Español en América

septiembre 1, 2011

Bonos y bonus

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 11:42 am

Terminado agosto y con él, al parecer, la pesadilla de los gobiernos democráticos que no es otra que la deuda, todo pinta que septiembre puede ser tan movidito como su antecesor.
Parece mentira que unos papelitos denominados “bonos” y, en concreto, “bonos del Tesoro” puedan provocar tantos quebraderos de cabeza a los políticos.
Unos salen de sus poltronas y los otros llegan en plena “crisis de la deuda”.
Vamos a intentar solventar las dudas que se nos presentan y, las incongruencias de la terminología que no son pocas.
¿Han reflexionado sobre esa increíble confusión que son los “bonos del Tesoro”?
Vayamos por partes. Se supone que el Tesoro, el de la isla de Stevenson, existe. Y los países soberanos, los que emiten la susodicha deuda – los bonos o papelitos para que nos entendamos – detrás de la emisión, están en condiciones de pagar a su vencimiento la deuda o su plural, adquirida.
La connotación de “Tesoro” es la de un emisor solvente que como la semántica indica, atesora algún bien para responder por el dinero que le prestan los inversores.
¿Quiénes son los inversores? En principio unos incautos que confiando en esa palabra mágica que es “Tesoro” pretenden recuperar su dinero al final del plazo establecido.
Los inversores se confunden con los “mercados” que es donde se dirimen todos los días los precios de casi todo, desde el café, pasando por el petróleo y, terminando en esos famosísimos bonos.
Es lógico y normal que los “mercados” recelen de los “bonos del Tesoro” ya que, según nuestras cortas entendederas, la emisión de esos papelitos se efectúa sin parar y sin ningún proyecto claro que explique el cómo se van a devolver los fondos.
Sin ir más lejos Grecia, Portugal, Irlanda y, en menor medida España e Italia, han emitido cuantiosas cifras de esos “bonos del Tesoro”.
Ahora los “mercados”, es decir los “inversores”, descubren alarmados que el dinero recaudado no es para invertirlo en infraestructuras o fábricas o en educación, sino para pagar los coches oficiales, las tarjetas visa de unos millones de chalados y, de ven en cuando unas ruinosas inversiones avícolas que no producen sino más pérdidas.
Además de los “bonos del Tesoro”, las grandes empresas emiten “bonos corporativos” que, por lo menos, tienen la vergüenza de no ofrecer un nombre pomposo que inspire un respaldo que no se tiene.
Los “bonos corporativos” son también emisiones de deuda a largo plazo con el fin de conseguir dinero fresco para pagar inversiones productivas.
En principio se supone seriedad en esas grandes empresas que ponen en el mercado los papelitos.
Y suelen presentar ante las Comisiones de Mercados de Valores de sus países un “folleto” explicativo y público en el que se explica a los mercados las condiciones de la emisión y el destino del dinero.
No entendemos cómo y por qué las Comisiones susodichas son muy exigentes con las grandes empresas y, los Gobiernos, mejor dicho los “Tesoros” pueden emitir deuda sin someterse a ningún control
En cierto modo, el control de la deuda lo ejercen las Agencias de Rating, o Agencias Calificadoras que analizan a su manera el posible riesgo.
También los “mercados” cotizan el “riesgo-país” y así para el caso de Grecia y, disparado el riesgo, sus bonos cotizan al 60%. Cómo será la situación en la nación de Aristóteles y de Sófocles que han puesto al Ministro de Defensa en Economía. Es lo que se dice una “economía de guerra”.
Y que me perdonen los militares, que van a poner el grito en el cielo, cuando el Gobierno heleno ponga un economista a conducir los tanques. O lo que queda de ellos, porque parece que no tienen gasolina para moverlos.
Y nos quedan los otros “bonos”, que se llaman “bonus” y, poco o nada tienen que ver con los anteriores papelitos de la deuda. Estos “bonus” son las regalías que las grandes empresas dan a sus consejeros y directivos como premio a una gestión excelente.
No siempre es así y, algunos de los bancos quebrados, entre ellos Lehmann Brothers y la española CAM concedieron jugosos y amplios “bonus” como galardón por llevar a la quiebra a sus entidades.
Leemos en “Los Ángeles Times” del uno de septiembre en relación con el gigante de la prensa USA “Tribune de Chicago”, también en quiebra y cuyos antiguos gestores han solicitado al juez que se encarga del “concurso de acreedores” que les abone los “bonus” de 42,9 millones de dólares que debido al colapso económico del diario, no pudieron meterse en sus bolsillos.

1 comentario »

  1. Hola, perdona por este comentario pero necesitaría contactar contigo
    me podrías mandar tu mail por favor?

    Comentario por Fernando — septiembre 4, 2011 @ 10:59 am | Responder


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