Español en América

marzo 13, 2011

Deconstrucción del léxico

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:59 pm

En la enseñanza de lenguas y en concreto en la didáctica del léxico el papel central lo desempeña el significado.
Las formas (las viejas palabras) transmiten la mayor parte del significado, pero también la gramática juega un papel menos trascendente ya que cualquier cambio en la posición de una unidad lingüística consigue un efecto de variación de significado.
Y si el léxico es necesario por ser la esencia de la lengua y del conocimiento, no sólo pretendemos su conocimiento per se, sino sus aplicaciones prácticas.
Cuando enseñamos lenguas, sean maternas o extranjeras, se nos presenta la duda si iniciar su aprendizaje insistiendo en su conocimiento explícito o comenzar por la enseñanza oral buscando la comunicación por la vía implícita.
Sea de una forma u otra, lo cierto es que la enseñanza de lenguas debe dar sus primeros pasos por el conocimiento del léxico y dentro de él, por el conocimiento exhaustivo del significado de las unidades lingüísticas.
Si nuestro objetivo es el conocimiento léxico, el primero es convencer a las personas con responsabilidades, léase directores y profesores de los centros educativos, que la prioridad es el léxico. Necesitamos espacios en los currículos para que las unidades léxicas simples o polilexemáticas puedan enseñarse en profundidad.
Insistimos en la elaboración de diccionarios fraseológicos que distingan entre colocaciones (las más abundantes) y las expresiones idiomáticas opacas o no composicionales. En la lingüística aplicada a la lengua española la combinatoria es una actividad léxica proscrita y sin embargo, es el núcleo del sistema de la lengua y la que cohesiona y fortalece el discurso de los locutores. Su trascendencia es mayor que la de la gramática, como explicamos ésta es implícita o automática mientras que el léxico no viene “por generación espontánea” y hay que enseñarlo.
Para los profesores la parte central del léxico es la ortografía, en la que priorizan el conocimiento semiótico sobre el semántico.
Si los signos son importantes su enseñanza no debe prevalecer sobre el significado. Y como anticipamos la combinatoria es trascendental porque nuestro cerebro, el lexicón está formado por redes de formas y cuanto mayor sea esta red más fácil será “enganchar” las nuevas unidades lingüísticas que se propongan a los alumnos.
Las listas de palabras sin ofrecer ninguna combinación, sirven de poco en la enseñanza léxica. La esencia del léxico, y su dificultad, es su capacidad de combinación entre unidades léxicas de todo tipo para formar significados que muchas veces son composicionales pero en su mayoría son opacos o, por lo menos, semi transparentes.
Las formas son la mayor parte de las veces polisémicas. Nos apoyamos para su enseñanza en relaciones de sinonimia o de antonimia. Las combinaciones libres y las restringidas pueden aprenderse y fijarse en nuestro cerebro por medio de estas relaciones de sinonimia.
La TST en su didáctica del léxico propone “explorar” dos fenómenos:
La polisemia de una unidad léxica con el objeto de separar la forma propuesta de las demás acepciones que tiene para diferenciarla, y
Las relaciones léxicas de esa unidad que son de dos tipos: las derivadas de su posición en la red o relaciones paradigmáticas y las relaciones sintácticas o la forma en la que la unidad considerada se combina con otras formas, dependiendo de sus propiedades individuales. Ver nuestro post “Eje paradigmático vs. Eje sintagmático” de 19 de enero de 2011.
La elección de cualquier unidad léxica de la lengua supone, a partir del establecimiento de, primero sus relaciones paradigmáticas, y segundo, de sus relaciones sintagmáticas.
Otro aspecto a estudiar en una unidad léxica es su posición sea como “objeto semántico” que se denomina a la cualidad de una forma que posee un “significado diferenciado” que podemos calificar como “único”. El otro aspecto a considerar es si se comporta como “predicado semántico”, es decir, si no tiene como en el caso anterior un significado plenamente diferenciado. Es el caso de unidades, que por extensión metafórica se comportan como en el caso anterior del “objeto semántico” pero necesita una “aclaración” para completar su significado: necesita de un actante para explicarlo.
Estas unidades léxicas llamadas predicativas que “necesitan” de un actante para expresar su significado y, por supuesto para incluirse en la unidad superior “frase”, son fundamentales para estudiar los fenómenos que ocurren en el interior de la frase.
La explicación del concepto de actante y de valencia la expusimos en el post “Teoría de la valencia y concepto de actante” de cuatro de enero de 2010; la idea de actante cada vez cobra mayor protagonismo en la explicación del comportamiento de las unidades léxicas en la frase.
En la enseñanza del léxico es imprescindible la explicación de las lexias predicativas y su integración en la frase.
El aprendizaje precisa de una deconstrucción de las unidades léxicas y el conocimiento de sus posibilidades combinatorias.

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