Español en América

septiembre 22, 2011

Uso preposicional en el Wall Street Journal

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 9:12 am

La misión inquisidora no nos convence en absoluto. Preferimos ser constructores de la lengua y aportar aunque sea un pequeño grano de arena que ponernos en el papel de correctores.
No nos gusta que nos señalen con el dedo nuestros errores sean de pequeño o mediano calibre.
Decimos empleando la locución castiza de “al mejor cazador se le escapa una liebre”, que los yerros son siempre posibles aunque nuestros títulos alcancen el grado de doctor, másteres de todo tipo, por supuesto en lengua española y un sinfín de cursos que deberían permitirnos escribir sin faltas.
La debida corrección en la escritura debe ser un objetivo y nos alineamos con él, pero los teclados de los ordenadores son caprichosos y/o en otras ocasiones nuestra ignorancia queda al descubierto.
Cuando detectamos una incorrección sea ortográfica o de estilo, se nos enciende una bombillita en nuestro cerebro. En un principio nos indignamos y mostramos nuestro enfado y enojo. Después, en un instante inmediato, comprendemos la falta que puede ser fruto de un despiste o dicho de otra forma que de ramos a pascuas se nos va la olla.
Criticamos con dureza y nos duelen prendas cuando detectamos los innumerables “horrores” (y no errores) que aparecen en las páginas de ese diario partidista, antes independiente, que se autodenomina “El País”, señores encopetados y próximos al poder del que disfrutan sus prebendas por hacerles la pelota.
Los artículos del periódico de Prisa se encuentran trufados de errores y faltas de ortografía que, reconoce la “defensora del lector” en un reciente pliego de descargo en su edición en papel y tinta.
La crisis se lleva por delante los anunciantes, los dineros, las subvenciones del Gobierno y, al final de todo, los correctores.
Desaparecen a la vez, los buenos redactores, los experimentados y curtidos en los quehaceres de la noticia y, cómo no de la lengua. Los textos chirrían y se resienten. También esos artículos infumables en la contraportada. Elvira Lindo, Almudena Grandes y Maruja Torres, nos aburren con esos mal escritos mensajes de la progresía, intelectuales de vía estrecha en la era del AVE.
Hoy viene a cuenta el uso preposicional dificultad insuperable para los no nativos y para muchos traductores que siéndolo se ven influidos por el inglés de donde proceden esas partículas.
Ayer el presidente de la Fed, Bernanke, deleitaba a los economistas y banqueros con una nueva actuación que los expertos en las lides de las finanzas, califican como “twist”.
Lo explica el Wall Street Journal en su edición española del 21 de septiembre poco después de que el mago de la Reserva Federal expusiera su última carta para resolver la crisis que nos ahoga.
El “twist” a parte de ser un baile de los sesenta, es una operación de mercado que consiste en vender deuda a corto para comprar el mismo importe a largo plazo.
Dicen los expertos que la finalidad del “twist” es rebajar los intereses a largo plazo para beneficiar la inversión de las empresas.
Por otro lado, este artista de los dólares que es Bernanke pretende con parte de ese dinero comprar cédulas hipotecarias para estimular a la vez el decaído mercado de la vivienda en los Estados Unidos.
Nosotros somos escribas y no economistas, pero de tanto leer que si la deuda, que si la crisis, que si los bancos no tienen un duro y que si Grecia quiebra o el que quiebra es Portugal, algo se nos queda en el tintero y, poco a poco, nos convertimos en especialistas de esta nueva trama que son los mercados, esos que no tienen ni dirección ni teléfono, ni traductores, ni portavoces, pero eso sí, son los dueños de la pasta y, aunque no tengan residencia fija son los que nos piden explicaciones.
Después de nuestra docta intervención económico-financiera de mayor calado que la de Bernanke, pasemos al uso de las preposiciones en ese mismo texto en el que los traductores del Wall Street Journal nos escriben:
“Bonos del Tesoro de largo plazo”, nuestra modesta interpretación de estos bonos-malos es que la corrección exige que estos “Bonos del Tesoro sean a largo plazo”.
Más adelante el diario digital o sus traductores de le edición española, escriben:
“…la posibilidad de uno en tres de que EE.UU. vuelva a caer en recesión…”
Nuestra recomendación sin prisa ni urgencia es:
“…la posibilidad es de uno entre tres de que EE.UU. vuelva a caer en recesión…”; pero como posibilidad es de género femenino, el “uno” debe concordar con “posibilidad”, de manera que el enunciado correcto es:
“… la posibilidad es de una entre tres de que EE.UU. vuelva a caer en recesión…”

También pensamos que sería correcto escribir: “una de cada tres posibilidades”

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