Español en América

enero 15, 2010

Colocaciones y perífrasis verbales

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:37 pm

 

Como continuación a los post sobre colocaciones y sus límites con locuciones y unidades fraseológicas, está claro que el contorno con estas últimas, aparece claro, no así con las locuciones cuya frontera es una nebulosa en algunos casos.

Los lingüistas no se ponen de acuerdo y vamos a contemplar si las perífrasis verbales, tan frecuentes en el uso diario del lenguaje, se pueden considerar colocaciones.

El lector está al corriente de este tipo de perífrasis como: 

  • Voy a comer
  • Vamos a dormir
  • Tenemos que hacer
  • Está escribiendo

Las perífrasis verbales se componen de:

  • Un verbo de apoyo en forma personal
  • Una preposición, a, o una conjunción, que.
  • El segundo verbo que aporta el significado, casi siempre en forma de infinitivo, pero que a veces es también un participio o un gerundio.

Este tipo de formulaciones son usuales en el lenguaje de todos los días, y además, con una producción abundante por los locutores.

De ello se deduce que los alumnos aprendientes de español como segunda lengua están obligados a su utilización frecuente.

Nadie duda de la necesidad de su enseñanza a los alumnos del primer nivel, A1, puesto que estas perífrasis verbales son de uso común, sobre todo para expresar necesidades u obligaciones:                 

  • Vamos a escribir
  • Tengo que examinarme
  • Voy a estudiar

Y sean o no colocaciones su enseñanza es obligatoria para estos aprendientes que dan los primeros pasos en nuestra lengua.

Los verbos soporte

Una característica fundamental de estas perífrasis es la presencia constante de los verbos de apoyo o soporte.

En estas construcciones desempeña un escaso papel este tipo de verbos soporte, los cuales carecen de significado en la construcción – o muy escaso- pero son necesarios para la combinación.

Son los clásicos ir, ser, estar, tener, etc. Cuya misión es sólo de soporte al resto de la construcción, sin que aporten nada desde el punto de vista semántico.

Así en voy a comer, el núcleo o base del significado lo produce comer. El locutor pretende expresar la acción de comer, sin que el verbo ir juegue ningún protagonismo.

Se pueden estudiar estas combinaciones desde la óptica de la base de la colocación, desde el punto de vista semántico, y desde la perspectiva de su mayor o menor fijación para investigar si se pudieran considerar semifrasemas, y por tanto, colocaciones.

La semántica de las perífrasis verbales

Desde esta idea se pueden considerar combinaciones transparentes, puesto que del significado de sus componentes se deduce el sentido del segmento.

Por supuesto que en voy a comer es el infinitivo comer el que produce la semántica de esta combinación.

El verbo soporte ir, no aporta nada al conjunto, por lo que por esta parte NO se podrían considerar a las perífrasis verbales colocaciones, puesto que en éstas tanto la base como el colocado aportan su significado al total de la colocación.

El verbo base de las perífrasis verbales

En la perífrasis anterior el verbo comer, en el supuesto de que fuera una colocación sería la base de la misma. Tampoco desde este punto de vista parece que se pueda considerarlas colocaciones, ya que el colocado no parece que tiene ningún significado, y sabemos que los colocados, a pesar de estar subordinados a sus bases, aportan una parte del sentido a la unidad. Al carecer de significado el hipotético colocado, tampoco desde la perspectiva base-colocado, podemos considerar a las perífrasis verbales colocaciones.

Grado de fijación de las perífrasis verbales

Tampoco desde esta visión dada la escasa o nula fijación, y de la amplia libertad que poseen las perífrasis podemos considerarlas colocaciones.

La estadística y frecuencia de las perífrasis verbales

Una característica fundamental de las colocaciones es la de su frecuente aparición, quizás formadas por repeticiones frecuentes en el lenguaje oral, en los medios o en la literatura, lo cierto es que las colocaciones tienen un componente estadístico y de aparición frecuente trascendental, tanto en su origen como en su producción por los locutores.

Este argumento estadístico, que no lingüístico, es el que juega a favor de las perífrasis verbales, pero no tanto para considerarlas colocaciones – que no lo son- como para incluirlas en la enseñanza de ELE como parte fundamental en los primeros niveles del aprendizaje.

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