Español en América

febrero 12, 2011

El léxico y el sistema de la lengua

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 3:00 pm

Las ciencias adelantan que es una barbaridad. Raro es el día que no se abre una nueva disciplina sea de las ciencias sociales, poco o nada exactas, o de las ciencias esas que tienen el beneplácito de la remuneración como las matemáticas, la medicina, la física cuántica, la nuclear o la biología.
Las humanidades diría de “letras”, en principio y valga la redundancia, mucho más humanas que las otras “científicas” no están pagadas ni mucho ni poco. Nuestro salario se acerca, cuando tenemos éxito, al mínimo y damos brincos de alegría cuando, en este siglo de parados, podemos alegrarnos de un empleo aunque sea de pacotilla.
Las letras, porqué no las ideas, dirigen el mundo, se encargan de planificar la vida de los demás, diseñan el futuro y sólo unos pocos privilegiados asesores de los ministros o de los gobiernos se llevan el parné. Estos espabilados en los aledaños del poder que se autodenominan intelectuales o inspiradores de la política son los únicos que reciben la recompensa por estudiar las susodichas humanidades.
Los demás nos quedamos a la luna de valencia o contemplando las estrellas las noches de plenilunio. Nos quejamos de puro vicio porque otros a los que la fortuna no les acompañó reposan en los cementerios.
Se habrán dado cuenta que el post de hoy es más de filosofía que de lengua española. Me olvido de la RAE, del DRAE, de esos señores que tienen Prisa, incluso de esa Fundéu protestona e inquisidora.
La filosofía de la lengua es una nueva rama de la ciencia que entiendo necesaria –las bromas acaban de terminar- para justificar esas razones que más o menos ocultas ayudarían a comprender el sistema de la lengua.
Los lectores están al corriente que estas páginas repletas de humildad siguen los postulados y las enseñanzas de la TST, Teoría Significado-Texto que como ejes centrales sostiene que el léxico y el significado son esenciales en el conocimiento, la descripción de la lengua y de su sistema.
¿Qué es el sistema de la lengua?
Desde Saussure el padre de la lingüística moderna, pasando por Benveniste y los miembros de la Escuela de Praga, Hjelmslev y finalmente Coseriu nadie se ha puesto de acuerdo para definir en qué consiste el “sistema”. La lengua es un ser vivo que evoluciona y crece. El aumento incesante y vertiginoso de unidades léxicas que se incorporan al sistema de la lengua se ve afectado por la brusca aparición de Internet. La red ha supuesto un cambio en las reglas de juego de la lengua, incluido su sistema. Si estudiamos corpus del siglo de oro español veremos que la sintaxis no ha sufrido alteración mientras que el léxico –la madre del cordero- se ha convertido en una nebulosa gigantesca. Las formas –la antigua palabra- que constituyen el vocabulario usual van sustituyendo a las viejas “literarias”, por otras científicas o tecnológicas.
Si Lope de Vega se trasladara a través del túnel del tiempo hasta estos albores del siglo XXI, estamos convencidos que si leyera un texto de un diario digital poco o muy poco entendería.
¿Ha cambiado el sistema de la lengua?
La comparación anterior nos sirve para emitir una teoría sobre el “sistema”. Mientras que los signos que lo componen son de naturaleza léxica, su estructura es gramatical y permanece inalterada o con pequeñas modificaciones a través de los años.
Lo que los sociolingüistas denominan “variación”, afecta más a los signos que a su organización o estructura. La adición de nuevos signos y nuevos significados, cada vez más separados por la polisemia, complica el sistema.
Las relaciones semánticas de sinonimia, antonimia, de polisemia, interfieren las relaciones de y entre los signos. La constante ampliación de significados por la metáfora y la comparación provoca un crecimiento del léxico y por correspondencia de su significado que influye también en la estructura.
Por ejemplo, las colocaciones léxicas que se caracterizan por ser sintagmas con una cierta restricción léxica y su abundancia dentro de la lengua, sus relaciones entre ellas, es evidente que influyen entre sintagmas y, por tanto, en la estructura de la lengua. No en vano las colocaciones destacan por su irregularidad.
Si queremos filosofar sobre el susodicho “sistema”, el crecimiento del léxico alterará su estructura. Las reglas, la organización del léxico, lo que algunos califican como Gramática, sufrirán las interacciones entre sintagmas irregulares convulsionando en un futuro la llamada Norma.
Vemos como las interferencias interlingüística es cada vez mayor. Los medios audiovisuales y sobre todo el antes repetido “fenómeno Internet” influyen de forma decisiva de unas lenguas, en especial el inglés a las demás que figuran como sujetos pasivos de los cambios.
Aunque algunos no se enteren de que los cambios, léase anglicismos, son inevitables, y nadie, ni nada, se puede hacer para evitarlos.
Sí, algo se puede hacer: ciencia, tecnología, literatura, innovación, desarrollo, cultura y unas mentes claras dispuestas a poner medios, dinero encima de la mesa para remediar la situación. A veces también echamos en falta algo de imaginación.

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