Español en América

junio 19, 2011

Casi nada, antes que nada, antes de nada

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 7:47 am

Acudimos a los corpus del español para resolver nuestras dudas gramaticales y, para verificar su empleo.
La repetición y el uso por los locutores producen la lexicalización de combinaciones que pasan a convertirse en unidades léxicas de significado único como colocaciones y locuciones.
La TST en su amplia descripción de la fraseología es partidaria de su clasificación en función de su mayor o menor opacidad y, si en la combinación estudiada se pueden o no introducir otras formas o, incluso flexionarla.
Los ejercicios que proponemos para verificar el uso y la posible disección de estas unidades plurilexemáticas se apoyan en los únicos instrumentos de que disponemos en línea el DRAE y los corpus académicos.
También podemos utilizar el diccionario de colocaciones DICE que es una excelente herramienta, por desgracia inacabado. Está disponible en la web en:
http://dicesp.com .
Advertir que las entradas a estos diccionarios se efectúan por sus bases y no por sus colocativos.
Lamentamos que la Real Academia no complete su diccionario oficial con un repertorio sobre el fenómeno colocacional. Más que nada, lo ignora, pasando de larga de las colocaciones que constituyen el eje central del sistema de la lengua y, junto con las locuciones forman la piedra angular de las lenguas naturales y cohesionan y dan calidad al discurso de los hablantes.
De nada sirve llorar como plañideras y, lo que hay es lo que hay. También, el último lamento, fácil de resolver: actualizar el CREA desde el 2004 hasta la fecha.
La validez de los corpus actuales es su actualización constante porque son muestras auténticas de la lengua.
El fenómeno Internet las distorsiona al incorporar con rapidez una masa ingente de anglicismos que hay que asimilar, amén de la polisemia que amplifica los significados a la velocidad de la luz.
El léxico crece a cada instante y cada vez más rápidamente, de manera que es preciso incorporar textos a los corpus y nuevas unidades léxicas a los diccionarios. Y esto cada vez con mayor intensidad. Los esfuerzos de hoy serán el 10% de los que tengamos que hacer en un par de años y, el retraso lexicográfico será irrecuperable.
Son necesarias estas herramientas de trabajo para los lexicógrafos e investigadores, pero también para los profesores de lengua española y de segundas lenguas que se apoyan en ellas para realizar un sinfín de ejercicios.
Cada vez más se impone en la enseñanza de lenguas, primeras y segundas, la metodología del autoaprendizaje. Ni que decir tiene que el alumno con el método y las herramientas disponibles en la web puede progresar en su aprendizaje y, sin necesitar del concurso de los docentes.
En muchos casos los profesores podemos “construir” nuestros propios corpus para que sean la base para que los alumnos trabajen la lengua.
Como el sustento para dar validez a estos textos es la “autenticidad”, estamos obligados a utilizar los diarios digitales para conformar nuestros corpus.
Si pretendemos enseñar el español de los negocios construiremos un corpus a partir de diarios digitales de información financiera; si queremos enseñar el español “general”, acudiremos a diarios como El Mundo, ABC o El País si nos encontramos en España. Si nuestras clases las impartimos en Estados Unidos iremos a “El Nuevo Herald”, “Diario de Las Américas” o los del grupo “Imprecom”.
Nuestro modelo de enseñanza de la lengua quedó en entredicho cuando la RAE editó en noviembre de 2010 su Nueva Gramática en la que dio carta de naturaleza a nada menos que seis variedades estándar.
Nuestra opinión contraria a esta situación consolidada se apoya en un modelo de estándar único al estilo francés o alemán que produce unos resultados excelentes.
Y todo con el inmenso cariño hacia los países del continente americano, no en vano este blog es el del “Español en América” y nuestras vinculaciones familiares y afectivas americanas nos hacer ver el problema sin la pasión que los seres humanos ponemos en temas que involucran los sentimientos.
Nuestra posición paralela al modelo francés y emparejada a una política lingüística convierte nuestra idea unitaria de la lengua en una sola variedad estándar.
Nos remitimos a nuestros trabajos publicados en este blog sobre el español estándar y política lingüística en las que predicamos como siempre la necesidad de un consenso en el que dejemos de lado la pasión y contemplemos desde la ciencia las posturas de otros países y otras lenguas al respecto. En la comparación y en el acuerdo encontraremos las soluciones. No se trata como la Academia de buscar la solución en función de criterios demográficos. La demografía poco o nada tiene que ver con la ciencia.
Vayamos a “casi nada”: es una locución que se puede considerar adjetival ya que su conjunto equivale a “poco” o “muy poco” o también “nada”.
Si analizamos en profundidad “casi nada” lo difícil es conseguir si el funcionamiento de “nada” en la expresión es como adjetivo o adverbio. Nos inclinamos más por la primera opción que por la segunda si nos atenemos al significado del conjunto que equivale a un adjetivo aunque se objetará que su equivalente puede ser un adverbio.
Si nos vamos al diccionario oficial, el DRAE para ver quién tiene razón nos encontramos con la enorme sorpresa que “casi nada” no está documentada. Nos sorprende que una locución muy usada no aparezca ni en la entrada “casi” ni en “nada”.
Veamos el empleo de “casi nada” diacrónicamente en el CORDE: nada menos que 555 casos. Desde el siglo XV que aparece en su testimonio escrito el significado que se desprende del contexto es el mismo que el actual, indicando escasez o poco: “no comió casi nada” que equivale a “comió poco”, aparece varias veces.
En el CREA para esta locución hay 707 concordancias, alguna más que en el CORDE. Su empleo está muy extendido.
Vayamos con otra expresión: “antes de nada” cuyo empleo se enfrenta a “antes que nada” y surge la duda, si una u otra son correctas.
En nuestro caso utilizamos “antes que nada”, pero nuestra siempre modesta opinión es que ambas son correctas y usuales.
En el CREA, para “antes de nada” existen 57 casos y para “antes que nada” 397, por lo que el uso favorece a esta última expresión.
En el CORDE para “antes de nada” sólo comprobamos 19 concordancias y para “antes que nada” bastantes más, 148.
El uso de esta locución está más extendido en su fórmula “antes que nada”
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es [18 de junio de 2011]
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus del español actual. http://rae.es [18 de junio de 2011]

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