Español en América

diciembre 6, 2010

Barra libre, colocación o locución

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 8:58 am

No pretendo dar lecciones de economía, ni mucho menos, mi modesto objetivo es el léxico del español de los negocios y, en concreto, de las numerosas colocaciones léxicas que aparecen en los textos de los diarios digitales de información financiera.
Para las explicaciones y las cuestiones técnicas tenemos a la Salgado, a Zapatero y a un sinfín de hábiles y documentados políticos que nos llevan por la senda de la catástrofe.
Las colocaciones léxicas en el ámbito del español de los negocios pueden llegar a representar en algunos textos más del 30% de las formas totales, hecho que justifica su aprendizaje tanto para profesionales de la traducción no nativos como para alumnos extranjeros que necesitan de este lenguaje de especialidad.
Es evidente que desde estas humildes páginas tenemos que organizar un “fondo de rescate” constituido por un Glosario de colocaciones y locuciones para “auxiliar” a las personas necesitadas.
Las colocaciones “financieras” se caracterizan de las léxicas del registro común, casi siempre, por su elevada frecuencia, y en algún supuesto, por su no composicionalidad, de manera que muchas de ellas traspasan la frontera de la transparencia semántica para convertirse en locuciones.
En este lenguaje específico no podemos afirmar con rotundidad si “fondo de rescate” es una locución o una colocación.
Resaltamos que la diferencia fundamental entre colocaciones y expresiones o locuciones es la semántica. Mientras que las colocaciones son transparentes y del significado de sus componentes se puede conocer el de la unidad léxica conformada por ellos, no es el caso de las locuciones o expresiones cuyo significado es imposible de averiguar a partir de las formas que la integran.
Queda muy claro que esas combinaciones casi siempre binarias están integradas por una base y un colocativo, siendo el primero el que aporta la mayor parte del significado y el segundo un acompañante seleccionado por la base que poco aporta a la unidad léxica.
En las locuciones el significado es oscuro y no se puede deducir del de sus formas, excepto para los nativos siempre y cuando las conozcan previamente.
Otra característica esencial de las colocaciones es su innovación constante y sin pausa desde los medios de comunicación.
A esa creación continua hay que añadir su originalidad como es el caso de “barra libre”.
Como indicamos antes, las fronteras entre locuciones y colocaciones suelen ser tenues y a veces no es posible distinguir unas de otras. Desde el prisma del español de los negocios, es evidente que lo que interesa es su enseñanza, y, por tanto, no entraremos a discutir si son galgos o podencos. Sólo que hay que catalogarlas, introducirlas en nuestro Glosario de términos financieros y proceder a su aprendizaje.
Mencionamos “barra libre”, su significado en el registro coloquial de la lengua es conocido, pero en el español de los negocios, por extensión metafórica de su primer significado habitual pasa a adquirir una segunda y original intención.
Barra libre
Mi maltrecha economía no me permite invitarles a una “barra libre” pero sí lo hace el presidente del Banco Central europeo, Trichet mucho más esplendido que una servidora, pero con un dinero que no le pertenece.
No es suyo pero lo distribuye con esa generosidad que caracteriza a los servidores públicos y en este caso, la “barra libre” no son bebidas sino dinero, ese bien tan escaso que reparte a diestro y siniestro a los bancos privados europeos ansiosos de liquidez no para ofrecerla a empresas y particulares sino para que estos señores de la pajarita y los grandes sueldos puedan devolver s su vez el dinero recibido.
Nuestro trabajo se refiere a la lengua y, en concreto, a las colocaciones, y estamos ante una que se empieza a formar: “barra libre”.
Cuando un periodista financiero habla de “barra libre” lo hace en referencia al reparto sin igual que el BCE hace con los sedientos establecimientos financieros de Europa.
El WSJ en su edición española no se ha enterado todavía de esa innovación europea. Ellos, los yanquis, menos necesitados que nosotros, siguen llamando “medidas de liquidez especial”. Resulta evidente que la metáfora y colocación innovada en estos lares resulta creativa y más corta que la americana y dentro de poco todo el mundo financiero o no, la usará.
Cuando me presente en mi banco a solicitar una medida de liquidez nada especial, le diré a mi banquero: “barra libre por favor”.
Dinero ilimitado que llega a los bancos europeos siguiendo la consigna de “barra libre”.

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