Español en América

agosto 28, 2011

Jugar una mala pasada: locución o colocación

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 9:55 am

La crisis le “ha jugado una pala pasada” al gobierno. Resulta evidente que el enunciado anterior contiene una locución usual que por su opacidad la califica como tal.
Ni que decir tiene que en este nuestro “recorrido fraseológico”, a la vez que mostramos una retahíla de expresiones, repasamos conceptos como colocaciones y locuciones.
Nuestro interés acudiendo a las “entradas” de nuestro diccionario académico, el DRAE, en línea es facilitar a los lectores (sobre todo alumnos y profesores no nativos) unas pautas para conseguir el significado casi siempre complejo e inextricable de estas locuciones, por cierto, cada vez menos empleadas pero cuya necesidad es una evidencia.
Una constatación importante es señalar que el fenómeno colocacional es central en las lenguas naturales, entre las que se encuentra la española y, la Real Academia al ignorarlo, consigue que los usuarios del DRAE se encuentren desamparados cuando tratan de descubrir si un sintagma es colocación, locución o una combinación libre.
Resulta increíble que, a estas alturas de la película, ni siquiera la forma “colocación” dentro del correspondiente lema, tenga la acepción merecida por su centralidad en el sistema lingüístico.
Conviene recordar que las colocaciones no son un “invento” lingüístico, sino el reconocimiento de unas restricciones o un proceso de lexicalización que convierte una combinación libre en otra más o menos fijada, pero, que al final del recorrido, se convierte en una unidad léxica con significado único y, con derecho a una entrada o, al menos, una modesta acepción en un diccionario.
Lo cierto es, desde que Firth “descubrió” el concepto de colocación en 1957 transcurren nada menos que 54 años, tiempo suficiente como para que académicos y lexicógrafos a su servicio y no sólo “colocados”, se enteren de la trascendencia de las colocaciones léxicas y, empiecen a incluirlas en el DRAE o, creen algún instrumento en forma de “diccionario fraseológico” que incorpore toda la combinatoria restringida de la lengua española en sus vertientes americana y peninsular.
Siempre mencionamos y, recomendamos, el diccionario DICE de colocaciones de Margarita Alonso Ramos, un modelo en línea que incluye un buen número de estas combinaciones y que se encuentra en estado permanente de construcción.
Vayamos a diseccionar la expresión “jugar una mala pasada”: significa “hacer una faena” a alguien.
El verbo “jugar” funciona como verbo de apoyo o vacío y, la restricción que impone el uso ha elegido este verbo en perjuicio, por ejemplo, de “hacer”. Si no existiera la restricción, creemos que “hacer una mala pasada” es una propuesta correcta desde el punto de vista del sintagma, no así desde el empleo. Los locutores al no ser usual, la perciben como incorrecta.
Quizás la deconstrucción de “jugar una mala pasada”, la deberíamos comenzar por segmentarla en “jugar” y “mala pasada”.
“Mala pasada”: tenemos la duda si es una colocación léxica o una locución. Mencionamos a menudo que la frontera entre ambas combinaciones es tenue y, a veces puede ser una discusión bizantina meterlas en una o en otra cesta.
La opacidad es un buen criterio para adjudicar la etiqueta correspondiente. “Mala pasada” es equivalente a “mala jugada” y, ésta si es colocación sin duda alguna.
Supongamos que “mala pasada” sea una colocación y el conjunto “jugar una mala pasada” sólo combina las dos unidades lingüísticas para producir otra colocación ya que siempre que existe (o casi siempre) un verbo ligero, la colocación está servida.
Si nos ponemos en el prisma del locutor no nativo, la opacidad es evidente y, desde ese criterio tenemos que poner en solfa la combinación como tal colocación.
Lo cierto es que el DRAE no nos ayuda y, tanto si entramos por “jugar”, por “pasado-a” o por “malo-a” el resultado es que ni siquiera aparece “mala pasada”.
Es preciso recordar que las colocaciones constan de dos componentes, uno principal que es el “que manda”, denominado “base” y, otro “comparsa” sujeto al primero y, que se califica como “colocativo”.
En el caso de “mala pasada” el conjunto equivale a un sustantivo y la base sería “pasada” considerado el vocablo como sustantivo y no como participio.
Si fuera como lo mencionamos, la entrada o lema donde debería aparecer la colocación, sería “pasado-pasada”.
Si acudimos al DRAE, la mala pasada no aparece por ningún lado.
Las curiosidades de la lengua y su arbitrariedad nos lleva a reflexionar por qué se encuentra lexicalizado el sintagma “mala pasada” y no su “homólogo”, “buena pasada”.
En el CORDE, “mala pasada” aparece 80 veces, mientras que en el CREA los casos son 159 por lo que la colocación se amplifica.
La primera “aparición” registrada en nuestra lengua de “mala pasada” (en este caso sin “jugar” lo que demuestra que “jugar” y “mala pasada” pueden ir cada una por su camino, es en 1811 en “Cartas críticas del filósofo Rancio, I” de Fray Francisco Alvarado.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. [veintiséis de agosto 2011]
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. [veintiséis de agosto 2011]

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