Español en América

octubre 13, 2010

Cultura: su introducción en la enseñanza de segundas lenguas

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 2:09 pm

Introducción:
La cultura está de moda, basta echar un vistazo a los periódicos: alianza de civilizaciones, multiculturalidad, interacciones entre culturas. Se nos llena la boca cuando mencionamos el vocablo y casi siempre en plural.
Si se nos pide una definición se nos pondría en un grave aprieto puesto que la cultura abarca tantos componentes y comportamientos que convierten su expresión en misión casi imposible. Podemos alargar el concepto indicando qué puede ser, lo que comprende, pero el producir una definición precisa de esas a las que los diccionarios nos tienen acostumbrados, convierten la tarea, por lo menos, en difícil.
Una anécdota para indicar por donde van los tiros. En una ocasión ansiosa en averiguar ideas sobre China se me ocurrió invitar a una de mis alumnas a una cena. El objetivo era conocer su cultura o por lo menos, algo de ella que me permitiera acercarme e intentar una aproximación que rompiera ese “choque cultural” o brecha o posiblemente mejor expresado ese precipicio que consideraba insalvable para mejorar mi eficacia en la clase de lengua española.
Los chinos en el aula se mostraban tímidos, distantes con poco o escaso interés en mis clases. Alguno de ellos bostezaba a menudo y no alcanzaba a comprender si era por que soy aburrida o si la noche anterior se había ido de juerga.
A través de los años de profesora me ponía a mi misma en revisión, me estaba evaluando y mi calidad de docente y también mi autoestima se encontraba por los suelos. ¿Qué podía hacer para evitar el bostezo, el sueño y el aburrimiento en la clase? Se me ocurrió la idea de cenar con la más espabilada .la que menos se dormía en la clase- del grupo de chinos y mediante ese acercamiento, mejorar mi rendimiento.
Mi primer choque cultural fue enorme ya que la chinita cogiendo un cuchillo entre sus frágiles manos me indicó que en su país los cuchillos no se emplean. La razón, el cubierto en cuestión es un arma blanca y como tal se considera su uso agresivo. Es la razón por la que en los restaurantes chinos los cuchillos desaparecen y los palillos se imponen. En las cocinas chinas, los cocineros cortan la carne o la comida para evitar los cuchillos.
Lo primero que se me ocurrió fue incorporar a mi concepto de cultura, las comidas y el comportamiento en la mesa. La cultura son las costumbres.
Mi alumna china continuó con la explicación de las comidas. Me llamó la atención su explicación del pan que en China es mucho más “vaporoso”, es decir, más voluminoso y de menor peso, con toda evidencia le deben poner más levadura y se levanta más, apareciendo como más esponjoso y ligero.
En cuanto a la timidez está relacionada con su educación de respeto hacia los profesores y su temor a no molestar a los docentes.
El bostezo se debe a la falta de interés de algunos alumnos que forzados por sus progenitores son facturados hacia occidente al no alcanzar las notas suficientes para su ingreso en las universidades chinas. Me quedé muy tranquila, pero mantengo abierta mi auto evaluación de mi rendimiento como profesora.
Si dejamos a un lado la anécdota china, vamos desgranando poco a poco la idea de culturas y cómo el concepto es trascendente no sólo para la enseñanza de segundas lenguas, desde el prisma de los alumnos, sino por la importancia que para los profesores tiene el conocimiento de la cultura de origen de sus alumnos. En algunos centros escolares dedicados a la enseñanza de L2 suelen separar a los alumnos en grupos: por un lado los chinos y por el otro los alemanes o los europeos.
En otras escuelas, los alumnos se mezclan. ¿Cuál es la mejor solución? Mi entender es que la mezcla puede ser mejor en el sentido que la intersección de culturas puede equilibrar la clase y motivar a los alumnos en el conocimiento de las otras costumbres ajenas a la suya.
En la misma cena “china”, la aplicada alumna asiática me formuló otra pregunta curiosa: ¿por qué los estudiantes europeos comen galletas y beben agua en las clases? ¿Es normal? ¿Por qué algunos-algunas se descalzan y caminan sin zapatos? A la primera pregunta mi contestación fue tajante en el sentido de que si algunos estudiantes comen y beben en las clases es por su deficiente educación. Quedó explicado que la cultura comprende también los comportamientos y que éstos si son incorrectos o mal educados no corresponden con el uso habitual de nuestra cultura europea-occidental.
La misma respuesta para los señores y señoritas que caminan con sus pies desnudos: mal educados.
Vamos poco a poco ampliando nuestra idea de cultura a los comportamientos. Comportamientos cuando hablamos con alguien que nos exige un respeto, no comer, no beber o no masticar chicles tan al uso en la actualidad. Permanecer de pie si nuestro interlocutor lo está también. Ceder el paso o el asiento a las mujeres si somos hombres y si somos féminas dar prioridad a nuestros mayores.
Otro comportamiento correcto en nuestra cultura española-cristiana-europea y occidental es evitar los ruidos, el elevar la voz, o poner el tono de nuestra radio o televisión en límites insoportables o molestos.
La pulcritud en el vestir, en nuestro aseo personal, en la forma de caminar, evitar los gestos excesivos o el comer o beber sorbiendo o produciendo ruidos, forman parte de nuestras buenas costumbres.
¿Y qué decir del lenguaje, de nuestro registro coloquial o vulgar tan al uso? Nuestra forma de hablar plagada de tacos, palabras malsonantes y soeces se extiende como un reguero de pólvora gracias al impulso de los medios de comunicación, de manera prioritaria las televisiones en esos programas denominados “reality shows” en el que el triunfador es el que peor habla.
Ese lenguaje soez y burdo que se emplea en España en la hora actual dista mucho del usado en los países hermanos de América donde la corrección y el empleo del lenguaje correcto es lo que marca la norma y la buena costumbre de nuestras culturas hispanas.
Lengua y cultura van indisolublemente unidas de forma que el empleo soez de la lengua rebaja nuestra cultura y la percepción que otras culturas tienen de la nuestra. Ese mal uso de la lengua pertenece a esa parte de la cultura que denomino “comportamiento” o mejor su plural “comportamientos”.
Dentro de esos comportamientos se encuentran nuestros horarios de comidas, las horas de ir a la escuela o el momento de ir de tapas o de copas o las salidas nocturnas de los jóvenes que rompen todos los esquemas de cualquier otra cultura o civilización.
La puntualidad es una de nuestras carencias dentro de los comportamientos. La falta de puntualidad es característica entre los latinos y no sólo que no llegamos a tiempo sino que, además, no nos excusamos. Lo correcto es llegar siempre a la hora y si no lo hacemos el pedir de manera inmediata perdón.
Cuando hablamos es corriente que “cortemos” las conversaciones de los demás o si llegamos a unos interlocutores que lo están haciendo, nos metamos en esa conversación sin pedir permiso o permanecer unos segundos retirados hasta que nos inviten a entrar en la conversación.
En casi todos los países imperan estas normas no escritas que son comportamientos de buena educación.
En nuestras culturas latinas es habitual el besuqueo, uno, dos o tres en función del país y darnos la mano, tocarnos los brazos o los codos y permanecer muy próximos de nuestros interlocutores. Cuando convivamos con personas de otras culturas es conveniente informarnos si es normal los besos en las mejillas, o el estar muy próximos a ellas.
Si queremos aplicar lo anterior a la clase de lengua española, y siempre llevando lo correcto y explicando lo que no lo es, algunos autores proponen exhibir canciones, extractos de la TV y de las emisoras de radio y textos periodísticos.
En uno de nuestros trabajos hemos mencionado el concepto de la “autenticidad” y la necesidad de emplear en las aulas textos auténticos y actuales. Nuestra opinión es que no todo tipo de texto “auténtico” conviene y en el sentido de lo hablado antes, ponemos el dedo en la llaga de los textos soeces y de lenguaje inapropiado y mal educado de muchos programas de la TV. Se trata de transmitir cultura auténtica, real, educada y conforme a nuestras buenas costumbres y comportamientos.
En mis clases empleo canciones actuales que elijo con los siguientes criterios:
• Dentro de lo posible que las letras sean claras
• Que el lenguaje sea correcto y educado
• Que el nivel de las canciones esté graduado y adaptado al nivel del grupo de alumnos
• Que sean alegres, divertidas y motivadoras.
Los ejercicios que propongo con estas canciones van hacia la ampliación léxica y la comprensión verbal no siempre fácil. Propongo en niveles elevados la reescritura de los textos.

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