Español en América

octubre 27, 2011

Provisionar, recapitalizar y desapalancar

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 10:21 am

A estas palabrejas malsonantes hay que añadir eurozona y fondo de rescate que se apoderan de los telediarios y de los periódicos sean de papel o digitales.
Como solemos resaltar un sinfín de nuevas formas, colocaciones y locuciones se nos echan encima.
Casi siempre proceden de la inventiva terminológica anglosajona como “bailout fund” que traducimos sin problemas como “fondo de rescate”.
La innovación, en este caso, financiera queda en nuestra lengua tal y como viene. Es decir, que no tenemos más remedio que aceptar estas locuciones inglesas sin posibilidad de encontrar una equivalencia con una fuerza semántica parecida.
Cuando las formas son monolexemáticas la dificultad desaparece. Así “bailout” se traduce como “rescate” a secas.
La cumbre de los líderes europeos, en concreto los diecisiete del euro, la denominada “zona euro” que los diarios transforman en “eurozona” crea esta nueva forma compuesta que la RAE no tendrá más remedio que aceptar.
Es posible que los académicos aleguen que es prematuro incluirla en el DRAE como “fondo de rescate”, “recapitalizar” o “provisionar”.
Para “eurozona” la única postura en contra –y razonable- es que ésta se deshaga como un azucarillo nada más incorporarla al diccionario.
A parte de su incompetencia, tenemos que añadir el gafe que supone incluir una forma o palabra en esa recopilación del léxico que se llama DRAE trufadito de errores, olvidos y con escaso o nulo valor científico.
Idem de lienzo para “recapitalizar” que no tiene otro significado que volver a capitalizar un banco u otra institución financiera.
Entendemos que la velocidad es clave en diccionarios y corpus. Cuando hablamos de velocidad nos referimos al concepto de actualización permanente.
La lengua es un ente vivo que precisa de una atención “sanitaria” de urgencia.
Es pedir peras al olmo, esta solicitud de preocuparse un poco más por el léxico español y un poco menos de editar obras innecesarias, dedicación casi exclusiva de los que se denominan académicos.
Otra forma de uso acusado en estas fechas de “rescates”, es “provisionar”. No aparece en el DRAE pero sí “provisión” que la define como “acción y efecto de proveer”.
Desde la fonética y etimológicamente pudiera parecer –y reconozco mi incapacidad- que “provisión” habría que definirla como “acción y efecto de provisionar”.
Si acudimos al CREA, comprobamos que “provisionar” aparece en trece casos, casi todos en la prensa, la primera vez en 1984.
Al permanecer este Corpus académico en “parada cardiorrespiratoria” desde el año 2004, no se producen nuevos casos para “provisionar”, pero en nuestro Corpus CEF del español financiero aparece con una frecuencia elevada.
Por cierto que el DRAE muestra sus vergüenzas al describir “provisión de fondos” definiendo –según la docta institución- como “existencia en poder del pagador del valor de una letra, de un cheque, etc.”; lo califica de sustantivo femenino. Mi opinión, siempre modestísima, es una “locución sustantiva” por su opacidad ya que la suma de sus dos formas que la constituyen no producen en efecto composicional.
Tampoco la definición es muy precisa, más bien confusa, ya que la “provisión de fondos” se explica mejor como la “contrapartida en dinero o en género del valor de un cheque o una letra”. El concepto de provisión de fondos implica que para la existencia de un instrumento de comercio tiene que existir la “contrapartida”.
De la otra manera, al no existir la “provisión de fondos”, la letra se convierte en una “letra de pelota” tan frecuente en estos tiempos y penada por nuestro Código por ser un efecto fraudulento.
El DRAE supone, que el verbo “provisionar” está cubierto por “proveer”, que entre sus varios acepciones posee la de ”suministrar o facilitar lo necesario o conveniente para un fin”.
El diccionario aclara y conviene hacerlo que este verbo “proveer” tiene dos participios, uno irregular, “provisto” y otro regular, “proveído”.

El también verbo “recapitalizar” no tiene carta de naturaleza en el DRAE. Se podrá objetar que al existir “capitalizar”, implica un trabajo doble a los lexicógrafos, pero al no consumir ni tinta ni papel, el diccionario “on line” podría recoger este verbo que deriva del aceptado y, con su definición “aumentar el capital de un establecimiento de crédito o financiero”.
Esta recapitalización se exige por las autoridades bancarias o monetarias europeas por necesidades derivadas de la crisis de deuda que azota a la “eurozona”.
Otro verbo que no tiene carta de naturaleza es “desapalancar”, muy usado en los diarios de la prensa financiera.
El diccionario oficial define “apalancamiento” y “apalancar”. Entre las cinco acepciones de este último, aparece la más empleada que es “elevar el grado de endeudamiento de una empresa”, que es a la que se refiere en su sentido contrario “desapalancar”.
La crisis actual proviene del excesivo grado de endeudamiento de todos los actores que intervienen en la economía, gobiernos, municipios, empresas grandes y pequeñas y por supuesto las “familias”.
La solución parece venir por el “desapalancamiento”, es decir, por reducir el endeudamiento.

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