Español en América

junio 1, 2011

La due diligence de la crisis del pepino

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 7:23 pm

Alternamos el humor y la lengua que conforman la cultura y que contribuyen a hacernos las clases de lengua española más agradables.
Qué sería de esas aburridas lecciones de nueve de la mañana a catorce de la tarde si no incluyéramos unas gotas refrescantes de la chispa ibérica que pertenece a nuestra alma pata negra.
Los ingleses piensan y lo manifiestan en alta voz ser poseedores de la actividad intelectual del humor que es lo que nos diferencia de los pepinos y de los animales.
Los primeros por que no pueden realizar actos de habla y los segundos sus sonidos más sonoros son los rebuznos.
No queremos comparar asnos con pepinos aunque ambas faunas no difieren en gran cosa.
Empecemos por esa locución inglesa la “DUE DILIGENCE”; en principio pudiera suponerse algún término relacionado con las viejas diligencias y en cualquier momento podemos encontrarnos o con un indio o con un salteador de caminos.
Volvamos a la seriedad aunque sólo sea por un instante y veamos el significado del anglicismo de marras; es una expresión financiera que hace alusión a una investigación de una compañía o empresa previa a la firma de un convenio o un contrato.
Resulta complicado buscar un equivalente español que sea lo suficientemente expresivo al anglicismo y que contenga únicamente dos formas. La finalidad de una locución es formular un significado potente con no más de tres vocablos. Si para conseguir un significado necesitamos diez, doce o veinte palabras, la fuerza se pierde en el enorme tamaño de la explicación.
Explicada la “DUE DILIGENCE” vayamos al humor y comprobemos en los corpus de la Academia las relaciones con los pepinos de este anglicismo.
Los productores de pepinos andaluces se vieron sorprendidos por una señora alemana pariente al parecer de la Merkel que utilizando una figura retórica que pensábamos era exclusiva de los habitantes de Hispania que no es otra que echar la culpa a los demás de todos nuestros padecimientos.
Resulta que esa bacteria perversa y de nomenclatura impronunciable se ha cargado a unos veinte comedores de salchichas. Nuestra opinión de expertos en bacterias extrañas es que dado que estos sesudos, sobrios y compradores de bonos españoles son proclives a ponerse hasta los cataplines de salchichas, las culpables son estas señoras cuyo parecido es asombroso con los pepinos andaluces.
Pepinos y salchichas pertenecen al mismo género alimenticio y su combinación no léxica es un caldo de cultivo de la bacteria en cuestión.
La señora Merkel siempre lindando con la perfección y en sus clases doctorales a las que nos tiene acostumbrados no parece que se haya comido un pepino en su vida.
Veamos la respuesta de nuestro otro pepino, el calificado como Pepiño y parafraseando la crisis del pepino no parece que sea lo mismo que Pepiño en crisis.
El listo de Pepiño, listo donde los haya sin ser doctor como la Merkel no se corta un pelo cuando le dice a la germana que el problema de los pepinos es porque se han contaminado en el chichi de las….
No podemos imaginar la combinación explosiva de la bacteria española del pepino con las existentes en el serio conejo de las alemanas.
Un germen agresivo que produce hemorragias de todo tipo y desvaríos intelectuales que acusan a los pepinos andaluces de un mal que viene del punto central de Germania.

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