Español en América

marzo 15, 2010

Política lingüística, segunda entrega

Filed under: Política ficción — Mercedes @ 1:39 pm

No quise entrar en su día cuando publiqué un post sobre la “Política lingüística”, el tratar el pantanoso asunto que se refiere a la lengua en el interior de España.

Lo tratado hacía mención a la política lingüística y cultural en el exterior. Dejaba de lado las consideraciones sobre la lengua en España, porque de ello se derivan consecuencias políticas que intento dejar a un lado y adoptar posturas científicas con hechos y datos en la mano.

En mis humildes trabajos que son divulgativos evito mencionar la bibliografía propia de estudios más sofisticados.

Mi formación como periodista, lingüista e investigadora me permiten publicar trabajos de mayor rigor que evito para no aburrir a mis lectores.

Los políticos sean del bando – banda es más apropiado- que sean, intentan arrimar el ascua a su sardina, manipulando nuestras ideas, nuestras vidas, incluso la lengua, esa lengua que pertenece a los hablantes.

Y usan la lengua como un instrumento arrojadizo que crea involuntarias discordias entre los hablantes en las comunidades donde existe bilingüismo.

Los seres humanos pertenecemos a una familia y a una comunidad. Hemos nacido en el seno de una familia en la que se habla una, dos o más lenguas. Nadie nos ha pedido nuestra opinión para pertenecer a ellas, hemos nacido y nos enfrentan -los políticos- como si fuera un campo de batalla en función no de nuestros intereses sino de los de estos señores que pretenden prosperar a costa de enemistar a los ciudadanos.

Situados en una familia y en una comunidad, nuestros intereses en función de nuestra perspectiva de la sociedad, de la cultura y del futuro, pueden llegar a ser muy diferentes de los de otra comunidad cercana en el espacio y con otra ideología.

Nuestros amigos los políticos aprovechan estas circunstancias para conseguir medrar a costa de los votantes y siempre –siempre- buscando y provocando enfrentamientos innecesarios.

¿Son los intereses del catalán coincidentes con los del español? A priori se puede pensar que sí, que el bilingüismo es favorable para el desarrollo cultural e intelectual de las dos comunidades castellana y catalana, que en muchos supuestos se funden en una sola.

Si intervienen los políticos está claro que los intereses no pueden ser coincidentes. La cosecha de votos es tentadora y hay que echar las redes con cualquier excusa. La lengua es lo que más une, pero también lo que más separa, por tanto, la batalla está servida.

Así surgen conflictos sin ninguna necesidad, se aprueban leyes que no hacen falta y se produce una represión lingüística al forzar unos señores en aras de que son mayoría a imponer unos criterios a la minoría.

En el país vecino que nos lleva mucha distancia en la democracia, que no es otro que Francia, a los diputados y en general a los cargos públicos les llaman “elus” que traducido en directo nos daría “elegidos”. En la tierra de los franceses a los “elus” se les recuerda con regularidad la obligatoriedad del respeto a las minorías, máxime cuando la tortilla se puede dar la vuelta y la antigua minoría nuevamente pudiera imponer sus criterios, de manera que sería imposible obtener ni avances, ni resultados.

En estas circunstancias lo que debe primar es el respeto a los ciudadanos, a las lenguas, sea la que sea y mande el que mande, para evitar enfrentamientos siempre dolorosos.

Hechas estas consideraciones, el espectáculo que se produce hoy en el territorio – no se como calificarlo con propiedad- de España es lamentable.

Al parecer la Constitución aclara que el castellano es la lengua oficial compartiendo esa postura de oficialidad con el gallego, el catalán, el euskera, el valenciano, etc.

No quiero olvidar ninguna otra lengua como el aragonés, el asturiano, el andaluz o el habla de Baleares que no sé si llamarlo catalán o balear. Intento no herir a nadie puesto que en la mayor parte de las Comunidades las heridas están abiertas y, entiendo que innecesariamente.

Tengo la suerte de hablar inglés (near native), el francés con muy buen nivel, el euskera con soltura y el español, lengua que golpeo con frecuencia con el permiso de mis lectores. Hechas estas consideraciones previas puedo decir que soy una enamorada de las lenguas y pongo mi entusiasmo para que todo el mundo hable el mayor número posible de idiomas.

La política que a mi entender se debe seguir es en primer lugar la búsqueda de una concertación en cada zona bilingüe con unos pactos en la educación a largo plazo y que queden fuera de los vaivenes electorales.

En segundo lugar, dentro de ese pacto de la lengua en cada territorio se deben dejar abiertas dos posibilidades: una la de la lengua vehicular de la enseñanza en español con un número de horas en la otra lengua (no se le debe llamar L2 ni L3 para no herir a nadie) suficiente para que los alumnos aprendan la otra lengua, con una situación de inmersión de manera que quede garantizado al final de la enseñanza obligatoria el dominio de la otra lengua del territorio. El modelo de inmersión lingüística correcto es el que propugna en Estados Unidos, la escuela charter Global Village Academy, que tiene dos programas de inmersión uno en español y otro en chino mandarín.

El tercer lugar o tercer punto es la de que cada centro o escuela sea pública o privada implante de los dos modelos antes propuestos, el que más se adapte a su enclave geográfico o al  deseo de la mayoría de los padres, con una lengua vehicular y la otra en inmersión. En las grandes ciudades y en los centros públicos, la consejería de educación de cada Comunidad debiera de garantizar un equilibrio entre las dos opciones.

Pactado el panorama a largo plazo, en esta época en la que todo el mundo habla y busca la movilidad, los que se acerquen a cualquier territorio sabrán a qué atenerse. Si en esa zona se habla catalán como idioma mayoritario y esta lengua es la lengua vehicular de la enseñanza en la mayor parte de los centros, se debe de garantizar la inmersión en español siempre.

La pregunta del millón es, ¿Y qué hacemos con el inglés, tan importante hoy?

Mi respuesta es que se le debe de dedicar un esfuerzo por parte de centros y padres con un mínimo de tres horas a la semana  e incluirlo en actividades extraescolares para añadir como mínimo dos horas más y que este tiempo suplementario sea gratuito.

De la misma manera que nos preguntamos que vamos a hacer con el inglés, nos podemos plantear la misma pregunta con el chino mandarín.

Dado el empuje de la economía asiática en menos de diez años el mandarín pasará por delante de Estados Unidos y del inglés desplazándolos. Por tanto, animo a reflexionar sobre la posibilidad de introducir en la enseñanza obligatoria este idioma.

 

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