Español en América

junio 17, 2010

Competencia léxica y competencia lectora VI:complementariedad

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 3:04 pm

La competencia léxica se ha concebido tradicionalmente en la enseñanza de lenguas, sean maternas o segundas como una subcompetencia apoyada especialmente en el análisis morfológico de las formas, partiendo de ejercicios de derivación y composición.

La competencia léxica derivó, además de estas listas de palabras, hacia las reglas sintagmáticas y, más adelante surgió la necesidad de incorporar las propiedades combinatorias de las formas o palabras.

Por un lado tenemos la dimensión morfosintáctica que evidentemente tiene una gran importancia y, al incorporar al análisis del texto a través de la lectura, las unidades léxicas analizadas se interpretan en función del contexto.

Es la moderna teoría contextualista británica a la que se incorporan con Lewis el “lexical approach” dando un extraordinario valor a la enseñanza del léxico y su combinatoria.

Este análisis léxico por medio de la lectura revaloriza la competencia lectora tan olvidada como la competencia léxica en la enseñanza de ELE.

La utilización de la lectura como elemento auxiliar en el análisis de las unidades léxicas en contexto nos obliga a realizar dos preguntas:

¿Qué factores influyen en la interpretación de una unidad léxica? y,

¿Qué relación existe entre la interpretación léxica y la interpretación textual?

La interpretación léxica pura:

–         Relaciona el significado de una forma (palabra) con una imagen previa o preconcebida que nos hacemos de la misma. Algunos autores denominan a esta interpretación léxica como “realista”. Es decir, que el locutor al leer la forma pan la asocia a una imagen o representación en su cerebro que corresponde a la unidad léxica pan. Al visionarla en el proceso de lectura la relaciona con la imagen previa de pan preexistente en el lexicón y la integra a ese mismo proceso de lectura. La competencia léxica del sujeto se enriquece por la experiencia del lector que va incorporando a su lexicón nuevas unidades léxicas por medio de la lectura.

–         El lector deduce el significado de la unidad léxica a partir de unos estereotipos que tenemos de ella. Putnam (1990:54) en su obra Représentation et realité, mantiene que <los significados no se encuentran en el cerebro sino que sus referencias son un fenómeno social> (la traducción es un tanto libre). Putnam el el célebre autor de The meaning of meaning, publicado en 1.975.

Si queremos ilustrar la frase anterior con un ejemplo, veremos como, en efecto, nos “movemos” entre conceptos estereotipados, sin que conozcamos con precisión las ideas, definiciones o significados exactos de la mayor parte de las palabras de uso común:

¿Somos capaces de definir formas tan habituales como el aire, el agua, el pan o la gasolina? ¿De qué se componen? ¿Cuáles son sus definiciones exactas?

Sabemos su significado aproximado, pero desconocemos de estas formas usuales su significado preciso. Es decir, nos “movemos” por la vida en base a una experiencia, en definitiva a unos estereotipos.

A veces la frontera entre los significados y los estereotipos es muy tenue y pueden confundirse.

–         La interpretación de la forma(palabra) por la que el lector deduce el significado por la situación en el texto (la teoría contextualista). Los contextualistas británicos chocan frontalmente con los partidarios de la TST en la que estos- más o menos- desprecian el texto alegando varias razones: una de ellas es que las formas son polisémicas y, que el verdadero autor del significado no es el texto en sí mismo, sino el locutor-escritor que lo ha creado y, es el que a través de una determinada forma intenta transmitir un significado. Según la TST no es el texto el único que puede descubrir el significado sino que reside en la intención de los hablantes el expresar un significado a través de una situación de comunicación.

Muchas veces el texto no nos permite desvelar el significado, pero con toda evidencia en el caso del escrito es lo único que disponemos para averiguarlo.

En el vidrioso tema de los significados, debemos aclarar que, desgraciadamente no tienen composición material como una forma escrita u oral que dejan una traza concreta que podemos estudiar o analizar.

El significado es algo intangible que no podemos tocar, aunque sí intuir.

Con independencia de que seamos seguidores del contextualismo británico o de la TST, lo cierto que la lectura es una actividad trascendental en la enseñanza de lenguas- que es nuestro objetivo- y, tiene que ir de la mano de la ampliación del léxico. Está de moda añadir nuevas “competencias” y, a mi entender la lectura no es una subcompetencia sino que se le puede considerar al mismo nivel de las demás. No hay enfrentamiento entre lectura y léxico: son actividades complementarias e, imprescindibles en la enseñanza de lenguas en los primeros niveles que son los más difíciles.

En nuestra metodología de enseñanza del nivel inicial a través de los Microrrelatos consideramos la lectura como trascendente para alcanzar una fluida comunicación después de un curso de unas 120 horas de extensión.

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