Español en América

marzo 12, 2012

Terminología, lexicografía y glosarios

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:36 pm

OLST son las siglas de Observatoire Linguistique Sens-Texte de la Facultad de Traducción de la Universidad de Montréal.
La OLST es la punta de lanza mundial en lo referente al léxico en todas sus formas, en investigar y construir diccionarios de colocaciones apoyándose en la Teoría Significado-Texto (Theory Meaning-Text) que sostiene la prevalencia del significado sobre el texto.
El objetivo de periodistas y lingüistas es la lengua, pero no como algunos pretenden de profundizar en su conocimiento como finalidad última sino como medio de mejorar la comunicación tanto oral como escrita. La lengua tiene una sagrada misión, valga la redundancia, comunicativa.
En esa tarea y, además, al intentar que la comunicación sea fluida, fácil y entretenida, estamos también en El Español en América. Se trata de no aburrir a nuestros lectores al mismo tiempo que tratamos de divulgar conceptos, ideas o recomendaciones sobre la lengua, el léxico en todas sus formas y la comprensión lectora que es la madre de la comunicación y cuando falla, la causa de todos los males, el fracaso escolar.
Si nuestros humildes esfuerzos los dedicamos a la mejora del léxico sobre todo las colocaciones léxicas y las locuciones, traemos a colación las relaciones entre lexicografía y terminología por su trascendencia en la elaboración de diccionarios.
Los diccionarios de todo tipo y, por supuesto, insistimos y reclamamos los “en línea” por la facilidad de acceso y porque es mucho más sencillo trabajar en cualquier punto sin desplazar esos voluminosos “tochos” de papel y, por la actualización permanente de los diccionarios electrónicos, creemos que cualquier iniciativa encaminada a mejorar los existentes o innovar métodos que faciliten las cosas a nuestros profesores y alumnos, es un avance en ese aprendizaje constructivo en el que creemos.
Si en trabajos anteriores proclamamos nuestra fidelidad y confianza en el constructivismo es gracias a Internet que es posible que docentes y aprendientes puedan construir ese conocimiento apoyándose en la infinidad de recursos gratuitos en la red y de las metodologías que nosotros y otros investigadores creamos para esa finalidad.
Los métodos, las ideas, los ordenadores, los profesores y los que trabajamos en este complicado y difícil mundo de la educación sabemos que las herramientas digitales no son nada sin la capacidad intelectual de los docentes, de su entusiasmo y creatividad y de disponer de metodologías y contenidos para realizar actividades y sencillas investigaciones que permitan a los alumnos aprender a reflexionar, investigar, incrementar su autoestima y continuar con el autoaprendizaje en el supuesto de que tuvieran ganas y tiempo.
En ese sentido escribimos este modesto trabajo influido por la lectura de las páginas siempre elocuentes y creadoras de la OLST disponibles en: http://olst.ling.umontreal.ca que recomiendo a todo aquel que le encante el léxico.
Uno de los trabajos que nos gusta encomendar a nuestros alumnos y profesores asistentes a nuestros cursos sobre el léxico o de fines específicos es la construcción de pequeños glosarios. No con la finalidad de una recopilación de unidades léxicas por sí mismas, -que ya existen numerosos diccionarios mono y bilingües de especialidad- sino porque la tarea es didáctica, permite a los aprendientes buscar, recopilar, traducir y redactar –en definitiva dar pasos hacia la comunicación- glosarios personales para su empleo individual.
Se trata de que los alumnos de una especialidad edifiquen en función de sus gustos y necesidades un glosario que les sirva a ellos y solo a ellos.
Para la construcción de glosarios es imprescindible conocer algunos conceptos como en qué consiste la lexicografía, qué es una entrada de un diccionario o lema, qué es una acepción y cómo las acepciones de hoy en día, mañana se expanden por la vía de la metáfora.
El concepto de “lema” equivale a “entrada” de un diccionario, el de “acepción” o mejor en su plural, son los distintos resultados de un “lema” que se expanden a la velocidad de la luz. Los hablantes en nuestra variación de la lengua al formular una idea o significado que queremos transmitir entre las múltiples o casi infinitas paráfrasis para comunicar ese significado (siento la repetición), incorporamos nuevas acepciones a las ya presentes en los diccionarios por la metáfora o por innovación, de manera que tanto lemas como acepciones crecen como la espuma. Y esa facilidad de creación semántica impide que instituciones en vías de extinción como la RAE sean capaces de seguir el camino de los hablantes.
Comentamos en el post referente al “sexismo del lenguaje” que aunque de Pascuas a Ramos surja un académico cargado de razones, en el resto de las circunstancias que rodean a nuestra lengua, estos señores de la RAE están en fuera de juego. A las lenguas naturales no se les puede limitar, crear obstáculos o barreras. La normativización procede de Internet y de la variación lingüística de los hablantes que en su constante creación construyen la lengua que se adapta a sus necesidades.
Si volvemos a nuestro tema central que es el diseño de ejercicios, comentamos también uno de los ejercicios/ /actividades que es muy formativo y que consiste en la construcción por nuestros alumnos de “Glosarios”.
Un “Glosario” es una recopilación de lemas de un campo específico como puede ser la “salud”, “las finanzas”, “la bolsa”, “el turismo” o el léxico de un escritor.
Confeccionar un Glosario es una tarea sencilla y, no tiene por que ser un repertorio exhaustivo, pero al incorporar unidades léxicas con sus definiciones se puede considerar una investigación sobre un campo de la lengua.
Los Glosarios pueden ser monolingües o plurilingües en función de los intereses o deseos de los alumnos.
El que un alumno elija un campo de actividad determinado para ejecutar “su glosario” no impide que el trabajo no esté ya cubierto por diccionarios muy elaborados y casi perfectos.
El ejercicio no pretende ser sino una pequeña investigación motivadora que provoque que el estudiante aprenda a manejar diccionarios, textos, construya sus propios corpus ad hoc para el trabajo y vaya aumentando su interés por pequeñas tareas lingüísticas a la vez que mejora su comunicación escrita por adquisición de un léxico antes desconocido.
Leemos en las páginas en línea de la OLST un trabajo de Demers, Marie-Claude de 2011 sobre una mejora de un diccionario “generalista” a partir de un diccionario especializado de términos informáticos, completando el primero con 45 nuevos lemas extraídos de DiCoInfo (diccionario informático) y de 45 acepciones informáticas de lemas que estaban recogidos en el diccionario generalista pero que no constaban en el mismo como “acepciones informáticas”.
El objetivo de Demers es verificar si se pueden obtener sinergias en la comparación de dos diccionarios, uno especializado y otro general. Y si se puede “enriquecer” el generalista (ampliando sus acepciones “tradicionales” y no especializadas) con las aportaciones de lemas y acepciones específicas del diccionario de especialidad.
Nuestro objetivo es mucho más modesto ya que pretende no construir complicados y excelentes diccionarios, sino formar en el conocimiento lingüístico, la investigación y la reflexión a los estudiantes de lenguas.
La investigación de la científica canadiense nos sirve de modelo de trabajo que resulta muy formativo. No intentamos conseguir la perfección con un Glosario, sólo suscitar la motivación de los estudiantes de la lengua.
Tampoco olvidamos que los ejercicios de lengua obligan a reflexionar, esa función de nuestro cerebro que necesitamos exprimir y promover para que nuestra neuronas no mueran. Los matemáticos que ningunean a los que trabajamos con “letras”, piensan que sólo ellos “piensan”.
La Lexicografía:
La lexicografía es la rama de la lingüística que se ocupa de los diccionarios, en concreto de confeccionarlos a partir de corpus, de mejorarlos e incorporando nuevas unidades léxicas con sus acepciones o incluyendo a las entradas ya existentes nuevas acepciones. Cuando un diccionario se acaba, sus autores pretenden que es una obra que describe la lengua de la manera más completa posible.
La terminología se inició como una ciencia independiente de la lingüística en el albur de 1930 y fue Wüster su creador que pretendió no sólo diferenciarse de la lingüística y de la lexicografía sino edificar una ciencia separada.
Mientras que la lexicografía se concentraba en las viejas palabras y su significado, se distanciaba de la terminología que se dedicaba a los “términos”, es decir a conceptos que se convertían en “términos”.
El conjunto –todos- de términos de una disciplina académica debía recoger la totalidad del conocimiento de esa parte de la ciencia. La diferencia fundamental y la enorme distancia que separaba a ambas técnicas científicas era que la terminología huía de la polisemia que la lexicografía privilegiaba por ser una de las dificultades casi insalvables de la lengua y de la semántica.

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