Español en América

agosto 22, 2011

A ojo de buen cubero

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 7:41 pm

El ojo es un sustantivo que refleja el sentido más importante del que dispone el ser humano y nos permite contemplar lo que sucede a nuestro alrededor.
Por la trascendencia del ojo es quizás el nombre más productivo en su aparición en colocaciones y locuciones.
Vamos a relacionar las que nos parecen más usuales o más divertidas y, a los curiosos los remitimos a la exhaustividad del diccionario oficial que nos ofrece una cantidad interminable de expresiones cuyo centro es el “ojo”.
La que siempre nos ha llamado la atención ha sido la locución “a ojo de buen cubero” que se define como “aproximado” o “alguna cantidad o medida aproximada”, o poco más o menos.
Lo que más nos motiva es el significado de “cubero”. Mientras que la expresión totalmente opaca la empleamos sin saber que es eso de “cubero”. El Drae nos indica que cubero es el fabricante de cubas o toneles, profesión ligada al mundo del vino y por lo que nos cuentan el oficio de tonelero requiere grandes dotes de intuición de manera que los cuberos calculan las duelas que van a conformar las barricas “a ojo” surgiendo la locución adverbial que el diccionario la define como “sin peso, sin medida, a bulto”.
Es sinónima perfecta de la otra locución “a ojo”, mucho más empleada que la del cubero.

Los contrasentidos del diccionario:
Si seguimos con nuestro “ojo” y, siempre con el diccionario en la mano, vemos que “ojo de agua” (que es un manantial) como “ojo de buey” (que es una ventana circular de pequeño tamaño) las califica como sustantivos.
Nuestra pregunta es la siguiente: ¿Por qué “a ojo” la considera locución y a estas dos “ojo de agua” y “ojo de buey” las considera pura y llanamente sustantivos?
La opinión que mantenemos es que todas ellas son locuciones por su opacidad, las dos primeras adverbiales y estas dos últimas sustantivas, por equivaler su conjunto a un nombre común.
Algunos autores consideran a ambas como palabras compuestas y algún otro como colocaciones.
En la clasificación de las combinaciones restringidas y lexicalizadas la que mejor define y se adapta a la panoplia de posibilidades, es la TST que nunca entra en el tema de palabras compuestas sino que las define en función de su transparencia mayor o menor en locuciones y colocaciones, dejando en otra posición a los pragmatemas que son las fórmulas o formulismos convencionales prefabricados.
El “ojo de buey” y el “ojo de agua” entrarían de lleno en las locuciones, siempre si seguimos a la TST que es la más aceptada entre las teorías de la lengua que modelizan o, al menos tratan de modelizarla.
Otra locución que el DRAE la encasilla como sustantivo es el “ojo de gallo” que puede ser un color similar a la de esta ave de corral o, lo que nos gusta mucho más un vino clarete del mismo tono que el ojo del gallo y que se produce y bebe fresquito en esta temporada sofocante.
Otra locución que hemos comentado en otro post es “estar en el ojo del huracán” que la Academia sigue calificando como si no fuera expresión opaca, llamándola como sustantivo.
Es el centro de una tormenta o huracán y en sentido metafórico muy empleada en la actualidad siendo el “centro de una situación difícil o complicada”. Se dice que las bolsas se encuentran en el ojo del huracán debido a la crisis de la deuda que asola los mercados financieros mundiales.
Dos expresiones opacas y muy parecidas pero con significado diferente son:
“Abrir alguien los ojos” que es locución verbal y se define como “una persona que descubre la realidad de una situación para evitarle un negocio ruinoso o una situación de peligro” y
“Abrir los ojos a alguien” con la diferencia que es otra persona la que nos advierte de ese hipotético peligro que nos acecha.
“Alegrársele los ojos” es una locución verbal que se define como una manifestación de gozo o alegría por un suceso o hecho agradable o una buena noticia. Una locución muy usual es “a ojos cerrados” o “con los ojos cerrados”, cuando se produce una duda en una persona, otra que conoce a la persona o la situación le anima con la expresión, que significa; “adelante, sin ninguna duda”; se trata d acometer algo y al confiar en la otra parte se hace “con los ojos cerrados”.
“A ojos vistas”, el diccionario lo califica como locución adverbial y nosotros añadimos que es un idiotismo o construcción a espaldas de la corrección sintagmática. Significa con claridad, evidente.
Otras dos locuciones verbales muy parecidas pero también con distinto significado son “comer con los ojos” y “comerse a alguien con los ojos”. La primera es comer o desear una comida con buen aspecto externo y la segunda son las miras lascivas que una persona echa sobre otra de distinto sexo a su paso con intenciones no demasiado correctas.
Mañana seguiremos con otros “ojos” y verificaremos su empleo en los Corpus de la Academia.

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