Español en América

diciembre 19, 2009

Política lingüística

Filed under: Uncategorized — Mercedes @ 3:25 pm

 La reciente publicación de la Nueva Gramática ha puesto de manifiesto la continuidad de la idea definida por el Diccionario Panhispánico de Dudas de compartir la norma, y dividirla, por parte de la Real Academia en multitud de fragmentos, posiblemente tantos como Academias existan en los veintitantos países que disponen de estos instrumentos normativos de la lengua española.

El presidente de la Academia argentina ha centrado el problema con una claridad meridiana expresando que la RAE ha dejado de ser la madre para convertirse en hermana. El carácter imperial de la norma según Barcia desaparece en la lengua española para dejar paso a la democratización del sistema.

El concepto de democracia no se puede aplicar a la lengua, como tampoco se puede aplicar a la gripe A que ni entiende ni sabe de democracia.

En principio, no es que la ciencia sea alérgica a la democracia sino que no tiene nada que ver con ella.

De la misma manera, a las lenguas se les debe dar un tratamiento científico olvidándonos de sentimientos y de prejuicios democráticos.

Por estas razones en España y en la América hispana van tan mal las cosas, porque los conceptos que anglosajones y franceses tienen muy claros, nosotros nos entretenemos en discutir de todo sin entender de nada.

El tema de la lengua española hay que contemplarlo desde un aspecto técnico y/o científico, y desde un punto de vista político o ideológico.

El problema para nuestra lengua es que no contemplamos la misma desde ninguno de los dos ángulos, y, además, nadie sabe, ni entiende los numerosos porqués que se plantean.

Los franceses con un concepto muy claro llaman “ideología de la lengua” a la política común del país sin que existan fisuras entre poder y oposición, y todo ello, mande quien mande.

En España no existe una política lingüística, pero lo más grave de todo es que se ignora la necesidad de su existencia y de una definición urgente.

Se habla con palabras huecas y sin apoyo científico de la expansión del español, de sus enormes posibilidades en el terreno económico, pero no se sabe valorar que ese hipotético filón de hoy, no durará mucho tiempo si no se toman medidas de apoyo tecnológico a la lengua española.

Por otro lado, los académicos de la lengua, o mejor dicho su director, carecen de la visión de futuro necesaria para llevar a buen puerto la difícil nave de la lengua.

El motivo es la falta de adscripción de la Real Academia al Gobierno de la nación. En Francia la Academie Française forma parte del Gobierno francés, y sigue la política lingüística de Francia. La lengua francesa goza de una preponderancia que se dispone en la Constitución francesa, es el alma de Francia y el objetivo de la nación. La uniformidad de la lengua aglutina a los países de la francofonía junto a Francia sin fisuras.

Aquí a este lado de los Pirineos ni existe política de la lengua (no la tienen ni los sucesivos Gobiernos que usufructúan el poder) ni existe una ideología del español como instrumento de expansión económica y poder. Una catástrofe intelectual propia de los políticos que nos han tocado en esta lotería que son las urnas españolas.

La política lingüística panhispánica

La Real Academia Española de la Lengua en su página web y con el intitulado anterior nos muestra su política lingüística:

< … la RAE y las veintiuna Academias de América y Filipinas … vienen desarrollando una política lingüística que implica la colaboración de todas ellas, en pie de igualdad …en las obras que sustentan y deben expresar la unidad de nuestro idioma en su rica variedad: el Diccionario, la Gramática y la Ortografía>.

Añade la declaración: Unidad en la diversidad

<…confía a las Academias (craso error, la confianza sólo se aplica a la RAE) la responsabilidad de fijar la norma (grave metedura de pata al cambiar el concepto de norma y extenderlo a normas) que regula el correcto uso del idioma….. de que la norma del español no tiene un eje único, el de su realización española, sino que su carácter es policéntrico. Se consideran, pues, plenamente legítimos los diferentes usos de las regiones lingüísticas, con la única condición de que estén generalizados entre los hablantes cultos de su área y no supongan una ruptura del sistema en su conjunto, esto es, que ponga en peligro su unidad>.

La RAE dispone de una política lingüística, profundamente equivocada que acepta los usos sintácticos derivados del inglés americano y que convierte la norma común y única en una multitud de normas que derivarán en dialectos.

Esta política descerebrada contrasta con la de la Academie Française que aplica su norma unitaria al conjunto de países que conforman la francofonía.

Al criterio de norma única de la academia francesa, acompañan la Academia Belga de la lengua francesa y el Office Quebecquois de la langue française, en absoluta sintonía con la academia madre.

Como ha dicho el presidente de la Academia argentina Barcia, las relaciones de madre a hijos se han transformado en relaciones fraternales…

En la extensa y prolífica familia del español nos han crecido los hermanos…

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