emplean otras lenguas, pero eso lo compensamos con nuestra actitud ante la vida y nuestra cortesía dedicada a nuestros visitantes que están encantados cuando les invitamos a nuestros maravillosos pinchos o tapas en los bares o tascas típicas españolas.

Otra de las razones de nuestro tono de voz desmesurado procede precisamente de estos antros del buen beber y mejor comer. Fíjense que dada la aglomeración de comensales es imposible escuchar a los amigos si no gritamos como energúmenos.

Otra cuestión es la mala educación – que poco a poco vamos corrigiendo – que consiste en echar al suelo – botar que se dice en América – las cáscaras de gambas, servilletas y desperdicios de cualquier tipo.

Hace pocos años, los bares que estaban sucios podían presumir de su éxito : el hecho de estar repletos de basura era la constatación de contar con una asidua clientela…

En la página de la Fundéu, del día de la fecha, hay una interesante reseña de una conferencia del catedrático Antonio Briz especialista en la descortesía verbal y acérrimo defensor de nuestra cultura, que justifica estos “ desajustes “ en nuestra entonación de voz….

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