Español en América

junio 4, 2011

La Universidad: un modelo a cambiar

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 3:18 pm

La educación universitaria como las enseñanzas obligatorias están en crisis. Se cuestiona el modelo de una universidad generalista, casi gratis y subvencionada por otra más especializada, apoyada en la investigación y en la que la gratuidad deje de ser su característica principal.
La matrícula actual, alrededor de 1.800 euros por curso, a penas cubre el 20% de los costos y el resultado final de un joven que termina sus estudios – en el mejor de los casos – con unas escasas o nulas posibilidades de encontrar trabajo planea sobre la universidad española.
La crisis económica pone de manifiesto con toda su crudeza las carencias de la institución: unas enseñanzas desfasadas alejadas del mundo real, unos docentes de los que se duda sobre su capacidad de impartir sus materias, un currículo en el que la práctica se encuentra casi olvidada, la investigación, innovación y el desarrollo arrumbados y con escasos recursos, unas patentes que tampoco se corresponden con el dinero público invertido, ponen en tela de juicio una universidad desprestigiada y cuya necesidad para salir del atolladero es imperiosa.
El Gobierno Vasco acaba de publicar un Plan de Universidades con el que se pretende ejecutar un nuevo modelo en línea con las universidades europeas en las que se relaciona la inversión dedicada a ellas con los resultados obtenidos.
Estamos de acuerdo, en línea generales con el concepto, en el que añadiremos que se debe pretender una revisión completa de las enseñanzas a nuestro entender obsoletas y que se tendrían que adaptar a las necesidades sociales y, sobre todo, al empleo. De nada sirve que el dinero malgastado en las universidades vaya destinado a incrementar el número de titulados en paro.
Tampoco nos sorprende de que en el “Nuevo Plan” de universidades del País Vasco para el trienio 2011-2014 de los 1.400 millones de euros destinados para este tipo de enseñanzas, nada menos que 1.200 millones vayan destinados al “gasto corriente”.
Se entiende como tal el pago de salarios, luz, agua, teléfono y costes de mantenimiento. El resto, 200 millones se dedicarán a programas de investigación. Nos parece enorme la desproporción entre estos 200 escasos millones y los 1.400 totales, de manera que la investigación será ni más ni menos que el 14% del total.
Según este nuevo Plan, se cambia el concepto del “modelo de financiación” y se incide en los “contratos programa” que son partidas sujetas al cumplimiento de objetivos.
Se entienden los “objetivos” como “número de tesis leídas”, “patentes registradas” o “cursos de formación continua”, etc.
La idea de ligar los resultados de la investigación a las subvenciones recibidas no es ninguna novedad en las universidades de los países más adelantados como los europeos del norte o las asiáticas de Japón, Corea del Sur o Singapur con excelentes resultados en investigación y titulados que son rifados por las empresas.
Hasta ahora los “dineros” dedicados por las universidades españolas se invierten en cuestiones de escaso interés y que no conducen a patentes de invención. Una universidad politizada y partidista se orienta – casi siempre – a investigaciones no sujetas a control científico y en el que los presupuestos se reparten con los mismos criterios de amiguismo que presiden la vida de este país dejado de la mano de Dios.
Nuestra opinión como investigadora y con unas ideas claras en cuanto a lo que es y lo que debe ser la universidad española y, con la constatación de que la crisis en la que estamos sumidos limita nuestro campo de actuación, no debe ir por aumentos de los presupuestos sino a una puesta en cuestión de todo el sistema: una nueva orientación de las carreras, un cambio en los currículos, la eliminación de enseñanzas que sólo conducen a la fabricación de más parados, la creación de nuevas especialidades y disciplinas y una orientación hacia la investigación en las materias de la ciencia en las que existen posibilidades reales de conseguir objetivos, léase patentes.
La declaración de intenciones del Gobierno Vasco en la presentación de su Plan también demuestra lo alejado que está de la realidad del mundo de las universidades en la que insisten en aumentar los presupuestos dedicados a la universidad y educación, en la que el “gasto público” pase desde el actual 0,97% al 1,3% en 2014 hasta el 1,5% en 2020, demuestra que poco o nada han comprendido del problema.
No se trata de aumentar el presupuesto sino en cambiar lo que se gasta y en qué se invierte, eliminando enseñanzas fuera de lugar e implantando otras que mejoren la ciencia, la cultura, el turismo y especialidades ligadas a actividades en expansión como las que promueven la exportación.

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