Español en América

octubre 25, 2011

Uso del diccionario en clase de lengua

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 11:07 am

Aunque criticamos la escasa calidad del DRAE, diccionario oficial de la Real Academia, tenemos que reconocer que, para la enseñanza del léxico de la lengua española sea como materna o segunda, es la mejor herramienta de la que disponemos los docentes.
La gran ventaja del DRAE es su gratuidad y su disposición en línea que nos permite de una manera rápida disponer de una información bastante completa.
Nuestra finalidad cuando nos dirigimos a un diccionario es el conocimiento de una unidad léxica sea mono o plurilexemática.
El conocimiento léxico implica varios factores trascendentes. El primero y central es su significado o semántica.
El segundo factor es su morfología que nos permite por la descripción y análisis de su forma el relacionar esa unidad léxica estudiada con otras derivadas de ella.
Hemos inventado el concepto de “frecuencia léxica asociada” como concepto que nos ayuda a la enseñanza de la derivación morfológica. No en vano los diccionarios contienen un 66% de “lemas” que derivan de otros por su morfología. Es pues el concepto de “frecuencia asociada” y el de “morfología” que nos facilitan el aprendizaje de una enorme cantidad de palabras a partir de otras parecidas en su forma.
En los primeros pasos en el aprendizaje de una lengua es trascendental la motivación de los alumnos y que la velocidad de adquisición de sintagmas y léxicos provoque un aumento de esa ilusión.
Si el fracaso escolar es una consecuencia directa de la carencia de léxico en los alumnos de lengua materna, la motivación es fundamental en las primeras clases de segundas lenguas para evitar la deserción.
La idea extendida de que una segunda lengua ofrece unas dificultades insalvables produce que los alumnos inscritos en el nivel inicial sea cuatro veces mayor a la del nivel avanzado.
La morfología de las unidades léxicas nos ayuda a que, a partir de una conocida, y al derivarla, aprendamos todas las que se relacionan con ella.
El léxico a enseñar lo elegimos de acuerdo con los diccionarios de frecuencias. Los recomendamos a los profesores para que preparen sus actividades léxicas de acuerdo con su frecuencia. No son tan útiles para los alumnos que no necesitan de ellos. A parte son herramientas muy caras. Para los docentes del español los dos mejores son el “A frequency dictionary of Spanish” de Mark Davies, editado por Routledge y, el de la editorial Universitas de “Frecuencias del español” mucho más técnico que el primero.
Nuestra idea para el uso de las frecuencias es agrupar las unidades léxicas o formas sumando las que tienen una morfología derivada.
Así para “comunicación” (que dispone de la frecuencia “a”), le añadimos la frecuencia “b” de “comunicar” y la “c” de “comunicado”. La adición de las tres frecuencias “a”+”b”+”c” provoca que la frecuencia asociada de estos tres “lemas” sea superior a la frecuencia simple de otras unidades léxicas.
De esta manera, para nuestra elección será más productiva “comunicar” que otros lemas con una frecuencia superior.

La estructura de un diccionario:
¿Cómo lo usamos?
El primer día de clase cuando comienza un nuevo curso escolar en una clase de lengua española con alumnos de la secundaria, solemos efectuar una prueba vital para tomar el pulso a sus conocimientos.
La prueba no es otra que la del empleo del “diccionario”. Comprobamos que desconocen los conceptos trascendentes de “lema” (o “entrada”) y “acepción”.
Si pedimos peras al olmo les preguntaremos sobre lexemas, palabras compuestas y combinaciones.
En muchas ocasiones resulta penoso comprobar cómo a nuestros estudiantes les resulta difícil el “entrar” y “encontrar” una palabra dada. A una gran mayoría les resulta imposible el alcanzar esa forma buscada.
Si al final conseguimos llegar a la meta propuesta, comprobaremos la “micro-estructura” del DRAE, es decir, lo que contiene un “lema”:
El concepto de micro-estructura consiste en el conjunto de información que revela una “entrada”:
• Información sobre la etimología, casi siempre “latina”
• Información sobre la “categoría gramatical” (una misma forma puede ser a la vez sustantivo y adjetivo)
• Las diversas acepciones que se suelen definir o explicar. Casi siempre el diccionario ofrece como ejemplo la palabra en un contexto.
• Información sobre la forma y su uso en el “registro coloquial”
• Si el lema es un verbo se suministra información como si es pronominal y en algunos diccionarios se remite a su conjugación o flexión.
• Información sobre la combinatoria, en principio sólo “locuciones”.
El DRAE nos presenta una relación bastante completa y detallada del fenómeno “locucional” con ejemplos en contexto y las definiciones o significados de estas expresiones con el detalle de su categoría, es decir si son locuciones adverbiales o sustantivas, etc.
Olvida el diccionario oficial la trascendencia de las colocaciones léxicas, empezando por la omisión en la “entrada” colocación de su existencia misma.
Resulta incomprensible que el DRAE prescinda del concepto de colocación léxica, quizás el más importante para conocer y comprender el funcionamiento de una lengua natural.
Un diccionario que pasa de largo del fenómeno colocacional es una herramienta que queda coja y que le falta uno de sus miembros más importantes.
El empleo del diccionario:
Vamos a suponer que nuestros alumnos consiguen entrar con facilidad en los lemas del DRAE que, por supuesto, como todos los diccionarios se encuentra ordenado por el listado alfabético.
Estamos verificando si una forma (la vieja “palabra”) tiene el significado que se deduce del contexto y comprobar si es una unidad léxica polisémica (como la mayoría).
Verificado el significado de la palabra en su texto (preferimos al contexto) y las diferentes acepciones, es trascendental estudiar la combinatoria.
Como indicamos antes, el DRAE nos suministra amplia información sobre “locuciones” con ejemplos de uso.
Nosotros, además, nos gusta comprobar el empleo de esas locuciones encontradas en los corpus de la Academia, el CORDE y el CREA.
La finalidad es que los alumnos se acostumbren a esas pequeñas y sencillas investigaciones que son motivadoras y puede, que si les pica el gusanillo, continúen con el autoaprendizaje en sus casas.
Como ejercicio solemos formular hipótesis previas a la consulta de los corpus. Pronosticamos si una locución va a aparecer un mayor número de veces en el CORDE que en el CREA y/o viceversa.
La comprobación nos permite la discusión de los porqués y cómo se originan y fijan las locuciones y las colocaciones.
En otros supuestos verificamos cuando aparece por primera vez una locución o una colocación, qué autor la “inventa” o qué periodista la recoge por primera vez.
El objetivo es que los alumnos se conviertan en autónomos y puedan profundizar en el conocimiento léxico por si solos.

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