Español en América

diciembre 8, 2009

Inmersión, colocaciones y español estandar

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 7:19 pm

                

Desde que Mel’cuk publicó su “Lexicología explicativa y combinatoria”, la aplicación del fenómeno de las colocaciones a la enseñanza de primeras y segundas lenguas se ha manifestado como el principal elemento de la organización del aprendizaje.

Siguiendo a Mel’cuk: <La descripción rigurosa del conjunto de colocaciones de una lengua facilita la comprensión y en consecuencia el aprendizaje>.

Si de la Teoría Sens-Texte se deriva la consecuencia de la enseñanza de las colocaciones como núcleo principal de la enseñanza de lenguas, la pregunta que nos planteamos es cómo llevar a cabo este aprendizaje.

Resulta evidente que en toda enseñanza nos apoyamos en manuales, textos o libros, cada uno correspondiente al nivel de los alumnos.

Desde el desarrollo de la teoría Sens-Texte la consecuencia inmediata fue el desarrollo de diccionarios de colocaciones iniciada por lingüistas primero franceses y después ingleses. Los españoles comprendimos la necesidad de estos diccionarios con veinte años de retraso y todavía la enseñanza de colocaciones está en un proceso inicial y diría casi experimental debido a la carencia de estos diccionarios específicos.

La segunda parte del problema es una vez que dispongamos de estos diccionarios de colocaciones, cómo debemos usarlos y si se necesitan manuales explicativos de su uso.

La enseñanza de colocaciones se debe englobar en una metodología de L2:

Desde las alturas teóricas de la explicación de las tesis de funciones lingüísticas derivadas de la Teoría Sens Texte y su aplicación concreta a la enseñanza de las colocaciones hay una distancia enorme.

 La pragmática necesaria aplicada al caso particular de un profesor de segundas lenguas que bajo el conocimiento de las teorías lingüísticas de las colocaciones, debe preparar una metodología para la aplicación concreta a una clase determinada.

La primera cuestión que se plantea es la autonomía del enseñante.

En el supuesto de que el centro donde el profesor desempeñe sus funciones disponga de una política de enseñanzas de segundas lenguas, la autonomía del profesor quedará limitada al seguimiento de la metodología propia del centro escolar.

Las políticas de enseñanza de segundas lenguas van desde la inmersión total en el que todas las disciplinas propias del currículo se desarrollan en la segunda lengua, hasta enseñanzas típicas de segundas o terceras lenguas en las que unas pocas horas de clase a la semana (desde dos) limitan la actuación del profesor.

Una enseñanza bilingüe en su mínimo posicionamiento consiste en no compartir con la L1 el hecho de ser lenguaje de enseñanza, pero sí de disponer del suficiente número de horas para que los alumnos al final del período de implantación del aprendizaje dispongan de un elevado nivel de conocimiento de la L2, que sería un mínimo de B2.

Si el docente (o el equipo de profesores del centro escolar) dispone de la autonomía necesaria para implantar una inmersión tal como el modelo USA de two-way immersion o dual immersion (en escuelas Charter con inmersión inglés-español), la primera dificultad que se nos plantea para realizar esta inmersión es de las dos lenguas elegidas para la inmersión -inglés o español- cuál será la lengua de enseñanza o cuál de las dos es elegida como principal.

Es preciso distinguir entre enseñanza de una lengua y enseñanza en una lengua. El matiz es trascendente pues implica la elección de la lengua principal: la enseñanza en una lengua implica el conocimiento de la cultura de la lengua objeto.

Si la lengua es el español, en esa inmersión lingüística, la enseñanza de la cultura española implicará que esa lengua en inmersión será la L1.

Si la lengua elegida como L1 es el inglés, la enseñanza de la cultura obligará al aprendizaje de esa cultura.

Si trabajamos en un programa de inmersión de lengua española como L2, que suele ser el caso habitual de los profesores de español en el extranjero sea en escuelas de primaria, secundaria o universidades, la segunda etapa de dificultad es la elección del método o métodos de aprendizaje.

¿Qué disciplinas se van a enseñar? ¿Cuál será el currículo de cada nivel?

Si nos hemos decidido por la enseñanza de colocaciones como eje central de nuestro método, ¿debemos incluir el estudio de la gramática?

Si existen conocimientos previos de lengua española de los alumnos objeto del curso, ¿será necesario realizar un test o prueba de nivel?

La enseñanza del español estandar:

En el caso del español, aunque los esfuerzos de la Academia de la Lengua y de sus adláteres de Hispanoamérica y de los Estados Unidos se esfuercen en propagar a los cuatro vientos la unidad del español, la realidad práctica sobre todo en el último país es la existencia de una variedad dialectal muy diferente a la del español estandar de las escuelas españolas y de las universidades del mundo entero. El español de la ciencia, de la técnica y de la literatura.

Se sobreentiende que la enseñanza del español como L2 se debe efectuar en este español estandar para que en el futuro las posibilidades de los alumnos si son de primaria o secundaria puedan acceder al amplio espectro de universidades que utilizan el español como lengua vehicular de sus grados.

En el siguiente post volveré sobre la continuación  de colocaciones.

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