Español en América

noviembre 9, 2011

Acervo y acerbo

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 8:06 pm

Las viejas palabras en el baúl de los abuelos, se vuelven a poner de moda, limpias de polvo.
Mientras el Diccionario histórico prometido por la Academia duerme el sueño de los justos.
Entre telarañas el DRAE, para esos lemas cargados de historias y años, amenaza con la marca “en desuso” y advierte que en la próxima edición desaparecerán.
Al parecer esas formas, antiguallas, trastos que estorban, no tienen el derecho a incluirse en el diccionario. Castigados por los limpiadores del idioma sufren el paso de la aspiradora lexicográfica para incorporarse al definitivo olvido.
¿Por qué tantas prisas en publicar Nuevas y Obsoletas Gramáticas y Ortografías? ¿No merece la pena un diccionario histórico?
El problema es monetario, Gramáticas y Ortografías se venden más, pero un histórico es una incógnita editorial en este mundo de las finanzas.
Alex Grijelmo, mandamás de la EFE acaba de presentar un diccionario de “Palabras moribundas” editado por Taurus y escrito por Pilar García. Felicitamos a la autora por su buena idea, en línea con las nuestras de resucitar y recordar esas formas antiguas de la lengua.
Grijelmo elige “ultramarinos”, evocadora –para él- del cacao americano. Consultado mi abuelo, replica que jamás una tienda de ultramarinos olía a cacao sino al rancio aroma de las sardinas en aceite agolpadas en un enorme barril a la puerta del establecimiento… “Hasta hueles a cacao” asegura con firmeza Alex; la escena parece sacada de una película de Almodóvar…
Al parecer, estas palabras subsisten en las zonas rurales y es ahí donde hay que buscarlas. Nosotros, urbanitas de pro, preferimos investigar en el asfalto y las aceras entre el humo del gasoil, el atasco y cuando cae en nuestras manos un libro de Navarro Villoslada. El navarro de origen y apellido es nuestro autor de referencia. Nuestros lectores conocen el entusiasmo que profesamos a nuestro casi paisano por afinidad ideológica y por su divertida,amena y bien escrita prosa, que nos permite terminar la novela comenzada de un solo golpe.
Introductor de la novela histórica, con esa obra maestra que es “Amaya” y las dos Blancas, la de Navarra y la de Castilla.
Un léxico guerrero de cateyas, bucelarios, rodelas, de espatarios y gardingos.
Cielos esplendentes (resplandecientes) y arrebolados (rojos por el ocaso del sol entre nubes), peligrosos beleños.
Dejamos en el anterior post a Ranimiro y Amaya llegando al palacio de Cantabria con la intención de acogerse a la hospitalidad del tío Favila, el ciego.
Cuando nos llega el estro de poetas y escritores, escribimos inspirados y nos trasladamos a la escena que dibuja con munificencia Navarro Villoslada.
Contemplamos los diálogos de Ranimiro y Favila arrobados (embelesados).
No paramos mientes cuando debelamos (descubrimos) que Lorea (en euskera la flor) es la madre de Amaya, secreto bien guardado por su padre Ranimiro y, pertenece al histórico linaje de Aitor.
Palabras como ambuesta ( porción de algo que cabe en la cavidad formada por ambas manos), columbrar (divisar, rastrear), salterio (instrumento musical, consistente en una caja prismática de madera), dediles (dedales), canturía (canto de música), numen (inspiración), guedejas (trenzas), cavilosidad (aprensión infundada), piélagos (parte del mar alejada de la tierra, balsa, estanque), fimbria (orla de adorno), hacanea (jaca muy grande), caracala (manto), coselete (coraza o escudo ligero) o rodelas (escudos redondos y delgados), son preciosas por su sonoridad y dignas de recuperarlas.

Acerbo y acervo:
Son formas homófonas, es decir que suenan de igual modo pero su significado es muy diferente.
La primera pertenece al equipo de las antiguallas y la segunda es de uso habitual sobre todo cuando se pretende expresar el “conjunto de bienes morales y/o culturales acumulados por tradición y herencia”.
Una segunda acepción de acervo es –según el DRAE- el haber común a varias personas sean socios o acreedores.
Colocación léxica es “acervo comunitario” o conjunto de la legislación y tratados o directivas de la Comunidad Europea.
El DRAE advierte que en su próxima edición añadirá a las anteriores acepciones la colocación léxica no usual ni empleada –pero muy original- “acervo génico” definida como conjunto de genes de una población acumulados durante un tiempo determinado.
Sorprendente esta modificación, una auténtica obra de arte lexicográfica, digna de pasar cuanto antes al diccionario histórico de los despropósitos académicos.
La otra forma que traemos hoy a estas páginas es “acerbo” con dos acepciones, una la que utiliza el escritor navarro: cruel, riguroso y desapacible. Nuestra opinión es que en las páginas de “Amaya”, la intención es “cruel”.
La segunda acepción es “áspero al gusto”.
El DRAE califica “acerbo” como adjetivo, nuestra idea es que Navarro Villoslada lo emplea como sustantivo. La diferencia es notable y merece en otro momento un análisis más detallado y acudir al CORDE para que nos aclare si es adjetivo o sustantivo:
…ni de acerbos precedentes en “Amaya”

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