Español en América

julio 27, 2011

Lo que el viento se llevó

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 2:53 pm

Suele divertirnos después de leer una buena novela sacar conclusiones sobre la intención del escriba.
En una época pasada se llamaba “mensaje”. En estos tiempos de progresía extendida podemos calificar la idea del novelista contenida en un envoltorio en un intento más o menos logrado de ganar pasta.
Cuando escribo un relato y lo presento a un concurso de esos cientos que se producen a lo largo y ancho de Internet, el objetivo es llevarse el gato al champán.
Para ello y aunque las sagaces recomendaciones de los que entienden de estos menesteres te den unas pistas para el triunfo, el escritor novel quiere ganar pasta.
Es secundario el emitir una idea. Para lanzarlas y que no cuajen tenemos a la oposición y, para conceptos subvencionados los del gobierno que para eso manejan el parné.
Y lo que se trata al final es de recoger la cosecha e invertirla aunque sea en plataformas o en jeans.

Los economistas se echan las manos a la cabeza cuando hablamos de compras, eso, dicen, no es inversión, sino consumo.
Pues démosle al rico consumo dejémonos de poner el dinero en bonos que se convierten en basura y vámonos a gastar.
Los filósofos pretenden que debajo de los libros – polvo a parte – suelen coexistir dos niveles.
Lo explican, uno más superficial que se ve a simple vista y que divierte, eso que se llama ocio. Cuando leo un libro no suelo pasar de ese nivel porque me molestan las ideas y que haya un imbécil que pretenda decirme cómo tengo que hacer las cosas. Las hago como me vienen en gana y si alguien me paga, doy explicaciones.
El segundo nivel, que para conseguirlo hay que tomarse un par de gin tonics o haber estudiado filosofía y letras, es esa intención profunda y perversa del escritor que quiere darnos su visión de la vida.
La cruda realidad es que detrás de esa pretensión de influir existe el trasfondo de llegar a ser Harry Potter. Lo pueden averiguar en sus dos facetas, la de mago utópico o la real de millonario.
Si nos fijamos en los políticos sus objetivos son los mismos que los de los escribientes, conseguir con un eslogan, idea o concepto llegar a ser superventas y alcanzar el presupuesto nacional.
Los que escriben, lo mismo, lanzan unas cuantas chorradas más o menos trasnochadas y envueltas de modernidad para que el editor de turno previa encuesta sociológica compre los derechos.
En el camino van dejando sus ideales reemplazándolos por el marketing mucho más práctico que te permite comprar zapatos mientras que las ideas no venden un carajo.
La papirocracia es la ciencia del bien escribir y de cómo ganar dinero gracias a ese arte que une marketing y fantasía para, mezclados en una coctelera nos lleven cuál droga barata a ese mundo irreal que soñamos sin nunca alcanzarlo.
Nuestro modelo es Rowling-Potter pareja de hecho que jubilada detrás de esa montaña de pasta alcanzada, no dejamos de reflexionar sobre cómo llegar a su cima. La vemos más lejana y elevada que el Everest pero nos decimos en la esperanza que otras cumbres fueron conquistadas por escribanos menos expertos.
Olvidémonos de plumas que las que quedan son de gallinas y, las que redactan son de tinta digital invisible y pasemos a la acción:

El viento lleva las plumas, nada podemos sin ellas,
ideales que se van, teclados que permanecen,
como a nuestro parecer – y al mío – cualquier tiempo fue mejor.
nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar y
Rubalcaba y Rajoy los tenemos en la tele dando y dando por el c.
los estados y pobreza que estos pájaros nos dejan,
paro y bonos basura para dar y regalar
no les pidamos firmeza, ni al olmo peras
no desesperas que en sorteo electoral
la fortuna deja suerte inmerecida y
que devuelvan eres, trajes y faisanes
aves de paso son y no darse cuenta quieren
que aunque por eso se engañen,
la vida un sueño es, y
placeres ministeriales,
temporales son, la soberana deuda, eterna será y,
los placeres del CIS duraderos no serán
candidatos poderosos las urnas abrirán
yéndose unos, tristes, llorosos
a comer papas con chorizo y hiel, mientras los otros
chorizos beberán champán con miel.

Homenaje de Jorge Manrique a nuestros chorizos de hoy y mañana.

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