Español en América

enero 10, 2010

Español estándar y II

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 9:35 pm

Continuación del post de 08/01/2010:

Reintroducción:

La reciente publicación de la denominada “Nueva Gramática” pone en entredicho, en lo referente al español, la norma lingüística o mejor dicho el concepto de norma.

Esta nueva gramática oficial de la lengua o quizás mejor expresado de las lenguas españolas, es la continuación de la política lingüística de la Real Academia que ya se manifestó con el “Diccionario Panhispánico de Dudas”.

Este Diccionario de Dudas dejó muy clara la idea de la pluralidad de la norma con lo que se abrió paso a nuevas definiciones de lo que es o puede ser un español estándar al que quiero referirme desde la perspectiva de la enseñanza y cuando en una situación concreta, se nos plantea qué español utilizar como lengua de aprendizaje.

Hasta ahora el español estándar era casi posible definirlo como lo han hecho diversos autores nada sospechosos de apasionamiento.

Al fin y al cabo lo que se discute es la supremacía de una norma sobre la otra y si el español estándar es el español peninsular o el eje de la estandarización se ha desplazado hacia la América latina con la apertura de la Real Academia española.

Desde la perspectiva de la sociolingüística, todas las lenguas están sujetas a variación. Lo escribo en singular a propósito porque cualquier conversación entre locutores de una misma lengua es una variación.

Voy a tomar como paradigma de estándar, las ideas -a mi juicio acertadas- propuestas por Emmanuelle Guerin en el Congreso de Lingüística Francesa de julio de 2.008.

El caso de la lengua francesa es muy diferente al nuestro porque la norma ha sido y no parece probable que en un futuro cambie el concepto de norma única y monolítica derivada de la política lingüística establecida como propia por el estado francés.

En nuestro caso el problema deriva precisamente de esa carencia de política lingüística de los sucesivos Gobiernos de España que no se va a arreglar en un futuro.

Mientras que en Francia el concepto de qué se entiende por lengua estándar o mejor dicho francés estándar, lo tienen muy claro, en España la discusión queda abierta al albur de lo que cada uno piense, decida y actúe.

En lengua clara, un guirigay. Incluso los científicos tampoco se ponen de acuerdo en definir ni los conceptos ni las ideas a aplicar.

Ante este panorama desolador del que por supuesto no somos conscientes, nos regalamos los oídos con el tema tan manido de la expansión del español y del futuro de la lengua.

Los ingleses – y los americanos- deben estar entusiasmados ante este panorama en el que nadie levanta la voz. Y si alguien la levanta es para crucificarle en aras de la diversidad y de la multiculturalidad.

Sin definir ni la norma, ni el concepto de estándar no es posible conseguir en la enseñanza el necesario dominio de la lengua que es inherente a la norma.

En el mundo francófono que nos lleva decenios de años de ventaja (quizás un ciento) no se discute la estandarización de la lengua escrita, hecho que es asumido por todos o casi todos los actores, sino que el fondo de la cuestión y el objeto de discusión es la lengua hablada.

Si seguimos el hilo de los franceses, por su historia y desde que Vaugelas creó el concepto de <bon usage> en la mente de todos los actores ha estado clara la necesidad de respetar ese buen uso de la lengua.

En el supuesto de la lengua hablada nos permitimos unas licencias que no las usamos cuando se trata de la escritura.

Valga por ejemplo, el uso de la lengua en emisoras de TV y en la prensa escrita. Mientras que en estos medios es correcta y se acopla al buen uso de la norma, en los audiovisuales su empleo es muy diferente, deja mucho que desear y se emplea un lenguaje próximo al que llamaríamos de los jóvenes.

Por otro lado, la brusca aparición de Internet en nuestras vidas, afortunadamente para la lengua española va a servir como revulsivo y creador de una norma común de esa lengua de uso necesaria para que todos los hablantes podamos comprender los infinitos recursos existentes en la red.

La web va a actuar como normalizadora de todos los usos del español. Lo que no han hecho las veintidós academias de la lengua, lo va a conseguir Internet de forma automática. Es mi pronóstico, pero es un fenómeno que le sucede al inglés y a otras lenguas de mayor uso que la nuestra en Internet.

Según Françoise Gadet en “La variation sociale en français” (2007 : 161) <el carácter del espacio lingüístico francés que era la diversidad diatópica se atenúa poco a poco, pues sus singularidades van disminuyéndo por los efectos conjuntos de la movilidad de los locutores y de factores que permiten homogeneizar como la prolongación de la escolaridad y el impacto de las modalidades de acceso a la información rivales de la escuela como los medios de información e Internet>.

En el caso español, la prolongación de la escolaridad no sirve para nada sino es para profundizar el fracaso escolar y el gasto público. A las estadísticas de la OCDE y a su último informe me remito sobre el estado de la enseñanza en España.

Guerin, repito, escribe bajo la perspectiva de la sociolingüística y sin ánimo político sino exclusivamente científico. Es partidaria de la necesidad del francés estandar aplicado a la enseñanza tanto como lengua materna como segunda lengua, de su utilización en los medios (con excepciones que explicaré más adelante), en la literatura y en la ciencia y tecnología.

Acepta la variación diacrónica en términos generales de la lengua francesa, como proceso de actualización.

Es necesario para comprender los conceptos de Guerin que el uso del francés al día de la fecha es muy diferente a la diversidad del español. La defensa de la lengua y de la norma por la Academia Francesa de la Lengua difiere enormemente de la actuación de la RAE española con sus veintidós academias adláteres que son partidarias de un idioma pluricéntrico.

El francés con esa expresión idiomática tan al uso como:”ça c’est pas français” se mantiene impoluto frente a la contaminación de la lengua española.

El usuario francoparlante de la lengua se muestra orgulloso de la pureza y es un acérrimo defensor de ella.

La Academia española acepta otros usos diferentes al tradicional peninsular como el voseo rioplatense, algo inconcebible en la norma francesa y en la posibilidad de alteración. Y no voy a entrar en su conveniencia o no, porque estaría dentro del uso político de la lengua en el que no quiero inmiscuirme. Quiero seguir las definiciones de Guerin que me parecen científicas y oportunas desde una perspectiva muy diferente de la lengua francesa respecto a lo que sucede en el ámbito del español.

Hecha esta introducción sobre la diferencia situacional de ambas lenguas, Guerin contempla la dificultad de la definición de francés estandar ante la multitud de situaciones de comunicación entre los diversos interlocutores de esa lengua. Sin embargo el único hecho real y común a todos ellos, es la existencia de una norma que concierne a todos esos hablantes en situaciones de comunicación muy distintas.

Klinkenberg en 1.999 produce una definición de lengua estandar con la que Guerin no se muestra satisfecha:< es la variedad de la lengua en la que todos los miembros de una comunidad lingüística aceptan reconocerse >.

Para la francesa lengua estándar supone que entre todas las lenguas existentes una sola se consideraría estándar y además esa idea excluiría la variedad y la posibilidad de la actualización.

En este complejo panorama Guerin pone de manifiesto lo que considera una realidad lingüística la denominada lengua de los jóvenes mostrada y alentada por los medios, mientras que en la sociedad culta es denigrada y se considera la posibilidad de su exclusión de la lengua como variedad lingüística real que es.

Guerin considera esta lengua de los jóvenes como una realidad social y lingüística que merece la atención de considerarse como una variación de la norma.

En lo que respecta a la terminología define lengua estándar en contraposición con francés estándar, explicando que la primera – según ella- excluye la posibilidad de la variación y en concreto de las variedades. Vuelvo a repetir que el concepto de variedades para Guerin no coincide con la idea extendida en el ámbito del español para la definición de variedad.

Considera como variedad el lenguaje de los jóvenes o el lenguaje de los médicos, no así las variedades dialectales que se producen en la situación lingüística del español.

En su justificación terminológica se pregunta porqué no ha elegido en su disertación el término variedad estándar en lugar de francés estándar. El concepto de variedad posee un carácter restrictivo. Françoise Gadet en 2003 afirma: <Para el lingüista el hecho de contemplar un conjunto como una variedad lingüística presenta el inconveniente de implicar cortes, lo que se adapta relativamente a la variación geográfica pero mucho menos para lo que se refiere a criterios demográficos o sociales>.

Si habláramos de variedad regional aplicaríamos el análisis a la variación diatópica. El uso por parte de un numeroso grupo de locutores con un origen geográfico común puede dar lugar a actualizaciones notables de la lengua que se caracterizan por un cierto número de rasgos fonológicos, léxicos y sintácticos comunes. Estas características presuponen la existencia de una variedad estándar originada en un eje de variación. Es la traducción textual de Guerin.

Hay que destacar que considera el origen de una variedad estándar como actualización de la original estándar.

¿De qué eje de variación estamos hablando? ¿En el de la variación diafásica?

Guerin vuelve para explicar la situación de variación a la situación de comunicación. Estas pueden ser formales o informales. Sin embargo, en el supuesto de una situación de comunicación concreta, esta no puede ser ni cien por cien formal ni cien por cien informal. Cada situación requiere un cierto grado de formalismo. Si la comunicación se realiza en el ámbito de la administración pública, requerirá un grado elevado de formalismo, mientras si la comunicación es a nivel de jóvenes será de un nivel cuasi informal.

La situación de comunicación no se circunscribe sólo a la producida a nivel de los interlocutores, sino que hay que inscribirla en la realidad geográfica, en la relación espacio-tiempo, en el medio de comunicación (prensa, radio o TV) o si es oral o escrita.

Estos otros elementos que intervienen a parte de los interlocutores pueden variar el formalismo o informalismo de la comunicación.

Visetti en lo referente a estas situaciones de comunicación en su teoría “situated action”, afirma: < Las acciones están siempre social y físicamente situadas, y la situación es esencial a la interpretación de la acción. Se debe entender como situación un complejo de recursos y de obligaciones que pueden desempeñar un papel significativo sin que este papel necesariamente  se reduzca a un juego de representaciones mentales previamente objetivizadas  en el aparato cognitivo>.

En un caso de comunicación, los interlocutores a la vista de la situación concreta, elegirán de su repertorio lingüístico colocado en su lexicón, la actualización de la lengua que juzguen adecuada para ese contexto. La elección de la variedad estándar escogida dependerá de los elemento situacionales de cada supuesto.

En este variopinto supuesto de infinidad de interlocutores en un infinito espacio y tiempo de situaciones muy diferentes se inscribe esta combinación de parámetros que según Gadet son inéditos e imprevisibles.

El lingüista Coseriu afirma: <La descripción de una lengua si quiere adecuarse a su objeto deberá presentarse como un sistema creativo y no como un producto>.

Si volvemos al discurso de Guerin, a cada situación de comunicación concreta corresponde una actualización de la lengua única. Esta visión actualizadora de la lengua por efecto de la comunicación daría lugar a lo que denomina situación y refiriéndose a la lengua a variedad situada. Con este particular punto de vista de Guerin, cada situación de comunicación produciría una variedad situada inédita.

Para ello se apoya en los conceptos de inmediatez y distancia explicados por Koch&Oesterreicher en “Langage parlé et langage écrit” (2001: 586) que permiten considerar la lengua como un conjunto infinito de actualizaciones alrededor de los dos conceptos anteriores opuestos.

Guerin utiliza la idea de inmediatez, mientras que preferimos emplear el término de proximidad, entendiendo a esta tanto en su sentido físico como mental.

Combina los conceptos de proximidad y distancia con el de situación.

De acuerdo con Koch&Oesterreicher, como proximidad se explican las siguientes situaciones:

–         Comunicación privada

–         Interlocutor íntimo

–         Estado emocional fuerte

–         Anclaje accional y de situación

–         Anclaje referencial en la situación

–         Presencia simultánea espacio-tiempo

–         Cooperación comunicativa intensa

–         Diálogo

–         Comunicación espontánea

–         Libertad temática, etc.

Frente a estas situaciones de proximidad, se oponen, una a una, las siguientes situaciones de distancia:

–         Comunicación pública

–         Interlocutor desconocido

–         Estadol emocional débil

–         Libertad o desapego referencial y situacional

–         Libertad o desapego referencial de la situación

–         Separación espacio – temporal

–         Cooperación comunicativa mínima

–         Monólogo

–         Comunicación preparada

–         Temática previamente fijada, etc

Si nos apoyamos para describir la variación- las variaciones- de la lengua en estos dos conceptos opuestos de proximidad y distancia, nos separamos de la descripción clásica de la variación de las lenguas basada en el enfrentamiento de lo que supone la lengua oral como variación informal y de la lengua escrita como variación formal.

A la idea de Guerin de actualización permanente de la lengua, se opone Gadet, que en el supuesto del francés, define la ideología del estándar como la de suponer que los significados vehiculados por las unidades de la lengua que constituyen el francés estándar son los mismos que los efectuados por un locutor cuando emplea su habla vernácula (dialecto), por tanto no existiría razón de no emplearlo (el estándar).

De esto se deduce el interés de todos los locutores – según Gadet- en el empleo del estándar, porque supone un sentimiento – o idea – de universalidad.

Pöll en 2005 define el concepto de variedad estándar como: <un subsistema codificado de la lengua y tiene como propiedad particular el ser empleada en contextos formales en los que la distancia – física o mental- que separa a los interlocutores de la comunicación es importante>.

Guerin se pregunta <si no sería posible considerar una variedad situada (de acuerdo con el concepto de variedad estándar de Pöll) de la misma manera fijada, correspondiente a contextos informales en la que la distancia física y/o simbólica que separe a los interlocutores de la comunicación fuera mínima>.

<Por oposición al concepto de proximidad, la distancia física o simbólica reduce las posibilidades de connivencia entre los miembros de la comunicación>.

Otros autores se apartan de la idea de Guerin que privilegian la idea de variedad estandar de que no es una variedad como pudieran ser otras variedades, siendo la ideología del estandar, precisamente la exclusión de la variedad. De esta opinión son los sociolingüistas Groux y Queré entre otros.

Guerin refiriéndose al francés estandar: <Si el carácter especial del francés estandar es indiscutible, nos parece que es el resultado de la forma de su selección, del modo de actualización de la lengua, de su difusión masiva obligatoria de la que se beneficia y del prestigio social que se le atribuye>.

En lo referente al uso del español estandar sugiere problemas: el que una lengua como el español se presente según la idea de las veintidós Academias como un “ conjunto de marcas” –quiero evitar el término variedad- como pueden ser el “español de la salud”, el “español del turismo”, el “español de las finanzas”, el “español de Argentina” o el “español de México” entre otros, siempre, repito, según el concepto de las Academias, que se esfuerzan en presentar el español como una sola lengua.

La elección del concepto de “español estandar” viene relacionado con la actualización de la lengua.

Siguiendo la argumentación de Guerin, la clave para ella es la situación de comunicación – tanto para la variación diatópico o regional como para la variación diafásica o de grupos- que enfrenta en concreto la mayor parte de las veces a las situaciones formales frente a las situaciones informales.

En la práctica la situación informal 100%, como la formal 100%, no existen. Cada situación de comunicación se caracteriza por consiguiente, en una relación entre formalismo/informalismo que los locutores formulan en función de las características de la situación.

Las situaciones de comunicación y su grado mayor o menor de formalismo dependen de los factores propuestos por Koch&Oesterreicher antes mencionados, entre ellos si la comunicación es oral o escrita, si se realiza ante la administración. También la situación depende de los interlocutores, del medio donde se realiza, lo cual concede a la comunicación un mayor o menor formalismo.

La teoría de la acción situada de Visetti:

Guerin se adhiere completamente a la teoría “situated action”, que define a toda acción como situada física y socialmente.

Visetti define la situación como un complejo relativamente complicado de circunstancias y obligaciones que a nivel cognitivo pueden desarrollar un papel significativo sin que necesariamente ese papel se pueda reducir a un juego de representaciones mentales previamente objetivizadas.

Es la forma, por parte de los locutores, de captar los elementos que constituyen las circunstancias y obligaciones que constituyen una situación de comunicación, lo que permite a los actores de la comunicación elegir dentro de su lexicón – o repertorio lingüístico- la actualización de la lengua que será pertinente para el caso que nos ocupa.

Dentro de esa variedad estándar empleada por los actores de la comunicación, éstos elegirán la actualización que estimen adecuada a cada situación de comunicación en función de las circunstancias y obligaciones de esa situación concreta.

Retomando los conceptos de variedad estandar, situación de la acción, actualización de la lengua y grados de formalismo/informalismo de la comunicación, Guerin propone el concepto referido a las lenguas de “variedad situada” para definir la forma de actualización de una lengua analizada referente a la pertinencia de su selección (la de la variedad situada) en función de la captación de los elementos que constituyen una situación de comunicación concreta. La frase anterior corresponde a la formulación de variedad situada propuesta por Guerin. El paréntesis es una aclaración nuestra.

Por tanto, cada situación de comunicación produciría una actualización de la lengua. La lingüista Guerin se pregunta por qué quiere definir el “francés estándar” como variedad situada si precisamente lo que caracteriza al francés estándar es su invariabilidad.

Por qué definir al español estándar como una variedad situada:

Intentamos a la vez que precisar este novedoso concepto que propone Guerin, el llevar el agua al molino del español estándar.

Precisa Guerin que el francés estándar por la característica de su aceptación y difusión universales, se actualiza en cada situación de comunicación.

Si reconocemos lo expuesto en este trabajo como que los elementos que conforman una situación de comunicación concreta, es decir las obligaciones a nivel cognitivo de una acción situada, sugieren la idea de calificar al francés estándar como una variación situada.

Se trata, ahora, de intentar delimitar estas situaciones de comunicación.

De la propia ideología del estándar, se deduce que podría ser adecuada la actualización del francés estándar en la mayoría de las situaciones de comunicación.

El mismo hecho de la posibilidad de actualización del estandar supone la existencia de una norma – o unas- que permiten a los hablantes de planificar esa actualización.

Guerin insiste en el hecho del francés estándar como variedad formada por elementos constitutivos de la lengua retenidos por los actores que permiten su funcionalidad.

Estos elementos que constituyen el estándar vienen definidos por dos segmentos, uno las gramáticas de referencia y por el – o los- diccionarios.

En concreto, estos últimos producen definiciones de vocablos que cualquier actor puede entender (si están bien construidos) sin necesidad de conocimientos previos. Además, los diccionarios, en el caso del español estándar, en sus definiciones intentar recoger en las definiciones de sus vocablos una neutralidad de su carácter regional o dialectal en su caso. Las gramáticas constituyen la norma que permite a los locutores construir su discurso sin necesidad de conocimientos exteriores. Consiguen que los actores formulen la actualización de la lengua de forma automática.

De la lectura de las gramáticas y diccionarios se entiende la funcionalidad de la lengua que describen las unidades de la lengua más convenientes a aplicar a cada situación de comunicación en función de la distancia física o simbólica entre los actores de la comunicación.

Es decir tanto las gramáticas como los diccionarios nos suministran- en su caso- las informaciones necesarias para conseguir una comunicación eficaz cuando las condiciones de connivencia entre los actores se aproximan a cero.

La selección en cada caso – en cada situación de comunicación- de las unidades de la lengua a utilizar, y su combinación adecuada depende de la comprensión por los actores de las obligaciones de la situación de la comunicación.

Repetimos que la necesidad o no de los diccionarios y gramáticas dependerá de las características de la acción situada.

Ni los diccionarios ni las gramáticas mencionan este carácter de funcionalidad de las lenguas y en concreto del carácter funcional de la situación.

Cuando se describe el español estándar se conceptúa como la descripción de la lengua que permite la actualización del español.

Guerin propone un ejemplo referido a la ortografía: si el respeto a las reglas ortográficas –escritas- permite a los actores de una comunicación escrita el comprenderla siempre y cuando ambos respeten y posean el mismo código ortográfico.

Es el caso de los famosos mensajes SMS, cortos y repletos de faltas de ortografía, pero que, sin embargo, entre locutores que acostumbran a intercambiarse a diario mensajes, representan una actualización de la lengua que las reglas de la gramática (ortográficas) no aceptan, pero que permiten a los actores del envío-recepción de un mensaje SMS comprenderlo a pesar del no respeto de la norma.

Las gramáticas no aceptan estos nuevos códigos SMS (en función de su no corrección) sin tener en cuenta la pertinencia de la comunicación de los actores ( su acción situada concretamente).

Desde el punto de vista del nuevo concepto creado por Guerin, esta comunicación no respetuosa con los códigos ortográficos, sería pertinente desde la óptica de la acción situada – y de la nueva definición de variedad situada- que permite a los actores de la comunicación entenderla y, además se corresponde con una actualización de la lengua.

Guerin, considera ahora pertinente su definición de variedad situada aplicada al francés estándar, que sería homologable al español estándar considerado como variedad situada.

Ventajas de considerar el español estándar como variedad situada:

Volvemos a la finalidad expuesta en la primera parte de este trabajo en la que nos preguntábamos qué español es el que hay que enseñar a alumnos de segundas lenguas. En el caso del francés, el que se enseña a nivel universal tanto en los países cuya lengua oficial es el francés como lengua materna, como en el supuesto de la enseñanza del francés como segunda lengua o FLE, es el francés estándar.

La enseñanza de este francés estándar en las escuelas presupone la idea de los alumnos que es el único francés válido, y que los demás no lo son. Esto produce a los aprendientes una confusión enorme.

El problema se agrava en el caso de los inmigrantes a los que nadie les explica que la lengua de la escuela no coincide con la lengua de la calle, la de los jóvenes o las de otros grupos sociales, o sencillamente si el país de acogida no es Francia, el dialecto local hablado.

Los problemas se reducen si nos referimos a la lengua escrita en todas sus manifestaciones que en el caso del francés coincide en todos los países con una precisión cronométrica.

Si transponemos lo antedicho al español, y en concreto al caso que nos ocupa a la enseñanza de ELE, pueden ocurrir dos casos. Uno en el que los estudiantes de español como segunda lengua realicen su aprendizaje, por ejemplo, en España. La lengua objeto del aprendizaje en este caso es el español estandar. Cuando los alumnos se enfrentan al lenguaje de la calle, sobre todo el de los jóvenes de su edad, es posible que el choque intelectual sea bastante elevado.

El lenguaje percibido a “nivel de calle”, en principio, en la enseñanza se considera como no correcto.

Por eso proponemos –como lo hace Guerin- la enseñanza del español estándar, pero con la advertencia a los alumnos de la validez de las otras formas – no voy a calificarlas como dialectales en su aspecto peyorativo- que suponen una variación de la lengua estándar en función de la situación de la comunicación.

En concreto en el caso de los jóvenes estudiantes en contacto con otros jóvenes estas actualizaciones en cada supuesto concreto de la comunicación dependerán de las condiciones de cada situación (de la acción situada), es decir del contexto y sus circunstancias.

En resumen, que la calificación de una lengua estándar como variedad situada permite por un lado explicar a los alumnos de ELE, la conveniencia de la enseñanza del español estándar y por otro lado explicarles que en función de cada acción situada se debe emplear una actualización de la lengua apropiada a esa situación.

Moraleja final, mi opinión, sin ser tan calificada como la de Guerin, me permite recomendar la enseñanza del español estándar en TODOS LOS SUPUESTOS y PAÍSES, con la conveniente explicación por parte del profesor que en la situación de cada acción y en función de ella y su actualización pertinente se pueden producir situaciones puntuales de dificultad de esa actualización.

NOTA: voluntariamente en esta segunda y última entrega, he repetido de forma textual algunos textos reproducidos en la primera parte, con la finalidad que el lector no pierda el hilo del concepto difícil de variedad situada.

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