Español en América

enero 8, 2010

El español estándar

Archivado en: Lengua española — Mercedes @ 8:11 pm

La vida de las personas está repleta de reglas. Los gobernantes crean e imponen a diario nuevas normas con las que van limitando la actividad humana y posiblemente la libertad.

La lengua de una comunidad no puede ser ajena a una normativa. La necesidad de la comunicación ordenada, sea escrita u oral necesita de la imprescindible norma.

Desde el punto de vista de la libertad, toda norma implica una restricción de los derechos de los hablantes.

Los puristas de la lengua justifican la defensa de la norma, los frenos a los cambios, la unidad de la lengua, la proscripción de los dialectos o sencillamente el monolitismo sintáctico.

El francés Genouvrier aclara: < El conjunto de las prohibiciones socio-culturales, los tabúes, y la defensa de la lengua enmascaran a menudo reivindicaciones ideológicas y políticas marcadas por el sello del conservadurismo>.

Estoy de acuerdo parcialmente con Genouvrier en que la batalla por la unidad de la lengua y la normatividad son fenómenos políticos, pero la mayor parte de las veces, la lengua no es un arma política sino técnica.

Los conceptos que voy a desarrollar en este trabajo del español estándar, quiero alejarlos de la subjetividad para ponerlos del lado de la ciencia.

Las posturas de políticos y lingüistas en el caso de la lengua española son muy divergentes. Si nos referimos a la lengua francesa, las diferencias entre políticos, académicos y lingüistas son mínimas, diría que sólo de matices.

Francia es país adalid de las libertades desde su Revolución de 1.789, pionero de la democracia y del cumplimiento de las normas, y con el plural no indico únicamente las lingüísticas sino todo al conjunto de leyes necesarias para el funcionamiento de una sociedad civilizada.

En el tema de la lengua los franceses nos llevan un largo trecho, desde la creación de su Academia un siglo antes que la nuestra. Su Diccionario de 1.694 cuando nosotros no teníamos Academia, desde Vaugelas primer normativista, seguido por Ferdinand de Saussure creador de la lingüística moderna, suizo francófono, para terminar con Mel’cuk ruso-francófono de Canadá creador de la nueva teoría MTT o TST base de todos los novísimos diccionarios de colocaciones y/o combinaciones. De este Mel’cuk y de su creación, la TST es seguidor, por cierto, I. Bosque lingüista coordinador de la “Nueva Gramática”  de la RAE.

Desde la perspectiva de la enseñanza y en una situación concreta, se nos plantea qué español utilizar como lengua de aprendizaje.

La elección desde la ciencia y sin el apasionamiento de la situación de cada profesor que procede de cualquiera de los veintidós países de habla española, se pregunta que variedad dialectal de español se debe emplear para un programa bilingüe o una inmersión en español.

La frontera de la lingüística con la sociolingüística y a su vez con el método didáctico a aplicar en la enseñanza de las lenguas es tenue y choca a su vez con el modelo de educación que propugnan los políticos que se turnan en el poder.

España y la mayor parte de los países de la América hispana, incluyendo en esta lista, además a los Estados Unidos, se encuentran sumidos en una crisis sin precedentes donde las inversiones puestas a disposición del sistema educativo por los presupuestos de cada estado no encuentran su correspondencia en los resultados de los alumnos de todos los niveles.

En definitiva, la lingüística y su norma que tienen que ir abrazadas chocan con la política de enseñanza en la escuela de turno sea del país que sea.

El primer inventor de la norma de la lengua fue el francés Vaugelas, para mí el apóstol de la regla, que en sus “Remarques” hace casi 300 años cuando ni la Real Academia de la Lengua Española existía, aclaró el término de <bon usage>. Para Vaugelas, que para muchos es el primer fascista de las lenguas, definió el <bon usage> :< la manera de hablar de la parte sana de la Corte, conforme a la manera de hablar de la parte más sana de los autores de su tiempo>.

El apóstol de la norma se pone al lado de la jerarquía y de los buenos literatos, y proclama que se sancione al <hereje> que se convierte en transgresor del <bon usage>.

El lingüista francés Pierre Zobermann, da su opinión sobre el concepto purista de Vaugelas, y añade: < La langue française bien comprise est l’emblème d’une pureté  que seule sa clarté peut égaler, le purisme est intuitivement conçu comme un attachement au principe même de la langue>.

Continúa: <Promover, como Vaugelas, fiel intérprete de su época, le bon usage para salvar la lengua del uso, factor de degradación potencial, no sería más que manifestar la esencia misma de la lengua francesa>.

De la misma manera que la Academia francesa defiende UNA NORMA, Vaugelas expresa una doble intención elitista en sus “Remarques”, por un lado la Norma, el buen uso de la corte y por otro el de la ciencia, del Parnaso, en definitiva de los buenos autores de la literatura.

En Francia, la lengua y su debida atención es parte del poder, del mismo modo que la Academia forma parte del Gobierno. Los regímenes cambian pero la política de la lengua prevalece. Admirable y muy diferente a nuestra concepción de la lengua española.

¿Qué lengua enseñar?

La pregunta que se plantea en el caso concreto del español es: ¿Qué lengua se debe enseñar en la escuela?

Una nación que demanda gran número de enseñantes de español son los Estados Unidos.

La profesora Marta Fairclough de la Universidad de Houston con una imparcialidad admirable escribe sobre los hablantes de lengua española de los Estados Unidos.

< …durante los primeros años de su vida adquieren en el hogar la lengua materna, y luego son expuestos casi totalmente a la lengua mayoritaria dominante. Este es el caso de un alto número de hispanoamericanos que viven en los Estados Unidos y cuyo español se limita a un dialecto local: el español de los Estados Unidos. Este dialecto del español está constituido a su vez por varios subdialectos de los cuales los dos principales (por ser los pertenecientes a los grupos hispanos más numerosos en los Estados Unidos) son el de origen caribeño, que incluye principalmente el puertorriqueño y el cubano, y el mexicano. Si bien cada una de estas variantes mantiene los rasgos propios del país de procedencia, podría decirse que a causa de la situación de contacto con el inglés, todas ellas se fusionan en un dialecto único con características propias, las que incluyen, pero no se limitan, a la simplificación del sistema morfosintáctico del dialecto estándar, el frecuente cambio de código entre el inglés y el español y la incorporación de un alto número de anglicismos. Esta modalidad es utilizada por un número cada día mayor de hispanoparlantes en este país, que según los datos demográficos del censo de 2.000 representan más del 12% de la población…..Conscientes de que el dominio de una modalidad lingüística estándar del español les ofrecería “un mayor radio de acción personal, profesional e intelectual, así como una mayor valoración de sus raíces lingüísticas y culturales, dentro y fuera de los Estados Unidos” (Porras, 1.997), cada día un alto número de jóvenes hispanoparlantes bilingües emprende estudios de español a nivel universitario>.

El catedrático Porto Dapena de la Universidad de La Coruña en el preámbulo de su diccionario “Coruña” de la Lengua Española Actual, DCLEA, (en elaboración) circunscribe el objeto de su diccionario al español estándar, entendiendo como tal: <la modalidad lingüística comúnmente admitida como modelo de corrección al ser utilizada tanto para la comunicación oral como escrita por las personas de cultura media y superior, circunstancia que le presta un mayor prestigio y fijación frente a las variedades dialectales, de carácter más bien popular. No se trata, obviamente, de una variedad homogénea ni mucho menos, ya que, aparte de estar constituida por múltiples registros o estilos (formal o informal, literario, científico, solemne, etc.) , varía a su vez diatópicamente, puesto que, al margen de la diferenciación dialectal de la lengua, aunque sin duda influida por ella, la forma normal de realizar la lengua las personas cultas puede presentar asimismo peculiaridades regionales, cosa que nos lleva a postular la existencia –al menos en español- de normas diferentes que en su conjunto constituyen lo que denominamos variedad estándar: es obvio, que, por ejemplo, el español peninsular responde a una norma distinta a las correspondientes a los distintos países americanos>.

URL : www.uc.es/grupos/lexicografia/diccionario/1-1-Circunscribiendo.htm

Nuestras carencias en investigación, imaginación y desarrollo a la vista están, y los esfuerzos de los gobiernos deben encaminarse a su promoción.

Las deficiencias vienen por el lado de una falta de terminología científica en español, la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales realiza en la actualidad una nueva edición de su “Vocabulario Científico y Técnico”. Estos glosarios han sido ya publicados en 1.983, 1.990 y 1.996. La labor que esta Academia efectúa apoyándose en cientos de colaboradores voluntarios en la necesaria ampliación del vocabulario científico en español y sus equivalentes en otros idiomas, es una labor inestimable en apoyo del español estándar, porque enaltece su uso y su prestigio. Para esta ingente actualización lingüística no cuenta con ayudas estatales, imagen del absoluto abandono que presta el gobierno español a la ciencia y la tecnología.

Por el lado de la educación, nuestros sistemas de enseñanza están en la última fila del universo. Procede una reflexión de cómo se debe formar a nuestros hijos, y urgentemente ponerle remedios.

Si contemplamos el problema de la lengua común, estudiaremos si es preciso unificarla. La unidad es progreso y la separación una ruina.

Los lingüistas españoles y americanos quizás acomplejados por aceptar la diversidad y la incorporación a nuestro léxico de todo lo que esté a mano, opinan que la lengua no está en peligro. La diversidad es buena y se debe aceptar todo o casi todo. Un grave error.

Acudo a un lingüista alemán de la Universidad de Augsburgo que mantiene en su investigación del español peninsular y del español americano que las diferencias no son tan someras como indican los lingüistas españoles.

Los profesionales españoles sostienen la teoría que las diferencias léxicas y sintácticas son mayores en las diferentes regiones de España que entre los distintos países de la América hispana.

Günther Haensch, el hispanista que menciono, es de la opinión contraria: las diferencias entre estados americanos son realmente alarmantes como para necesitar una actuación. A no ser que prefiramos seguir por esa senda peligrosa.

La reciente aparición de la  “Nueva Gramática de la Lengua Española” es una prueba a más. Acepta tantas y tan diferentes modalidades que en la práctica diaria es muy difícil reconocer lo normalizado de lo que no lo está. Por otro lado aparece  desde el principio como una obra  mercantilizada. Pues si el interés hubiera sido exclusivamente lingüístico la nueva gramática estaría en línea para su consulta por todos los estudiosos.

Después de este inciso sobre la publicación de la “Nueva Gramática “, vuelvo sobre el tema que nos ocupa.

La propuesta: mantener una lengua española literaria y científica en todas las manifestaciones de la lengua escrita y oral en los medios de comunicación, producción de series de televisión (léase telenovelas), y un español particular en cada nación, zona o región con su léxico, sintaxis, acentos, voseos y ceceos, o cualquier otra peculiaridad .

Por otro lado, incrementar a la máxima urgencia el léxico técnico y científico en todos los ámbitos antes de que el inglés cope este espacio de la ciencia tan importante que podría relegar al español sólo al aspecto literario y de los medios de comunicación. Sin esta aportación la lengua española perderá uno de los aspectos que más incidencia tendrá en el futuro de las lenguas: la posibilidad de comunicación científica.

De nada servirá que el español lo hablemos cuatrocientos o mil millones de personas, si la comunicación económica, financiera, técnica y científica no la hacemos en nuestra lengua proveyendo a investigadores del necesario léxico, el español desaparecerá en unos pocos decenios como interlengua, y ese espacio que ya lo ocupa en una gran parte el inglés, pasará a dominarlo por completo.

Las inversiones necesarias para cubrir ese vacío lingüístico en las ramas científicas y/o técnicas son de muchos millones de euros. En la escuela y en la universidad se enseñaría ese español culto, literario y científico, necesario para la comunicación.

No es un modelo que he inventado sino lo adoptado por los países árabes, francófonos y los suizos del scheitzer deutsch.

En el país helvético, en su zona alemánica que llaman ellos, se habla ese dialecto suizo, muy diferente pero a la vez próximo al alemán.

En el domicilio, en la calle, en la oficina se habla la lengua local. Los periódicos, la escuela, la universidad utilizan el alemán estándar. Nadie habla de discriminación, ni de diversidad, ni de racismo. Lo han adoptado voluntariamente en un  país de reconocida democracia.

Sin el apasionamiento y desde la perspectiva de la sociolingüística es importante conocer la aportación en el Congreso Mundial de Lingüística Francesa de 2.008, de E. Guerin a las definiciones de lengua estándar, variaciones dialectales, variedad situada, y las conclusiones a las que nos dirigen estos conceptos.

Si importante es la norma en las lenguas, más importante es aún la posibilidad de que estas puedan variar en una perspectiva diacrónica.

Vaugelas, fue quizás el primero en conceptualizar la lengua estándar. El buen uso de la lengua descrito por este francés refiriéndose a su procedencia de “la clase dominante y el de la parte más sana de la corte” (Remarques).

Este supuesto de lengua estándar de Vaugelas (sin expresarla como tal) parte de la base de la norma objetiva y de una voluntad política de conservación y difusión.

Tanto Vaugelas en su siglo como Guerin en los albores del siglo XXI tienen una perspectiva social muy distinta.

Hay que comprender que en la época del primero, en el siglo XVII, los problemas de las lenguas eran otros a los actuales. Era necesario reafirmar la norma y el uso por la burguesía dominante para prevalecer la lengua en la expansión que se preveía.

La situación actual de las lenguas es muy diferente a la de la época de Vaugelas. Pero si en la lejanía de ese siglo el interés de cada nación era expansionarse por la vía de las armas y la motivación económica, hoy las lenguas para acelerar su expansión y evitar su fraccionamiento necesitan otros argumentos.

Los argumentos que más influyen en ese proceso de globalización de las lenguas son Internet, la educación y la ciencia, y, por supuesto los intereses económicos de las naciones y por detrás de ellas, las multinacionales.

De ello se deriva la necesidad de lenguas estándar con un bagaje cultural y científico que las soporte.

La presentación en la fecha del diez de diciembre de 2.009 de la denominada Nueva Gramática de la lengua, puede que haga variar no el concepto de lengua estándar sino el de norma única y/o norma plural.

Planteada la necesidad de un español estándar pasemos a los conceptos precisos definidos por Guerin.

Guerin,  escribe bajo la perspectiva de la sociolingüística y sin ánimo político sino exclusivamente científico. Es partidaria de la necesidad del francés estándar aplicado a la enseñanza tanto como lengua materna como segunda lengua, de su utilización en los medios (con excepciones que explicaré más adelante), en la literatura y en la ciencia y tecnología.

Acepta la variación diacrónica en términos generales de la lengua francesa, como proceso de actualización.

Es necesario para comprender los conceptos de Guerin que el uso del francés al día de la fecha es muy diferente a la diversidad del español. La defensa de la lengua y de la norma por la Academia Francesa de la Lengua difiere enormemente de la actuación de la RAE española con sus veintidós academias que son partidarias de un idioma pluricéntrico.

El francés con esa expresión idiomática tan al uso como: ”ça c’est pas français” se mantiene impoluto frente a la contaminación a la que está expuesta la lengua española.

El usuario francoparlante de la lengua se muestra orgulloso de la pureza y es un acérrimo defensor de ella.

La Academia de la lengua española  normaliza múltiples usos, algo inconcebible en la norma francesa y en la posibilidad de alteración. Y no voy a entrar en su conveniencia o no, porque estaría dentro del uso político de la lengua en el que no quiero inmiscuirme. Prefiero seguir las definiciones de Guerin que me parecen científicas y oportunas desde una perspectiva muy diferente de la lengua francesa respecto a lo que sucede en el guirigay hispánico.

Hecha esta introducción sobre la diferencia situacional de ambas lenguas, Guerin contempla la dificultad de la definición de francés estándar ante la multitud de situaciones de comunicación entre los diversos interlocutores de la lengua. Sin embargo, el único hecho real y común a todos ellos, es la existencia de una norma que concierne a todos esos hablantes en situaciones de comunicación muy distintas.

Klinkenberg en 1.999 produce una definición de lengua estándar con la que Guerin no se muestra satisfecha:< es la variedad de la lengua en la que todos los miembros de una comunidad lingüística aceptan reconocerse >.

Para esta última, lengua estándar supone que entre todas las lenguas existentes una sola se consideraría estándar y además esa idea excluiría la variedad y la posibilidad de la actualización.

En este complejo panorama Guerin pone de manifiesto lo que considera una realidad lingüística; la denominada lengua de los jóvenes mostrada y alentada por los medios, mientras que en la sociedad culta es denigrada y se considera la posibilidad de su exclusión de la lengua como variedad lingüística real que es.

Guerin considera esta lengua de los jóvenes como una realidad social y lingüística que merece la atención de considerarse como una variación de la norma.

En lo que respecta a la terminología define lengua estándar en contraposición con francés estándar, explicando que la primera – según ella – excluye la posibilidad variacional y en concreto de las variedades. El  concepto de variedades para Guerin no coincide con la idea extendida en el ámbito del español para la definición de variedad.

Considera como variedad el lenguaje de los jóvenes o el lenguaje de los médicos, no así las variedades dialectales que se producen en la situación lingüística del español.

Guerin en su justificación terminológica se pregunta porqué no ha elegido en su disertación el término variedad estándar en lugar de francés estándar. El concepto de variedad posee un carácter restrictivo. Gadet en 2.003 afirma: <Para el lingüista el hecho de contemplar un conjunto como una variedad lingüística presenta el inconveniente de implicar cortes, lo que se adapta relativamente a la variación geográfica pero mucho menos para lo que se refiere a criterios demográficos o sociales>.

Si habláramos de variedad regional (o nacional) aplicaríamos el análisis a la variación diatópica. El uso por parte de un numeroso grupo de locutores con un origen geográfico común puede dar lugar a actualizaciones notables de la lengua que se caracterizan por un cierto número de rasgos fonológicos, léxicos y sintácticos comunes. Estas características presuponen la existencia de una variedad estandar originada en un eje variacional. Es la traducción textual de Guerin.

Hay que destacar que considera el origen de una variedad estándar como actualización de la original estándar.

¿De qué eje variacional estamos hablando? ¿En el de la variación diafásica?

Guerin vuelve para explicar la situación variacional a la situación de comunicación. Estas situaciones de comunicación pueden ser formales o informales. Sin embargo, en el supuesto de una situación de comunicación concreta, esta no puede ser ni cien por cien formal ni cien por cien informal. Cada situación requiere un cierto grado de formalismo. Si la comunicación se realiza en el ámbito de la administración pública, requerirá un grado elevado de formalismo, mientras si la comunicación es a nivel de jóvenes será de un nivel quasi informal.

La situación de comunicación no se circunscribe sólo a la producida a nivel de los interlocutores, sino que hay que inscribirla en la realidad geográfica, en la relación espacio-tiempo, en el medio de comunicación (prensa, radio o TV) o si es oral o escrita.

Estos otros elementos que intervienen a parte de los interlocutores pueden variar el formalismo-informalismo de la comunicación.

Visetti en lo referente a estas situaciones de comunicación en su teoría “situated action”, afirma: < Las acciones están siempre social y físicamente situadas, y la situación es esencial a la interpretación de la acción. Se debe entender como situación un complejo de recursos y de obligaciones que pueden desempeñar un papel significativo sin que este papel necesariamente se reduzca a un juego de representaciones mentales previamente objetivizadas en el aparato cognitivo>.

En un supuesto de comunicación, los interlocutores a la vista de la situación concreta, elegirán de su repertorio lingüístico colocado en su lexicón, la actualización de la lengua que juzguen adecuada para ese contexto. La elección de la variedad estándar escogida dependerá de los elementos situacionales de cada supuesto.

En este variopinto supuesto de infinidad de interlocutores en un infinito espacio y tiempo de situaciones muy diferentes se inscribe esta combinación de parámetros que según Gadet son inéditos e imprevisibles.

El lingüista Coseriu afirma: <La descripción de una lengua si quiere adecuarse a su objeto deberá presentarse como un sistema creativo y no como un producto>. Tristemente el español hoy en día desde el punto de vista global es únicamente un producto, olvidándose por parte de todos los actores que en el sistema lingüístico entran en juego factores que he descrito con anterioridad como técnicos y científicos, sin olvidar los normativos que es preciso definirlos para ese objetivo a conseguir.

Si volvemos al discurso de Guerin, a cada situación de comunicación concreta corresponde una actualización de la lengua única. Esta visión actualizadora de la lengua por efecto de la comunicación daría lugar a lo que denomina situación y refiriéndose a la lengua a variedad situada. Con este particular punto de vista de Guerin, cada situación de comunicación produciría una variedad situada inédita.

Pöll en 2.005 define el concepto de variedad estándar como: < un subsistema codificado de la lengua que tiene como propiedad particular el ser empleada en contextos formales en los que la distancia – física o simbólica- que separa a los interlocutores de la comunicación es importante>.

La sociolingüista Guerin en su exposición se pregunta <si no sería posible considerar una variedad situada (de acuerdo con el concepto de variedad estándar de Pöll) de la misma manera fijada, correspondiente a contextos informales en la que la distancia física y/o simbólica que separe a los interlocutores de la comunicación fuera mínima>. Es importante recalcar que Guerin habla de la comunicación y no de una comunicación.

Lo que supone es una hipótesis que se daría una sola vez y no se repetiría, es decir que la correspondencia explicada anteriormente no puede existir.

<Por oposición al concepto de proximidad, la distancia física o simbólica reduce las posibilidades de connivencia entre los miembros de la comunicación>.

El español estándar por razones específicas de difusión normalizada y quasi obligatoria que le caracteriza se impone como la única forma de actualización posible.

Este reconocimiento del español estándar por sus características de funcionalidad en lo referente a cualquier situación de comunicación nos lleva a considerarlo como una variedad situada.

El concepto de estándar nos lleva a pensar… ( continuará )

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1 Comentario »

  1. Interesante tema. Es indudable que hay que hacer un esfuerzo para identificar el español estándar y enseñarlo en todos los países tanto en la escuela como en la universidad. Como mínimo, ese español estándar debe incluir la Ortografía y la Corrección Gramatical, y quizás también la Corrección Lingüística. El español científico debería recibir igual atención. La Real Academia Española y las demás Academias de la Lengua Española, así como las academias de las diferentes ciencias, deberían tener la palabra y deberían presionar los Gobiernos. En ese sentido, he hecho una exhortación el año pasado en mi blog “Pregúntele a Petúfar” (véase la entrada “¡Urge un cambio en la enseñanza del idioma! ¿Deberían unirse las Academias para encabezar una campaña internacional?”), donde también defino y doy ejemplos de lo que entiendo por Corrección Gramatical y Lingüística.

    Comentario por Peter Ujfalussy — enero 9, 2010 @ 12:00 am | Responder


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