Español en América

noviembre 14, 2011

Cultura y literatura en las clases de L2

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:46 pm

En unos cursos de formación de profesores de español homologados por el sistema europeo Comenius-Grundtvig que hemos diseñado con éxito, tres en total, la evaluadora ha estimado conveniente la introducción de tres actividades culturales que deberán acompañar a las actividades docentes.
Es preciso hacer constar que un cuarto Curso, denominado “Conjugación verbal” o del “Verbo español” su copyright pertenece al Molino de Ideas y, en concreto a su creador, Eduardo Basterrechea.
Estamos de acuerdo con la evaluadora de los Cursos de la trascendencia de la Cultura (con mayúsculas) en la enseñanza de segundas lenguas. Y, en concreto, no sólo de introducir actividades paralelas sino a, dentro del programa o temario, a dedicar amplios espacios a la Cultura.
Somos defensores de Robert Galisson, lingüista y pedagogo francés introductor de la Cultura en la enseñanza del francés L2 y de su gran creación el vocablo “lexicultura” que recoge de manera precisa los términos ligados o con mayor relación con la Cultura.
Otra de sus creaciones afortunadas es el Diccionario de Marcas que, en el caso de las “locales” forman parte integrante de la Cultura y que, casi siempre es inextricable para los alumnos de segundas lenguas.
El DRAE en el lema “cultura”, produce como primera acepción “cultivo”. La segunda se refiere al “conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico” y la tercera es a la que nos referimos aquí y ahora: “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”.
Es la última acepción a la que nos dirigimos, quizás explicando que la cultura es algo inherente a un pueblo o a un grupo social.
Y lo vamos a explicar con claridad. Nuestra cultura, la de la España peninsular, es la del aceite de oliva, la de los bares de tapas y los vinos, sean tintos, claretes o cañas.
Es la “Cultura próxima” la que los estudiantes de español se asoman cuando llegan y les entusiasma. Lo de las tapas, sobre todo en verano, acompañadas de unas cervezas frías o un rosado navarro, es algo así como hablar con Dios.
Lo de los toros, Guardiola, Mourinho y Messi, eso es otra cosa más intelectual y alejada.
No piensen que lo anterior es fruto de nuestras aficiones o gustos. En el Instituto IEMA de Ávila, nuestro amigo José Luís lo tiene muy claro y todos los jueves los estudiantes, casi siempre chicas y alemanas, salen de tapeo o copeo con los profesores, Antonio, Blanca y Nuria. No creo que son los únicos en hacerlo, pero es una “inmersión” típica en la cultura de un país en este momento.
Los gringos sacarán a los alumnos a Starbucks o Mac Donalds que no es lo mismo ni mucho menos. En eso del “savoir vivre” les llevamos una distancia muy larga. La Merkel nos gana en productividad y nosotros en fiestas gracias a su contribución en sostener nuestra deuda pública.
Cuando vamos con nuestros pupilos de bares, a parte de aprender el léxico específico de las tortillas, costillas y los vinos típicos de cada zona, brindamos por la señora Ángela porque gracias a su generosidad seguimos degustando esas exquisitas tapas españolas.
Los lectores saben que la seriedad de la Merkel es parte de la cultura alemana y el cachondeo nuestro, esencial para la enseñanza del español. El humor es tan necesario en las clases como el salir de juerga.
Aquí son las tapas y los tintos de verano, en Venezuela las frías con arepas o un buen churrasco, en México las tortitas de maíz, en Perú el ceviche con el pisco y así sucesivamente.
Pero si la cultura española es el aceite de oliva y en estos lares se cocina con él, si pasamos la raya del Bidasoa frontera con Francia, nuestros amigos y vecinos galos son los artistas de la mantequilla. Desde Behobia a Alsacia se guisa con ese lácteo que produce unos platos excelentes y finísimos y te llena las arterias de colesterol. Por supuesto que es muy diferente a nuestro modo de hacer y no queremos decir cuál es mejor.
Si seguimos al insigne Galisson, hace derivar Cultura de cultivo y, en concreto del mundo rural, del campo que es de donde procede nuestra Cultura milenaria.
Comprende las manifestaciones artísticas, sean pictóricas o musicales, museos y exposiciones, los bailes nacionales, regionales y locales, la ya tan cacareada cocina, sus salsas y condimentos, sus vinos, cervezas y licores, el mundo de la moda (sin excluir a ese fenómeno social tan español y mundial que es Zara), la política con su enmarañada idiosincrasia propia de cada país, el mundo de la educación y universitario y, para muchos el eje central que no es otra que la Literatura, también con mayúsculas.
A la Literatura le vamos a dedicar un trabajo específico en el próximo post.

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