Español en América

agosto 1, 2011

No me duelen prendas

Filed under: Política ficción — Mercedes @ 4:43 pm

Nuestra famosa trilogía política con la que aspiramos al nobel de literatura y al de la paz de forma simultánea y en el mismo año, constituye una referencia en la literatura universal, especialidad animales políticos.
La primera parte, en prensa, “Las órdenes mendicantes” es una exposición de estas congregaciones que es plenamente actual al entrar España en un próximo sorteo electoral y en el que estas instituciones suelen convertirse en pedigüeños olvidando su finalidad religiosa.
La última parte de la trilogía, “No me toques las …” la tengo en mente y me pondré en ella, mejor dicho en “ellas” tan pronto como pueda.
En este trabajo de hoy reseñamos la parte central “No me duelen prendas” que es en nuestra siempre modesta opinión la parte más intelectual del trabajo político-literario.
Aunque nuestras investigaciones las dedicamos al léxico en todas sus formas y manifestaciones, de manera esporádica incursionamos en la literatura política con un afán pedagógico y crítico proponiendo originales e ingeniosas ideas al servicio de las órdenes mendicantes.
Constituimos en su día una sociedad de estudios, eso que se denomina “think tank” al servicio desinteresado de los ciudadanos.
Un “think tank” tiene bastante más de Tank que de Think, por lo que nosotros enfatizamos el Think para que predomine sobre el Tank. El concepto de Tank nos produce un cierto resquemor o temblor por aquello de lo que esas máquinas de guerra pueden ser capaces.
Nuestro “Think” es noble reflexión sobre el acontecer de los sorteos electorales en los que la diosa fortuna reparte suerte desigual.
La apertura del sorteo produce un efecto revulsivo en las órdenes mendicantes puesto que al instante se desata en ellas un fervor pedigüeño dirigido al ciudadano.
Pretendemos que el estudio y la investigación del proceso por nuestro Think nos lleve a ideas jugosas como la de no participar en el sorteo.
Nuestra primera conclusión es que la apertura del proceso “sorteo electoral” produce en las “Órdenes mendicantes” una enfermedad, la “ludopatía psiquiátrica” calificada por los mejores especialistas de Harvard como grave y peligrosa.
Nos referimos a la enfermedad que se desata en los miembros de esas órdenes por conseguir un puesto en esa lista que da derecho a participar en la lotería.
No se entiende cómo estos ludópatas puedan llegar tan lejos en un mero proceso de lotería y pelearse por conseguir un lugar en un papel que más tarde los ciudadanos introducirán en unas cajas que se denominan urnas.
La urna es una pieza fundamental en esta lotería o sorteo.
Son cajas transparentes con una ranura o agujero que permite introducir una papelina escrita dentro de un sobre.
Parece este proceso un misterio. Y su finalidad lo es aún más.
Las personas que participan son de dos tipos.
El primer tipo son los miembros de las “Órdenes mendicantes” que después de una larga pelea consiguen poner sus nombres en una lista.
El segundo tipo de participantes son los ciudadanos. No a todos les interesa el juego. Son ludópatas de segunda fase, una enfermedad latente que puede desembocar en la “ludopatía psiquiátrica” que es la grave de verdad.
Los ciudadanos que por razones desconocidas se prestan al juego se denominan electores. Los hay de varias clases en función de la gravedad de su adicción. Los que dentro de la enfermedad la padecen en una forma benigna son los que depositan un papelito en blanco dentro del sobre en cuestión. Los ciudadanos que padecen la ludopatía en una fase más avanzada pero que no alcanza el paroxismo de la “ludopatía psiquiátrica” depositan sobres con papeles escritos y participan en el “sorteo electoral”.
Es preciso que estos ciudadanos vigilen el progreso de su enfermedad porque puede desembocar en la “psiquiátrica” que es irreversible.
¿Por qué la “ludopatía psiquiátrica” es una enfermedad irreversible? De nuestra investigación en el “Think” hemos verificado que nadie de los miembros de las “Órdenes mendicantes” que participan en el juego electoral y consiguen alcanzar el premio, jamás vuelven a ser “normales”.
Se encuentran afectados por el síndrome del sillón que les convierte en adictos. Los investigadores de Harvard al síndrome del sillón lo califican como de la “poltrona”.
Los estudios actuales se encaminan para averiguar si la “ludopatía psiquiátrica” es contagiosa. Los americanos pretenden que, además, puede ser genética dado el elevado número de familiares de los primeros afectados por la enfermedad que ocupan cargos en esas Órdenes mendicantes.
Se relaciona con el poder, es decir, con los cargos públicos o función pública. Algunos de los enfermos les duele separarse o levantarse de sus poltronas, incluso fallecen al levantarse.
Las urnas, esas cajas de plexiglás a modo de recipiente de papeletas de un sorteo convencional, cuando se abre al filo de la noche de un domingo, suscita expectación pero no como piensan los lectores de que dentro hay alguna papeleta premiada.
No funciona el sorteo de esa forma tan simple aunque en el futuro nuestra propuesta es que así sea ya que pensamos que el sorteo puro y duro es la mejor forma de dirimir la cuestión de la fortuna. Y que Dios reparta la suerte.
No funciona como debería ser sino como las “Órdenes mendicantes” han decidido. Las papeletas se cuentan, se hacen montoncitos agrupándolas por “Órdenes mendicantes” y el que más ha recogido se lleva el gato al agua.
Es necesario explicar que lo del “gato al agua” es una locución. El ganador no se lleva ningún gato sino la llave de otra caja no como la urna sino menos transparente.
La caja negra que la denominamos nosotros es opaca. No se puede desde fuera ver lo que hay en el interior. Por lo que el misterio es total.
La “Orden mendicante” gana el sorteo y la llave de la caja negra pero lo que hay dentro es parte de la intriga de todo el proceso.
¿Qué habrá dentro de la caja?
Es por esta razón por la que reflexionando en profundidad en nuestro Think llegamos a la conclusión de que los participantes en esta suerte, padecen de la grave enfermedad cuyos síntomas hemos relacionado, la “ludopatía psiquiátrica”.
Los lectores se preguntarán qué es lo que hay o puede haber en esa caja negra para reclamar tanto interés.
Las cajas negras en otro tiempo se encontraban rebosantes de billetes de todos los colores.
Ahora están vacías. Cuenta alguno de los que han abierto recientemente en el último sorteo electoral (también se llama así) las dichosas cajas que se han encontrado un cartelito “tonto el último”.
Sea cierto que las cajas estén o vacías o con letreros de toda índole e ingenio, no encontramos respuestas a que exista tanto interés por participar en este juego.
Se nos olvidaba, existe otro tipo de ciudadanos normales de momento que no participan en el juego de marras. No necesitan ni médicos ni psiquiatras pero eso sí durante el proceso son tentados por estas órdenes con todo tipo de parabienes y originales ideas.
Lo curioso es que los parabienes no llegan, las ideas las introducen en la caja negra y abierta la urna nos enseñan el dedo anular dirigido hacia el cielo.
Esta es la reseña literaria de “Las órdenes mendicantes”. El libro está en prensa en la editorial “Escribe despacio que tengo Prisa” y con un 99% ganará el próximo La Tierra del Planeta y el Nobel de Literatura.
El éxito es seguro y el editor de Harry el Sucio nos propone un traspaso de editor al estilo Florentino.

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