Español en América

enero 2, 2010

Estudio del léxico

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 1:25 pm

             

El objetivo de la enseñanza de segundas lenguas es una lengua en concreto. Se trata de una materia prima que muchos profesores no solamente desconocen sino que son alérgicos a su aprendizaje. Piensan que la enseñanza de una lengua se puede abstraer de su conocimiento.

No es así y necesarios son, primero los conceptos para entender esas convenciones de signos arbitrarios que son los alfabetos y los signos fonéticos y gráficos que los conforman.

La lingüística es esa ciencia, la ciencia que trata en sus múltiples aspectos (semántica, sintaxis, morfología, pragmática, sociolingüística, psicolingüística, fonética y posiblemente alguna más que no menciono) de la comunicación humana en sus dos formas oral y escrita.

Se puede decir que alguien que domine la lengua y conozca los métodos de enseñanza de lenguas pueda enseñar perfectamente una lengua. Es posible, pero se trata de conocer no solamente el cómo sino el porqué.

Entiendo que si el profesor conoce los misterios de la lengua, podrá explicar mejor a sus alumnos las dificultades.

Las lenguas como fenómenos universales tienen sus códigos cuya primera característica es la arbitrariedad, pero a pesar de ello, es un código, un conjunto de reglas naturales surgidas en un proceso de siglos que rigen la estructura de cada lengua en particular.

Se puede argumentar que un hablante nativo no necesita del aprendizaje de las reglas gramaticales para hablar la lengua (sí para escribirlas) puesto que la adquisición se realiza a través de un proceso automático.

El ejemplo más evidente es el de los analfabetos que pueden tener un dominio perfecto de la lengua oral y sin embargo no pueden escribirla. Desconocen los signos conveniados para poder transformar sus pensamientos en grafías en un soporte de papel.

Los expertos aseguran que para poseer un dominio de una lengua es preciso cumplir dos requisitos. El primero la adquisición del léxico-cuanto mayor, mayor dominio- y las reglas de la gramática. Hemos visto que en su apreciación se equivocan puesto que los analfabetos pueden tener un dominio amplio del léxico desconociendo totalmente la gramática.

Si dejamos a parte los analfabetos, es evidente que tanto la gramática como el léxico son necesarios para el dominio de la lengua.

¿Cuál es más importante? La mayor parte de los autores conceden más importancia al léxico que a la gramática, pero lo cierto es que ambas son necesarias.

Como se ha expresado antes, la lengua tiene una doble manifestación o realización que denominan algunos autores: su realidad oral y la escrita.

El español posee una gran ventaja sobre otras lenguas ya que es transparente frente a otras que no lo son y que presentan una mayor dificultad al interferir las dos realizaciones la oral y la escrita que actúan en muchos casos creando dificultades a muchos alumnos.

Estas diferencias de código entre la parte oral y la escrita pueden crear dificultades de lectura a muchos niños en el caso de las lenguas no transparentes.

En el caso del español no existe esa diferencia de código y la enseñanza se presenta como más fácil, lo mismo como lengua materna que como segunda.

Es en la escuela por el aprendizaje de la lectura y la escritura que los alumnos consiguen incrementar su léxico.

El léxico no es una lista de palabras o lexias interminable, ordenadas desde la a la z en un diccionario, sino, además, las expresiones fijas o semifijas que forman parte del conjunto de la lengua.

En la lingüística aplicada a la enseñanza de lenguas, maternas o segundas, no sólo se enseña el léxico constituido por unidades simples, lexias o palabras (como se les designaba antes) sino por lexias compuestas fijas o semifijas( expresiones idiomáticas fijas como correr un tupido velo –opacas totalmente- o colocaciones como luna llena o estar harto, semánticamente más claras que las anteriores fijas.

Tanto la lexia simple león, como luna llena, estar harto o correr un tupido velo, son lexias, estas tres últimas complejas o compuestas, pero a efectos de un diccionario moderno y según la lingüística derivada de la Teoría TST, tienen la misma categoría y deben tener en un diccionario el mismo tratamiento, al ser todas unidades lingüísticas.

Enseñanza de léxico o de vocabulario

El concepto de vocabulario no coincide con exactitud con la moderna definición de léxico entendiéndose este como la totalidad de lexias tanto si son simples como formando frasemas o compuestas.

Por eso aunque la diferencia terminológica no es tan grave como para echarse las manos a la cabeza, sí es importante concebir al léxico como lo hemos explicado anteriormente.

Es preciso señalar que la adquisición del léxico debe hacerse no como una mera lista de lexias, si no también la explicación de su sentido y las relaciones que mantiene con otras lexias a través de la sinonimia, antonimia, la polisemia u otras relaciones.

El objetivo de explicar cada lexia de manera que a cada una se le incorpore una familia de sinónimos y antónimos es facilitar su incorporación al lexicón mental que todos poseemos y que por asociación de ideas conseguimos incorporarlas a las redes de palabras o lexias que formamos en el cerebro. De esta manera es mucho más fácil recordarlas, porque cuando necesitamos emplearlas, las extraemos de nuestra memoria relacionándolas con otras que conocemos desde hace mucho tiempo. El truco del aprendizaje consiste en buscar para cada lexia que pretendemos incorporar, la relación apropiada que tiene –por ejemplo de sinonimia- con otra lexia  que originalmente ya conocemos.

Algunos autores para facilitar la comprensión de estos fenómenos que suceden en el cerebro humano, distinguen entre vocabulario activo y vocabulario pasivo.

El activo es el que se utiliza por el locutor en su comunicación habitual conociendo plenamente su significado, mientras que el pasivo es aquella lexia que poseyéndola, no conoce con plenitud su significado. Por esta razón esta lexia pasiva no la utiliza, pero sí la tiene incorporada a su lexicón.

El conocimiento de una lexia comprende un sinfín de particularidades, propias de la lexia que se denominan conocimiento activo, como su forma escrita, su pronunciación (en español coinciden ambos convenios), por supuesto su significado –lo más importante-, sus sinónimos y antónimos si los tiene, sus colocaciones o combinaciones con otras lexias, su condición de sustantivo, adjetivo, verbo, etc o comportamiento gramatical, la estadística o frecuencia de uso (más o menos utilizado, por modas).

En la enseñanza de segundas lenguas se hace hincapié en que esta última es aprendizaje en oposición a la adquisición de lenguas maternas.

Los niños alrededor de los cinco años, incorporan a su lexicón las estructuras sintácticas necesarias para el desarrollo del lenguaje. Este proceso es casi automático, y menciono casi automático, porque los padres corrigen los frecuentes errores sintácticos que para los pequeños es automático.

El estudiante no nativo no tiene la facilidad de los niños de estar en permanente contacto con sus padres, que en caso de errores, formulan inmediatamente la propuesta correcta, y necesita de un proceso de aprendizaje que se podría resolver como en algunas situaciones de contacto con familias en las que el no nativo al estar en permanencia con hablantes del idioma meta puede adquirir con menos dificultades la lengua objeto del aprendizaje.

Esta última forma de aprendizaje-adquisición es la que más se aproxima a la adquisición de los niños.

En el proceso de adquisición de lenguas maternas nunca se le ha dado importancia a la incorporación del léxico sino es a través de la lectura, que ha sido de toda la vida, el único procedimiento utilizado.

Sin embargo, un problema cada vez más actual es el de la falta de comprensión lectora –cada vez más frecuente- que se produce con mucha mayor frecuencia al de producción de textos escritos.

Los psicólogos no se ponen de acuerdo porqué sucede este hecho frecuente. Mi interpretación es la siguiente: Por un lado, tenemos la creciente disminución del léxico habitual de todos los días que hace que los jóvenes lectores (incluyo hasta los doce-catorce años por mi experiencia en clases de lengua española de este nivel) y por otro lado, conociendo la palabra ignoran su significado.

Por esta doble razón es necesario incorporar a los currículos de ESO y Bachillerato de la asignatura de lengua española, el aprendizaje de léxico.

Los jóvenes a su llegada a la universidad, cuentan con un léxico limitado para recibir unas enseñanzas cada vez más complicadas y técnicas. No solamente la falta de léxico es una carencia sino también las innumerables faltas de ortografía impropias de una lengua fácil y transparente como la nuestra.

 

 

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