Español en América

septiembre 20, 2011

Fracaso escolar, comprensión lectora, currículos y norma

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:44 pm

Muchas de las decisiones que conciernen a las lenguas parece que carecen de trascendencia en lo que se refiere a la educación y al fracaso escolar.
Ayer veíamos la relación entre el fracaso escolar, la comprensión lectora y la carencia léxica y, la centralidad de los currículos dedicados a la lengua si tenemos en cuenta que la lengua es la vehicular de la enseñanza.
La tarea es ardua y complicada en cuanto que la lengua y su literatura constituyen una parte esencial de la cultura que debe transmitir la educación conformando no sólo una disciplina de contenido científico sino una materia de carácter educativo que integra aspectos académicos y sobre todo humanos, individuales y sociales, intelectuales, morales y religiosos.
La educación en lengua se concibe tradicionalmente como una parte de ella con entidad propia, no en vano en tiempos de Aristóteles era considerada al mismo nivel que la filosofía como herramienta esencial de la comunicación humana.
La enseñanza de la lengua requiere de una Metodología que integre su concepción cultural e intelectual y, por otra, unos contenidos morales. Es la herramienta de la expresión del pensamiento y de acceso al conocimiento, fundamento de la conciencia personal y objeto de estudio e investigación.
La importancia del significado del léxico:
Los profesores de las materias de ciencias consideran el lenguaje como una asignatura sin contenido: la lengua para ellos es sólo un medio no un fin.
Se quejan en todos los países y en todas las lenguas que los alumnos no comprenden los enunciados y los textos.
Lo achacan a la falta de comprensión lectora que, a su vez es una de las causas del fracaso escolar.
En mi investigación en el aula y en el estudio de manuales y textos, resulta sorprendente que la falta de comprensión –escuchados los alumnos- se debe a la no comprensión del significado de palabras y expresiones.
El abandono del estudio del léxico por los profesores y los currículos –excepto en lengua inglesa- produce numerosos problemas de comprensión por desconocimiento del léxico y de su significado.
Es esencial para implantar una correcta Metodología, incorporar como prioritaria la competencia léxica.
El lenguaje como transmisor de la comunicación:
En esa Metodología hay que priorizar el lenguaje como transmisor de la comunicación, no en vano, el dominio de la lengua permite expresarse mejor en otras materias como las Matemáticas o el Derecho que sin un conocimiento perfecto de la lengua sería imposible transmitir los contenidos de esas asignaturas.
La Metodología se compone de criterios y decisiones para organizar la didáctica en la clase.
Corresponde a la dirección del Centro Educativo la fijación de esos criterios y decisiones, pero son los profesores los que, de acuerdo a su propia filosofía, pueden englobar las directrices marcadas dentro de la Metodología propia del docente sustentada en razones técnicas y científicas.
La motivación de los alumnos es un punto central dentro de la Metodología, como lo es el fomento de la investigación en su amplio sentido como elemento que sustenta la motivación en el aula.
La búsqueda de recursos y soluciones en Internet no son sólo caprichos de los profesores, si América existe fue por el afán descubridor de un español que con escasos medios realizó el preámbulo de la más fantástica historia de la humanidad: el descubrimiento de América.
Actividades en el aula e investigación:
Las tareas de investigación apoyadas en las facilidades de Internet son motivadoras y similares en todos los niveles de enseñanza del español.
Las actividades de los niveles intermedio y avanzado no suponen mayores dificultades que la de conocer y organizar a los alumnos en grupos y niveles con parecido nivel de conocimiento.
La dificultad aparece en el nivel inicial donde la figura del profesor aparece en toda su magnitud y el buen docente debe poner toda la carne en el asador para evitar la deserción escolar.
En nuestro caso disponemos de amplios recursos propios para la enseñanza de este nivel básico o inicial y las ideas muy claras de cómo resolver la problemática de los que se inician en la aventura del aprendizaje del español.
El autoaprendizaje:
Consideramos trascendente la motivación y que el docente sea capaz de disponer de sus propios textos y recursos en formato digital, más lo es la difícil tarea de fomentar el autoaprendizaje.
Esta idea de autoaprendizaje se extiende en el ámbito de la enseñanza. Los autores de manuales o libros de textos, conscientes de las limitaciones de las aulas, en espacio y tiempo, consideran una extensión de los libros facilitando a los alumnos-lectores la posibilidad de producir lecturas, redacciones o cualquier tipo de ejercicios en ausencia del profesor.
Nuestra Metodología a través de Corpus que incluyen relatos y microrrelatos permite fácilmente el autoaprendizaje.
Es una Metodología estudiada y probada que produce sus frutos porque es científica. Su graduación, sus “fichas léxicas” y los enlaces facilitados vía Internet ayudan al alumno a realizar los trabajos de una manera motivadora, porque las herramientas informáticas facilitadas de manera gratuita en Internet consiguen que el alumno investigue y realice sus tareas de forma autónoma partiendo de unos textos facilitados por el profesor.
Las decisiones y las leyes educativas influyen en el fracaso escolar:
Si el léxico es la clave para superar el fracaso escolar, nada podremos hacer los profesores de lengua sin el concurso de unos espacios dedicados a la lengua vehicular suficientemente amplios para poder dedicarlos a la enseñanza del léxico y su combinatoria, en especial colocaciones y locuciones.
Por esa razón los currículos oficiales o legales tienen que consagrar la lengua española como eje central y reconocer que sin su completo dominio la facultad de comunicación queda disminuida y la comprensión lectora se resiente.
Si los espacios curriculares son suficientes, en paralelo se precisa una actuación formativa dirigida a los profesores de lengua para formarlos en la actividad léxica y la explicación de los famosos porqués de manera que quede muy claro que la lengua es comunicación pura y sin ella y su conocimiento el fracaso escolar está asegurado.
También los directores y responsables de la educación como inspectores y políticos les guste o no deben formarse en todo lo que se refiere y concierne al conocimiento léxico que es el centro de la ciencia y el que permite acceder a todas las asignaturas y expresarse oral y por escrito en ellas.
Idem de lienzo se deben formar y enterar los académicos de la lengua que no se trata de regocijarse al ocupar una poltrona: la responsabilidad de estos señores es tremenda y no sirve lamentarse de la “mala situación” de la lengua. Las leyes educativas y la constitución se aprobaron sin que la Academia abriera su boca, abandonando sus funciones en todo lo que se refiere a la lengua.
¿Acaso no importa si a la lengua se le conceden dos horas o cuatro en los currículos? ¿Acaso da igual la inclusión o no de las colocaciones léxicas o las locuciones?
Es cuestión de espacios y contenidos. Por regla general, los currículos olvidan el léxico, su combinatoria, lo mismo que las pruebas de selección del profesorado.
¿Qué se puede pensar de una Academia que en su diccionario oficial, el DRAE pasa de largo del fenómeno colocacional?
Para la Academia las colocaciones léxicas no existen. ¿El académico y autor de la Nueva Gramática, Bosque no les habrá soplado que conforman el eje del sistema de la lengua? ¿O tampoco Bosque está al corriente a pesar de ser autor de un par de diccionarios ad hoc?
Bosque con el consenso de las 22 academias consolidó la existencia de seis normas del español para complacer las exigencias “democráticas” de algunas academias.
Las lenguas se encuentran en constante variación y la existencia de variantes dialectales es un hecho comprobado, inevitable y sano. Es parte del concepto de lengua como ser vivo que es y en constante variación-evolución.
Si la norma nos importa es a efectos de la comunicación escrita que exige una norma común para la ciencia, la literatura, el periodismo, la innovación y la tecnología, es el español estándar que no es ni un capricho nuestro ni una exigencia sino la imposición de la globalización que impone Internet.
La red normaliza conceptos, modas, escritos. Los millones de observadores que ponen su vista en las publicaciones provocan la necesidad de una lengua estándar, la lengua de la comunicación.

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