Español en América

octubre 2, 2010

Lenguaje del ciberperiodismo

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 12:40 pm

En la Universidad de Valencia se ha celebrado el Congreso Internacional de Lingüística y Filología Románicas en el que el profesor José María Bernardo señala que el “gran reto” de la lingüística es el estudio del lenguaje empleado en Internet, en especial los correos electrónicos, los chats, los videojuegos o el ciberperiodismo.
Esta modesta profesora de lengua española y ciberperiodista en el preámbulo de su tesis doctoral, Trabajo de Investigación correspondiente al D. E. A. o Diploma de Estudios Avanzados realizó un estudio de los diarios digitales en español de los Estados Unidos, y en especial del fenómeno colocacional, trabajo pionero en la investigación de las colocaciones léxicas en textos periodísticos en Internet.
El trabajo de investigación es una introducción al lenguaje de los cibermedios y una propuesta formativa para el uso de las colocaciones en los textos periodísticos.
Además es una nueva herramienta de evaluación para verificar la calidad de un medio sea digital o analógico.
Encuentro irrelevante el estudio de los correos electrónicos, videojuegos o chats por ser a mi entender, modas pasajeras que serán pronto antiguallas cibernéticas que dejarán paso a otras propuestas de la misma manera que los telegramas, los facsímiles o la taquigrafía se integran con los dinosaurios en la paleontología.
No sucederá lo mismo con los diarios digitales cuya expansión es exponencial y afectará al mundo de la información y de la comunicación de forma profunda y duradera. En algunos países el número de lectores cibernéticos supera en quince veces a los lectores tradicionales de la tinta y el papel.
Los medios y la literatura:
Los más de 850 periódicos digitales en español en la red conforman una producción escrita de una magnitud considerable, infinitamente mayor que la literaria convencional.
En el siglo pasado el periodismo se consideraba un género literario menor, quizás apoyándose en la peregrina idea de que los periodistas tienen unos estudios menos profundos en la lengua que los filólogos que se supone dominan el idioma cervantino.
La literatura tradicional se valora más que la producción periodística en el sentido de ser la rama más noble y distinguida. Los literatos han sido en conjunto con los académicos los conformadores de la variedad estándar bajo un raciocinio de cultura y de mejor uso.
La era Internet pone y seguirá colocando a cada uno en su sitio. La velocidad de la comunicación exige que la prensa digital sea leída de forma simultánea en China, en Estados Unidos o en Andalucía sin tener en cuenta que las redacciones puedan encontrarse en Madagascar, Corea o Noruega.
La prensa digital se dirige a unos lectores situados en cualquier punto del planeta y al final del recorrido es posible que las lenguas de comunicación no sean ni el español ni el inglés sino el chino mandarín.
La globalización manda y si hoy la interlengua es el inglés, mañana podrá ser otra poseyendo todas las papeletas la lengua del gigante asiático.
Los cibermedios conformarán la normativa de la lengua, pasando por encima de la Academia –o de las Academias- y de la literatura que era sinónimo de “buen uso” y de uso culto.
Humberto Hernández en “Neologismos y sociedad del conocimiento” (2007:71) expone su teoría que nosotros aceptamos en su integridad en el sentido de “entender la norma como uso habitual configurada por los rasgos comunes y más generalizados entre los hablantes, lo que utiliza la mayoría; o como ideal de buen uso, basándose en criterios de corrección idiomática o prestigio social”.
Más adelante Hernández explica: “La norma se identifica con las fuentes uniformadoras que tratan de compensar la tendencia a la diversificación propia de la vitalidad de las lenguas”.
Esas fuentes uniformadoras son los medios de comunicación y en este instante, los diarios digitales que con su enorme producción lingüística van a conseguir una norma común, a pesar de las teorías de la Asociación de Academias de la Lengua Española que presentaron con la publicación de la llamada Nueva Gramática una propuesta de seis variedades estándar que se alejará en un futuro muy próximo de la necesidad que impondrá Internet de una norma única.
A esas fuentes niveladoras o uniformadoras que son las Academias con su intento de normativizar o plurinormativizar la lengua española, y los medios de comunicación digitales, se añaden las fuentes tradicionales que son los autores de la literatura de prestigio a los que siempre se ha considerado como forjadores de la norma culta del español.
Hernández en “Neologismos y sociedad del conocimiento” (2007:74) escribe:
“Y es tan poderosa la influencia mediática que la balanza del equilibrio idiomático, favorecedora en el pasado a la modalidad literaria, se inclina en los últimos tiempos a favor de la modalidad periodística, en similar desequilibrio censurable sobre el que he llamado la atención”.
Con la última parte en cursiva del texto de Hernández no puedo estar de acuerdo puesto que es subjetivo el desequilibrio censurable.
La inmensidad de los textos producidos por los periodistas cibernéticos, su difusión instantánea a la velocidad de la luz, y su gratuidad, chocan frontalmente con las producciones literarias de los escritores cultos que venden sus libros a precios desorbitados, su difusión lenta y el escaso rigor científico de los autores de la Nueva Gramática con su propuesta de seis variedades estándar de la lengua a la que pronto se añadirá alguna más, atendiendo a criterios demográficos y democráticos que poco o nada tienen que ver con la realidad de las lenguas influidas por el fenómeno Internet en cuanto a creatividad léxica y exigencia de normativización.
Les guste o no a los escritores o a las Academias, la norma única del español la impondrá en primer lugar Internet y en segundo término la producción literaria más amplia que es la de los medios digitales en español.
La otra posibilidad que no considero es la del español relegado a objeto del marketing de consumo y sustituida como lengua cultural por el inglés o el chino mandarín.
Las demás lenguas en unos pocos decenios serán relegadas a su estudio en las universidades junto a las clásicas, el griego y el latín.
En cuanto a la calidad del lenguaje en Internet, no tendrá más remedio que mejorar. La inmediatez de la comunicación y la competencia entre los medios digitales forzará a la calidad. Los periodistas con innumerables recursos retóricos de los que somos maestros en su empleo, nos veremos obligados a la especialización en las ramas en las que la ciencia y la tecnología se dividirán y, en profundizar en las inmensas posibilidades que nos ofrece la lengua como son las colocaciones y las locuciones de las que somos sus creadores mal que les pese a literatos, lingüistas y académicos.
La aparición y el auge de la prensa digital en español supone el declive de esos altivos académicos cuyo saber contrastaba con el poder de la prensa.
El poder se ha diluido y el saber ya no se encuentra donde estaba. Los tiempos cambian e Internet día a día revoluciona la ciencia, el periodismo y la forma de informar y comunicar, y, por supuesto, el lenguaje que es el vehículo.
La escritura de textos periodísticos:
Es preciso conocer la noción de “restricción léxica” y el concepto de “colocaciones léxicas”, puesto que son ideas trascendentes para explicar significados. No debemos olvidar que la comunicación es la producción de significados por los locutores.
Existen unas normas de redacción de escritos periodísticos, relatos o textos científicos. Son casi siempre universales, pero difieren de unos países a otros con livianos matices.
• Se trata de evitar palabras largas, de muchas sílabas. Una vez escrito nuestro relato, intentaremos en una primera corrección, evitar las palabras de más de cuatro sílabas, sustituyéndolas por otras de tamaño inferior, siempre que sea posible.
• Evitar las repeticiones de palabras. En el caso de este escrito, y en artículos científicos, no hay más remedio que repetir. Por ejemplo, repetimos significado, evitar, repetir, expresar. La intención del texto nos obliga a ello.
• Escribir frases cortas, muy cortas. En los diarios, la brevedad es una necesidad ineludible.
• No utilizar los adverbios terminados en –mente; por dos razones: la primera porque son palabras muy largas, de muchas sílabas, y, la segunda porque no suenan demasiado bien: consecutivamente, primeramente…
• Los imprescindibles conectores. Los profesores de este Curso saben lo que son los conectores: sin embargo, por tanto, por consiguiente, en consecuencia, así pues, por eso, por este motivo, etc. Estos conectores nos permiten hacer un alto en el camino y como su nombre indica enlazar unas oraciones con otras. En el 99% de los casos, podemos prescindir de ellos, los conectores sobran. Una vez finiquitado nuestro artículo o relato, al repasarlo, suprimamos estos molestos conectores, que aunque muy usuales en nuestra lengua, no aportan nada o casi nada al Significado que queremos expresar.
• Nunca usar dos adjetivos juntos. Los adjetivos los empleamos para exagerar o magnificar un suceso; con uno basta: El déficit público se redujo de forma abrumadora y drástica. Lo que intentamos expresar es que la reducción del déficit fue enorme: podemos quitar el adjetivo abrumadora y dejarlo con drástica.
• Sustituye los sustantivos por verbos. Los verbos son los reyes del discurso y tienen más fuerza que los sustantivos: expresan con rotundidad nuestras intenciones y deseos, el Significado que queremos transmitir:
 El gobierno español intenta conseguir una solución para el déficit público
 El gobierno español intenta solucionar el déficit público.
La segunda propuesta es más fuerte y breve que la primera.
• El objetivo del periodismo digital es informar pero también formar: la enseñanza de un vocabulario a unos lectores cada vez de mayor nivel. Se necesita medir las palabras: formando sintagmas y oraciones sencillas. La comunicación no tiene que demostrar que los periodistas somos maestros en el arte de la erudición, sino en el arte de la comunicación clara y concisa siempre pensando que transmitimos significados que deben ser comprendidos por los receptores: los lectores.
• Cada editorial, noticia o reportaje tiene que transmitir una idea, una pequeña historia, una moraleja, un concepto, un Significado.
No hay que hacer, como los políticos, que pretenden para comunicar sus ideas, un uso de palabras o conceptos ininteligibles. Piensen que la lengua es comunicación, y, una comunicación fácil, en la que pretendemos transmitir un o unos Significados de forma que nuestros interlocutores los entiendan.

Nuestra forma de entender la comunicación en español no coincide con algunos expertos británicos
Winston Churchill:
Las palabras cortas son las mejores y las viejas palabras cuando son cortas son las mejores de todas.
W. Strunk y E. B. White en su libro “The elements of style”, recomiendan:
La escritura contundente es concisa. Una oración no debe contener palabras innecesarias, ni un párrafo oraciones innecesarias por la misma razón que un dibujo no debe tener líneas innecesarias, ni una máquina partes innecesarias. Esto no requiere que el escritor haga todas sus oraciones cortas o evite todos los detalles, sino que cada palabra hable.
Escribir en la red:
No es lo mismo escribir un relato, un cuento o una novela histórica que escribir en la red o para la web: Nielsen, Jakob con una premonición escribió:
Las palabras exactas son a menudo mejores que las palabras cortas, que a veces pueden tener varios significados (o polisémicas). Nielsen y Churchill coinciden en que las viejas palabras son las mejores. Las pautas para escribir en Internet son:
• Ser breve: reducir en un 50% los textos en la web que se escribirían en un medio impreso tradicional.
• Utilizar el hipertexto para dividir los textos y hacer la información más amena al introducir recursos diferentes a los nuestros.
• Pensar que el lector navega en nuestros textos: el internauta tiene prisa. Surfea buscando una información que necesita.
• Cuando se escribe hay que ponerse siempre en el lugar del lector y pensar qué información necesita y qué quiere recibir.

Lorenzo Gomis periodista recientemente fallecido produce sus consejos:

• Palabras cortas, vivas y populares.
• Frases sencillas. Producir una idea por frase.
• Palabra exacta.
• Expresar ideas.
• Párrafos cortos.
• Espacio en blanco para separar párrafos e ideas. No temer a los puntos y a parte.
• Una vez terminado el texto, procurar acortarlo.
Orwell en 1.946 en su ensayo “Politics and the English Language”, propone las “cinco reglas para una escritura efectiva”, aconseja: “Si una palabra puede suprimirse, suprímala”.
• Nunca use una metáfora, símil u otra figura discursiva que esté acostumbrado a verla escrita. Tales como dormir como un tronco, arrimar el hombro. Estas colocaciones léxicas vienen rápida y fácilmente a la mente, de ahí que debamos rechazarlas por ser demasiado usuales. Los frasemas y semifrasemas, llegan a ser tan empleados que no tienen el poder de crear respuestas emocionales. Tómese el tiempo de inventar imágenes frescas que transmitan emociones.
• No se deben usar palabras largas en lugar de formas cortas.
• Si se puede reemplazar una forma larga por una corta, se mejora el texto. Se trata como explica la TST, al escribir o al hablar el transmitir el máximo Significado posible con las formas más sencillas. El discurso gana intensidad: es la “economía del lenguaje”.
• Se prefiere el empleo de una forma activa frente al uso de una forma pasiva:
 El domador ha sido atacado por el león,
 Ó El león ha atacado al domador (preferible)
• Prioriza el uso de palabras habituales al empleo de formas científicas desconocidas para los lectores. Los textos deben ser comprensibles para todos los lectores sin necesidad de acudir a los diccionarios.
• Si los lectores son científicos por que las redacciones se dirigen a ellos, las palabras y locuciones pueden ser muy técnicas. Siempre hay que ponerse en el lugar del lector al que va dirigida la comunicación para elegir la terminología correcta.
• No es lo mismo un texto divulgativo que uno científico que necesita documentarse con citas o referencias bibliográficas.
Una somera reflexión a las recomendaciones de Orwell: en la utilización de formas pasivas o activas no puedo estar de acuerdo. Mi modesta opinión, por lo menos en el castellano de siglos, es precisamente la contraria. Hay que evitar las formas pasivas y activas (ambas). Es preferible la redacción y la narración en presente porque es más corta que oraciones como “el domador ha sido atacado por el león” o “el león ha atacado al domador”. Mi forma de redactar es evitar dentro de lo posible ambas propuestas de Orwell (las normas o costumbres inglesas no tienen porqué coincidir con las del español estándar) y usar el presente (siempre que se pueda) o el pretérito indefinido: “El león atacó al domador”. La otra posibilidad que sugiere Orwell de “El león ha atacado al domador” es muchísimo más larga y menos elegante que la propuesta habitual del castellano literario.
La última recomendación del genial escritor inglés es tan inteligente como sus recomendaciones previas: si tu escritura no encaja, rompe las normas antes de escribir una incongruencia o una barbaridad.
La escritura es creación y originalidad, el conocido I+D es más verdad que nunca en el caso de los escritores. El discurso no tiene que ser aburrido sino creativo e innovador. Las colocaciones originales no surgen por coocurrencias estadísticas como señalan algunos lingüistas, sino por la inteligencia de los escritores que ponen de moda nuevos sintagmas.
Mi recomendación al escribir: sea creativo, original y rompa las normas. Las normas como las leyes están para incumplirlas.
Si sigue esta regla, que no es orwelliana, es posible que se convierta en un autor de best seller y dentro de unos años me envía un comentario favorable con un cheque adjunto con parte de sus ganancias….
Cosas más difíciles se ven…
Las estructuras de una comunicación tienen que ser sencillas y constar de oraciones bien redactadas. Las ideas que se pretenden comunicar deben ser claras.
La importancia de un buen títular:
El éxito de una novela depende un 50% del título y el de un diario de sus titulares.
Los expertos en comunicación subdividen los textos literarios en “niveles de información”:
• El título es el primer nivel
• La primera oración del texto se corresponde con el segundo nivel.
• El primer párrafo es el tercer nivel.
En los textos o artículos periodísticos conviene subdividir la información en párrafos, adjudicando en cabeza de cada uno, un subtítulo casi siempre en negrita con el objetivo de llamar la atención sobre las ideas que vamos a comunicar en el párrafo siguiente o los párrafos en el supuesto de que sean varios.
La herramienta perfecta es el hipertexto, porque incorpora nuevas informaciones a nuestro texto, lo ameniza y lo hace más creíble.
Carlos Monsiváis:
El periodista mexicano, Carlos Monsiváis, recién fallecido, escritor y maestro de periodistas, escribía en su más conocido artículo de prensa haciendo referencia al periodismo como fuerza cotidiana de expresión social y en cuyo ámbito la “redacción correcta y elegante de las noticias es un instrumento informativo y formativo”. Resaltamos la idea de Monsiváis en el sentido de que la escritura correcta y elegante es una misión informativa y formativa, de ahí la necesidad de recrearnos en un uso elegante.
Entre las carencias y defectos que descubre el periodista mexicano en la prosa periodística actual, y en especial en el ciberperiodismo, la más importante es la de “POBREZA DE VOCABULARIO”.
Explica que “leer es ya con frecuencia aventurarse en los laberintos del enigma”. Confusión, reiteración incomprensión son características no sólo de los textos de los diarios digitales que son los que más leemos, sino también del lenguaje de los medios audiovisuales, del lenguaje coloquial de todos los días que denota una carencia léxica creciente, motivada quizás por la tendencia hacia los soportes audiovisuales dejando de lado la palabra escrita, por aquella máxima china de que una imagen vale más que mil palabras.
La velocidad de nuestro mundo nos obliga a la inmediatez y la rapidez de las imágenes olvidando los medios escritos en los que la magia de las palabras hace que permanezcan en nuestras mentes. En nuestra opinión el escrito y no me refiero sólo al periodismo digital, sino a todos los géneros literarios, conllevan un aspecto formativo y cultural, que debe prevalecer sobre los medios audiovisuales.
Monsiváis insiste en la disminución del vocabulario, hecho que nosotros recalcamos y queremos remediar con nuestras acciones formativas referidas al léxico y a las colocaciones sobre todo en el periodismo de especialización. Se redacta con menos palabras a las que se obliga a decir más cosas; la información y la crítica literaria pasan a la última fila del interés periodístico agudizando la carencia léxica. Lectura y literatura son sucesos olvidados que necesitan una revitalización.

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: