Español en América

marzo 13, 2010

Política científica

Filed under: Política ficción — Mercedes @ 12:53 pm

Si días atrás me ocupaba de la Política Lingüística de España, le toca hoy a la Política científica. La primera es inexistente, y en varios posts me referí únicamente a la falta de ideas sobre cómo llevar una política exterior en materia de lengua y cultura, mientras, preparo un nuevo trabajo con argumentos científicos.

Quiero aclarar que el afán de este blog es divulgar unas ideas sobre la lengua española y unas propuestas para los profesores de español, aunque a veces no tengo más remedio que apartarme de los conceptos fundacionales y sumergirme en el siempre pantanoso terreno de la política que en España es ficción.

Cualquier actuación o lo que es peor la no actuación en la materia nos deja indefensos en cuanto al futuro del español.

Indico en mis trabajos, repetidas veces, que el porvenir del español se juega en el tablero de los Estados Unidos, nos guste o no, el país de referencia y el que marca las tendencias de lo que será la humanidad en los próximos cincuenta años. Los siguientes puede que sea China el referente, el tiempo y sobre todo, la planificación que hagan sus dirigentes, lo dirá.

En cuanto a  España, nuestro futuro depende, por desgracia, de lo que hagan, a veces es mejor que no hagan nada, nuestros políticos.

En el caso de la Ciencia, parece que se vuelven a equivocar, dado el clamor en contra del proyecto de Nueva Ley.

En esto de fabricar normas, a los políticos les pasa como a los Académicos con la Nueva Gramática que se equivocan hasta en el nombre.

En un post dedicado al tema de la Ciencia y la Tecnología y a la terminología científica, puse de manifiesto el modelo surcoreano que transcurridos diez años, poco más o menos, de su edición se muestra como una planificación de éxito, que lleva al país asiático a las cotas más altas de la educación, la ciencia y la tecnología.

Se trata más que de redactar una buena Ley, de la dotación presupuestaria que se le quiera conceder al capítulo de la investigación. Como escribí en mi post, el gobierno coreano abona a los investigadores privados hasta el 80% de su sueldo. De esta manera todas las empresas privadas coreanas se pusieron a investigar y consiguen que la inscripción de patentes de su país sea la más alta en relación con el número de habitantes.

Los investigadores españoles piden presupuestos más altos, estabilidad en el trabajo y dado que la mayor parte del dinero se escapa a las universidades públicas, que esos investigadores tengan un acceso a las cátedras no en función de extraños procesos de concurso-oposición, sino a través de oposiciones puras y duras en las que el que obtenga el cargo sea el más capaz.

Mantengo en este post que el procedimiento español de acceso a la docencia pública es ineficiente y mafioso puesto que en el procedimiento de concurso entra en juego el amiguismo, el clientelismo político y el verdadero transmisor de ciencia y conocimiento es dejado de lado en la mayor parte de las ocasiones.

Al final, dado el sistema implantado por nuestros políticos para acceder a las cátedras universitarias y de enseñanzas secundaria y primaria, dejan fuera y desaniman a infinidad de profesores y científicos con una calidad que al compararse con los que obtienen sus puestos, los desaniman y abandonan su vocación de enseñanza y ciencia.

Al final, perdonen la interrupción, el sistema correcto para acceder a cátedras es el anterior, en el que las oposiciones orales y públicas demostraban que el mejor conseguía su cátedra. La oposición, con todas sus dificultades, ponía de manifiesto al que más sabía y comunicaba que podía ser un joven de veintisiete años como un anciano de sesenta.

Si volvemos a esta nueva Ley de la Ciencia, al parecer a la única que le gusta es a la ministra Garmendia, paisana mía por cierto, puesto que no es santo de la devoción ni de los sindicatos, ni de los jóvenes investigadores – a los viejos les da igual-, ni de los colegios profesionales científicos y a casi todo el mundo, entre los que se encuentra esta humilde bloguera.

Recomiendo leer el informe de la COSCE, en línea http://www.cosce.or/pdf/COSCE_LCyT2010.pdf , en la que la Confederación de Sociedades Científicas de España, sin emplear mi particular terminología, pone a caer de un burro a la nueva Ley.

La COSCE manifiesta el escaso presupuesto, 1,35% del PIB, mientras que se cae la promesa del 3%…

La descoordinación de los programas de investigación cada vez más en manos de las Comunidades Autónomas y por tanto, discrecionalmente en los políticos de turno donde entra de nuevo el amiguismo, el clientelismo político y el corresponder con dinero de los presupuestos los favores electorales recibidos.

En estos momentos en los que una servidora realiza el doctorado de Periodismo en una Universidad pública española y en la que el nivel, la calidad y la dedicación de los docentes es excelente, contrasta con otras facetas de becas y ayudas a la investigación que se distribuyen no se sabe ni como ni a quien.

Puedo levantar la cabeza muy alta porque mi proyecto de investigación lo financio con mi trabajo, mi esfuerzo y mi dedicación. Escribo con conocimiento de causa los problemas de la educación, de la secundaria, de la universidad, de la selección – repito que mafiosa- del profesorado, del estado deplorable del reparto de los presupuestos de investigación, de proyectos y tesis doctorales con temas o estudios sin interés alguno que son dinero perdido mientras que otros de indudable interés general son ninguneados.

El problema grave de nuestra sociedad es el escaso nivel formativo y científico de nuestros políticos y su afán en perpetuarse en el poder que impide cualquier desarrollo científico, su escasa visión de futuro y como indica el informe de la COSCE la descoordinación general de Gobierno central y Comunidades Autónomas.

En esto de la descoordinación somos los mejores del universo, pero es el modelo que eligió el pueblo soberano, por lo que no hay nada que decir.

La COSCE pone de manifiesto la necesidad de control sobre las investigaciones con dinero público y su evaluación en forma de rendición de cuentas. No se trata solamente de aumentar los presupuestos de investigación sino que estos fondos públicos se usen de manera adecuada y que la finalidad inicial se justifique con resultados.

La necesaria Ley de Ciencia y la consiguiente dotación de fondos públicos para investigación se debe completar con la reforma de la Ley de Educación cuyo fracaso es absoluto sin necesidad de ver más que sus consecuencias.

En Estados Unidos un dólar invertido en las universidades repercute en un retorno del triple en la economía.

Las universidades son para los yanquis un negocio de prestigio y muy rentable que atrae a estudiantes de todo el mundo pagando caros los estudios.

En esta tierra nuestra de garbanzos y poco más, los que acuden son los más pobrecitos atraídos por esos másteres a 1.600 euros. En estos estudios de postgrado oficiales de las universidades públicas el 25% de los estudiantes son extranjeros. Sin que se me tache de xenófoba o racista, no se trata de que subvencionemos a los foráneos en menoscabo de los españoles. Las universidades públicas extranjeras no tienen ningún precio a 1.600 euros. Son muchísimo más caras. Eso sí a los nacionales, les cuesta mucho menos vía las numerosas ayudas y becas disponibles. En nuestro país somos más generosos con los vecinos que con los de nuestra familia. Así nos luce el pelo.

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