Español en América

febrero 17, 2011

Caminante no hay camino

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 8:05 pm

Un fenómeno desconocido en la lingüística española es el de las colocaciones léxicas. Mientras que la francesa de la mano de la TST de la Escuela de Montréal liderada por Alain Polguère e Igor Mel’cuk se afanan en la necesidad del conocimiento del fenómeno colocacional en las lenguas naturales, en esta tierra de garbanzos y de maría santísima pasamos de largo como si no fueran con la lengua española.
Las colocaciones forman parte del sistema de la lengua y son, además, el núcleo que lo sustenta. Las colocaciones y en menor medida las locuciones son la columna vertebral de las lenguas.
Tratamos en extensión este fenómeno que destaca por su arbitrariedad, irregularidad y ambigüedad. Intentamos modelizar las lenguas comenzando por explicar cómo y porqué se originan estas combinaciones casi siempre binarias. Si importante es la terminología, no tenemos que dar gran importancia a esos conceptos lingüísticos porque a diferencia con las colocaciones que son parte del sistema, las definiciones son entes abstractos que no pertenecen a dicha estructura. Son entidades de información – como la prensa o la TV – que pretenden hacernos ver el funcionamiento de la lengua. Pero los locutores nos comunicamos sin necesidad del conocimiento explícito de la Gramática de manera automática o implícita. La conjugación verbal y dentro de ella toda su irregularidad no es necesaria para la comunicación entre los hablantes ya que aunque nos empeñemos en demostrar la necesidad “gramatical” de la conjugación los niños de cuatro o cinco años combinan las flexiones verbales sin necesidad de que les expliquemos el subjuntivo. Otra cosa muy diferente es la incapacidad de los no nativos de expresarse automáticamente en algunas flexiones si previamente no las han aprendido. Mucha tinta corre y seguirá fluyendo por las aulas de la lengua sobre cómo enseñar la Gramática y, los que pensamos que no es más que una entidad informativa y que su conocimiento es implícito o automático y que se debe enseñar fuera de las normas o reglas.
Si la filosofía de la lengua tampoco es imprescindible para nuestra correcta comunicación, sin embargo las dichosas colocaciones léxicas al ser un capricho lingüístico de los hablantes, sí es necesaria su enseñanza y el filosofar un buen rato para que los interesados en los misterios logren alcanzar al menos sus intríngulis.
Las colocaciones léxicas son combinaciones binarias –casi siempre- en la que una forma que se denomina base asume el papel de mandamás aportando la mayor parte del significado mientras que el colocado o colocativo es un mero comparsa que añade a la combinación un poco de la semántica del conjunto.
La base selecciona al colocativo de manera que existe una restricción léxica motivada por esa selección. Como “todo” lo que se refiere a la lengua la selección efectuada por la base es arbitraria, irregular y muchas veces ambigua. Las colocaciones no obedecen a patrones fijos y casi siempre –casi siempre- no responden a las calificadas “reglas gramaticales”.
Esta “desobediencia” de las colocaciones léxicas al formar un sintagma o prueba la irregularidad de su formación o a la inexistencia de normas gramaticales. Depende de cómo se mire y quién lo mire. Esta es la filosofía de la lengua. Se objetará que los lingüistas en su inmensa mayoría aceptan la existencia de las reglas. Sin embargo, muchas –bastantes- lenguas carecen de Gramática. Sin ir más lejos el chino mandarín que no es una lengua flexiva y que después de casi 5.000 años de civilización no han conseguido –o no la necesitan- descubrir esa manida Gramática.
Si seguimos con nuestro razonamiento colocacional, la formación de las colocaciones, precisamente porque siguen más que nada la irregularidad que la regularidad y no obedecen a patrones preestablecidos, originan sintagmas fuera de la norma.
Algunas instituciones que no puedo mencionar porque se me echan al cuello, algunas veces con razón y otras sin ella, recomiendan para muchas de esas colocaciones que sigan reglas sintagmáticas, olvidando –o desconociendo- que son colocaciones –es posible que no lo sepan- y que las susodichas combinaciones van a “su aire” sin respeto de la norma.
Es inútil recomendar que “sector sanitario” sea o no correcto y que es más conveniente escribir “sector salud” o “sector sanidad”. Es igual lo que decidamos o recomendemos porque los locutores van –o no van- por otros senderos distintos a los de la lógica o la Gramática. Las combinaciones se repiten –los hablantes guste o no guste no se equivocan- y poco a poco se van lexicalizando e incorporando al léxico.
Se perciben como correctas – a pesar de que pueden no serla- y esto demuestra o que la Gramática entendida como tal no existe o que los productores del discurso no han errado y han innovado un sintagma ajustado “a derecho”.
A fuerza de repeticiones, y en este trabajo somos los periodistas los artífices, la colocación más frecuente se lexicaliza, mientras que las otras combinaciones posibles son rechazadas y al cabo del tiempo son las que se consideran correctas o si queremos “no usuales”.
Podrán estar de acuerdo con esta teoría pero Polguère de la Universidad de Montréal y en mi opinión el mejor lingüista del mundo, piensa de manera similar.
También Tutin especialista de las colocaciones las divide en regulares, poco más o menos si seguimos una estadística, el 0,000000001% de ellas y las irregulares que son la inmensa mayoría. Ni que decir tiene que el fenómeno colocacional como repetimos incansablemente es irregular y que por mucho que insistan los “recomendadores”.
Señores míos, por favor: sector sanitario, sector salud o sector sanidad si se lexicalizan serán colocaciones, y la más usada se llevará el gato al agua, sea o no gramaticalmente correcta (sustantivo+adjetivo). Vayan al CORDE, el corpus “viejo” de la lengua española y ninguna de las tres hipotéticas colocaciones aparece.
Sin embargo, en el CREA, el corpus “nuevo”, para “sector sanitario” nos produce 63 casos, para “sector salud” nada menos que 192 casos y al final, “sector sanidad” sólo 2 concordancias. ¿Cuál es o cuál será la correcta? Nuestra opinión, siempre humilde pero razonada es que las papeletas de la corrección se las llevará “sector salud”, pero señores, ¿es correcta según la norma? En apariencia no, pero la realidad estadística la dará como aceptable. El otro prisma es que la norma no existe…. Y los locutores la hacen día a día: caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y el camino es arbitrario, regular y ambiguo.

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