Español en América

julio 17, 2010

Aguar la fiesta

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 10:20 am

Las definiciones de los diccionarios no son fáciles. Los hablantes tenemos una percepción de lo que es el aire, el fuego, la tierra, y cómo no, el agua.
Pero sin entrar en detalles del cómo y el porqué poseemos una intuición de elementos o sustancias que nos rodean, pero conocer al dedillo sus significados exactos, ni es fácil ni la mayoría difícilmente podemos formular las definiciones correctas.
Sir ir más lejos y sin que me guste aguar la fiesta a nadie, sino al revés, prefiero festejar un éxito y organizar una parranda, pero los lexicógrafos de nuestra Academia se ve que lo suyo no es definir ideas.
El agua sabemos que es un líquido incoloro, inodoro e insípido formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, cuya fórmula es H2O, o por lo menos así la definen los chicos de la Academia.
En principio, la proposición es más o menos correcta, pero la fórmula de H2O es común también a la nieve, al hielo y al vapor de agua. Los dos primeros se encuentran en estado sólido y el vapor en estado gaseoso. Pero tanto el hielo como el vapor de agua son H2O y por tanto agua.
Sería preciso explicar que el agua se puede encontrar en estado líquido, el agua propiamente dicha, en estado sólido, el hielo de los gintonics, y el vapor de agua, o la humedad presente en el aire que respiramos.
¿Esta información es propia de una enciclopedia o de un diccionario? La información que pedimos los profesores de lengua tiene que ser detallada y lo más rigurosa posible.
Siempre hay algún alumno listillo que nos puede corregir y sacar los colores a los profesores, pero si la información procede de nuestro sacrosanto diccionario, quedamos mal como país y por ser unos viva la virgen chabacanos.
Al diccionario oficial le tenemos que exigir más detalle y rigor, a la Academia que se dedique a colgar en la red la Nueva Gramática que para ello ha vendido en Estados Unidos 50.000 ejemplares y recogido al precio español de los 120 euros, un montón de plata.
Y si la han mercadeado más barata, entonces, ¿por qué cuesta de este lado del charco esa enorme cantidad de dinero? ¿Es cierto que un buen número de empresas, instituciones y fundaciones han financiado esta obra?
¿Por qué el gobierno no exige que se ponga en línea?
Sigamos con el agua y vemos como a los españoles no nos satisface nada…
Aguar según el DRAE es mezclar agua con otro líquido para rebajarlo. Es el caso del vino al que se añade agua para aguarla.
Prefiero emplear el verbo diluir como equivalente o sinónimo de aguar y técnicamente más completo. El diccionario no le otorga ningún valor.
La locución aguar la fiesta, la academia la prefiere como aguarse la fiesta, en pronominal; el uso habitual no es como lo indica el diccionario sino “aguar la fiesta”, que se define como turbar, interrumpir o frustrar algo alegre o halagüeño.
Echamos en falta, (¿para cuando un buen diccionario ahora que han recogido la cosecha señores mercaderes?) un diccionario en el que se den citas en contexto. El esfuerzo que han hecho con la Nueva Gramática, trasládenlo a un buen diccionario. El ejemplo ideal es el Trésor francés que está a años luz del DRAE.
La aguada tiene diversas acepciones. La primera, en mi opinión la menos habitual, el DRAE la produce como adjetivo, abstemio. La segunda, tinta que se da a una pared para quitar la blancura excesiva del enlucido de yeso.
No se de donde habrán sacado esta definición, pero consultado algún experto en construcción me sugiere que nunca el enlucido de yeso tiene una “blancura excesiva” y en segundo término, desconoce en su larga andadura en las obras que al enlucido de yeso se le añada una tinta. Más rigor señores o eliminen esta acepción.
Más usual sobre todo en las novelas históricas o en los relatos de nuestros navegantes y conquistadores es la aparición de “hacer la aguada” o según el DRAE “hacer aguada”, significando la provisión de agua que hacían los buques después de un largo periplo marino.
Los franceses emplean para aguar el verbo polisémico gacher que lo hacen proceder de la palabra inglesa wash, lavar, pero derivando por un escalón intermedio de la voz holandesa wasschen. La primera aparición de gacher fue gaschier que se parece más a las anteriores.
Gâcher significa en primer lugar estropear: gâcher un travail, un ouvrage, son argent, s afortune, son temps, sa jeunesse, son avenir.
Se emplea también « délayer ».
Délayer es exactamente diluir: délayer le plâtre, le ciment, le portier avec de l’eau.
Algunos lingüistas son más exigentes con el empleo de vocablos, colocaciones o expresiones, ciñéndose al diccionario oficial o a otros como el de María Moliner más precisos y completos.
Conservando el rigor, figuras literarias como la metáfora o la metonimia son creadores de expresiones y nuevos significados. La puerta tiene que estar abierta a la creación e innovación, y el que no esté de acuerdo que se de un paseo por la lengua inglesa.

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