Español en América

octubre 18, 2010

Formación y comunicación versus filología en ELE

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:20 pm

La Didáctica del español como lengua extranjera es una rama de la ciencia con una antigüedad reciente.
El inglés tomó la delantera hace más de un siglo y, el francés siguió los pasos poco tiempo después. La tradición de estas dos lenguas en su enseñanza como segundas lleva una considerable ventaja al español advenedizo.
Desde el comienzo del recorrido del ELE, la enseñanza está en manos de filólogos. Se supone, como en el ejército, que el valor es propio de los soldados y, el conocimiento de la lengua es consustancial a los filólogos.
Como periodista y amante de la lengua respeto esa hipótesis del conocimiento exhaustivo de los vericuetos del lenguaje del que los profesionales de la comunicación conocemos su manejo pero el currículo no nos concede la autoridad para impartir lecciones.
Lecciones magistrales nos dan los filólogos incluso en la escritura. Dicen que escriben mejor que nosotros. Tampoco puedo estar de acuerdo puesto que los periodistas somos maestros en el uso de la lengua y, por supuesto, de su escritura. Nadie puede objetar la calidad de la prensa, en papel y digital, somos malabaristas y magos, trapecistas y domadores. Carencias, las tenemos como todo ser viviente que se mueve, y, el periodismo es una ciencia en movimiento, veloz como la luz y en continua innovación.
La filología y su rama la lingüística progresan, pero sus pasos son más lentos que los nuestros. La lingüística española se mueve al ritmo de las tortugas. Mientras que la ciencia en francés o inglés avanzan a un ritmo prodigioso, en España, con algunas excepciones, la filología se encuentra en la edad de las cavernas.
Son varias las preguntas que nos formulamos. La primera es por qué el ELE ignora situaciones como la teoría TST o la didáctica de la lengua-cultura y la lexicultura de Galisson que se imponen en el FLE. ¿Será por que los filólogos españoles desconocen la lengua de Molière?
El ELE se inclina por seguir las corrientes del ESL quizás porque la lengua inglesa sea de uso habitual entre los filólogos españoles. Pero, a mi entender, las aportaciones a la didáctica de segundas lenguas son más abundantes en lengua francesa que en inglés. El espejo en el que debemos mirarnos es el FLE en lugar del ESL.
Los avances de la neurolingüística proceden de los canadienses francófonos Paradis, Germain y Netten y, las aportaciones a la enseñanza del léxico son también canadienses y francesas de seguidores de la TST.
La combinación de las teorías neurolingüísticas de los investigadores canadienses y de la TST aplicadas a la didáctica de segundas lenguas constituyen elementos centrales de la didáctica de segundas lenguas.
Nuestro trabajo como formadora de profesores de ELE, mal que les pese a algunos filólogos pone de manifiesto la sorprendente ignorancia de muchos docentes con largos años de experiencia en lo que se refiere al fenómeno colocacional, a la TST y a la enseñanza del léxico.
¿Ignorancia o desinterés? Largos años de trabajo, de rutina y en algunos casos de éxitos, consiguen que los profesores pasen de largo de todo lo que se considera “nuevo”.
Internet pone en nuestras manos –y en nuestras mentes- materiales gratuitos de gran calidad. Publicaciones en francés e inglés con contenidos novedosos fruto de investigaciones que aparecen con frecuencia y que nos obligan a los profesores a estar en continua búsqueda de esa información necesaria porque se lo debemos a nuestros alumnos.
Uno de mis maestros en el periodismo me recordaba dos necesidades para el ejercicio de la docencia y de cualquier actividad intelectual. La primordial es la formación y va seguida de la comunicación. El buen comunicador nace y es difícil que a través de los años el mal comunicador se convierta en uno excelente.
Mi maestro contaba que en sus primeras lecciones como joven catedrático, sin experiencia alguna, sus clases se llenaban, mientras que las de viejos profesores se vaciaban. Los alumnos ansiosos de algo nuevo se agolpaban a la puerta del aula y entraban a escuchar sus inexpertas pero divertidas y amenas enseñanzas. Los otros profesores se rasgaban las vestiduras ante esa circunstancia y extrañados del éxito de un novato.
Buena comunicación, más comunicación y siempre excelente comunicación; combinar la formación, mucha formación y siempre formación con esa cualidad del buen comunicador que convierte las clases en un espectáculo.
¿La experiencia? May be, pero nunca puede sustituir a la buena comunicación y a la formación de los docentes.
Mi consejo a los jóvenes profesores de ELE: formación y formación. Si sois simpáticos y divertidos, el éxito lo tenéis a la vuelta de la esquina. La experiencia no cuenta o muy poco.

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