Español en América

febrero 7, 2011

Cataclismo léxico y vocabulario usual

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 4:13 pm

Nuestra preocupación por el léxico va encaminada a mejorar la competencia de los alumnos de español lengua materna.
La actuación para ampliar la competencia léxica trata de reducir el fracaso escolar al aumentar la comprensión lectora por la vía del vocabulario, olvidándonos de las causas sociológicas.
El objetivo a alcanzar consiste en incrementar el vocabulario usual de los alumnos de primaria, ESO y Bachillerato para conseguir la comprensión adecuada para superar las evaluaciones de cada asignatura.
García Hoz describe el “vocabulario usual” como: “las palabras usadas por los adultos, y puede, ser considerada como la expresión lingüística normal de la sociedad”. Continúa definiendo el “vocabulario común” que forma parte del “vocabulario usual”, como el comprendido por las palabras que aparecen en las distintas situaciones de la vida humana.
Siempre según García Hoz, el “común” lo conforman las palabras de los cuatro bloques: cartas, periódicos, documentos oficiales y libros.
El especialista en léxico, Justicia, habla de “vocabulario específico” y/o “vocabulario diferencial” como los “usuales” de un determinado nivel escolar (por ejemplo, la educación primaria o el de la ESO). También como el de una asignatura o de una materia científica. Justicia explica que “los vocabularios diferenciales nos indican el ritmo de crecimiento en progresión a que está sometido el vocabulario del alumno como consecuencia del efecto de la escolarización”.
Los alumnos en cada curso sea de primaria o de la ESO necesitan progresar aumentando su vocabulario usual para poder comprender los manuales y los ejercicios que proponen los profesores.
García Hoz conceptúa el “vocabulario fundamental” constituido por “las palabras que tienen sus frecuencias prácticamente distribuidas en partes iguales en uno y otro tipo de vocabulario, mientras que habrá otras que, aun siendo comunes, son más propias de un tipo de vocabulario que de otros, porque la distribución de sus frecuencias es claramente desigual en unos vocabularios que en otros. García Hoz se refiere al “vocabulario común” de los cuatro bloques antes relacionados (cartas, periódicos, documentos oficiales y libros).
Pero si traemos estos conceptos no es por caprichos definitorios sino porque nos pueden ayudar a demostrar nuestra teoría sobre el fracaso escolar. No es necesario explicar que en la lejanía del trabajo de García Hoz, nada menos que de 1.975, y de la necesaria renovación de sus cuatro bloques de donde obtiene su “vocabulario” que quedan desfasados por el efecto Internet y por el enorme desarrollo de los medios audiovisuales.
Lo que pretende esta exposición es demostrar que el “vocabulario usual” de un alumno de las enseñanzas obligatorias va aumentando curso a curso, y sus necesidades de léxico son crecientes conforme avanza, por lo que con independencia de la impregnación que se consigue en la vida social del alumno, se necesita una actuación metodológica para suplir las necesidades de vocabulario.
Por otra parte, el “vocabulario usual” que durante cientos de años se ha mantenido estable o con muy pocos cambios, en los últimos cuarenta años ha sufrido un cambio esencial. Las nuevas tecnologías, el avance científico, la moda, Internet, los automóviles suponen un incremento léxico exponencial que en los próximos años se acentuará más aún. El “vocabulario usual” de 1.975 de García Hoz, nada tiene que ver con el actual de febrero de 2.011 y no será ni siquiera parecido al de 2.021.
Este cataclismo léxico supera a los autores de manuales que, entrados en años, siguen pensando que los alumnos a los que dirigen sus textos disponen del “vocabulario usual” de García Hoz. Nada más lejos de la realidad, los estudiantes de las enseñanzas obligatorias en sus cerebros juveniles archivan un sinfín de formas actuales “tecnocientíficas” que han sustituido a las formas usuales antiguas. Los alumnos necesitan incorporar al léxico esas “palabras usuales tradicionales” que desconocen y que impiden la comprensión lectora.
Esa falta de una parte importantísima del antiguo “vocabulario usual” impide la lectura de textos y la correspondiente comprensión.
Nos gustaría investigar a través de tests de léxico, y, calcular el “vocabulario usual” necesario hoy en día para conseguir la comprensión lectora. Si en 1.975 un estudiante avanzado de ESO poseía unos 2.000 lemas, si ese estudiante de 1.975 lo trasladáramos a través del túnel del tiempo, necesitaría seguramente el doble de lemas. Un esfuerzo considerable que pocos alumnos pueden realizar y que explica el fracaso escolar.

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