Español en América

marzo 13, 2012

El refranario: oro molido

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 4:42 pm

En este blog calificado como de las ”colocaciones”, somos fieles y reiterados entusiastas del léxico en todas sus manifestaciones.
Unidades de una única forma, las viejas y tradicionales “palabras”, las unidades binarias o compuestas por más de dos lexemas y que presentan un carácter restrictivo como colocaciones y locuciones.
Para nosotros el léxico es el patito feo de la enseñanza de la lengua, olvidado por todos: currículos, profesores y los que planifican las grandes líneas del sistema educativo.
Se ningunea el léxico pensando que la Gramática es el núcleo de la lengua y que el que sabe mucho de ella, domina la lengua y comunica mejor que nadie.
Los que así piensan no saben de “matemáticas lingüísticas”. La Gramática es una entelequia formada por unas pocas reglas, quizás no superen el centenar. Pero lo curioso de las reglas o “normas” es que todas tienen excepciones. Se llega a decir, esa incongruencia que la “excepción confirma la regla”. No puede ser más absurdo que el que consigue “descubrir” o modelizar la lengua después de innumerables investigaciones y de acuerdo con los demás gramáticos del lugar y de la época, formula su regla. Eso sí plagadita de llamadas de atención y advertencias. Es decir, que las normas funcionan a veces y en otras ocasiones no.
Mientras que el léxico, pobre y depauperado, objeto del olvido, es una gloriosa nebulosa de cientos de miles de unidades de todo tipo. Ni que decir tiene que si abren una página de un diccionario monolingüe, cada entrada o lema posee varias acepciones.
Éstas se multiplican como los conejos: nuevas unidades monolexemáticas que se añaden por la innovación, la tecnología o la creación de los hablantes y, las combinaciones de dos o más formas que originadas por otras lenguas casi siempre el inglés, aumentan de manera exponencial. La extensión metafórica ayuda a esa creación.
A los locutores nos gusta comunicarnos por medio de colocaciones – sin conocer lo que son – y locuciones, muestra de riqueza de vocabulario, cultura y una manera de expresar nuestras paráfrasis a través de metáforas ingeniosas.
Si comparamos en directo Gramática y Léxico, vemos que la sintaxis no cambia desde nuestro lejano siglo de oro, mientras que el Vocabulario ni se parece.
Por otro lado el léxico con independencia de su incremento, suele ser específico de lenguas de especialidad o de cada país o región, prueba de su vitalidad y de la ingeniosidad de los hablantes.
Cuando hablamos de “variación lingüística”, en pura teoría debería afectar tanto a léxico como a la gramática. No es así, puesto que la variación es exclusiva del vocabulario.
Se nos acusa de una cierta inquina hacia la Gramática. Puede ser: dentro de la actividad y dinamismo de la lengua o mejor dicho de su léxico y sus infinitos significados, la lengua se muestra viva gracias a esa alegría del léxico. La Gramática es inmóvil y si hacemos caso a los analfabetos, innecesaria.
El colectivo de los que nunca han pasado por las aulas y mucho menos de las de lengua, coinciden con nosotros en la ficción de la Gramática una modelización complicada y ficticia del sistema de la lengua que dificulta su aprendizaje tanto en primeras como en segundas.
Vayamos al núcleo de nuestra intención que no es otro que el Refranario.
Nuestro entusiasmo por el vocabulario nos lleva primero ensalzar los esfuerzos en pro de esas maravillas que son los refranes del español y después recomendar a los artistas que hacen posible que estas joyas no se pierdan.
La iniciativa de “El Refranario” se encuentra disponible en:
http://www.refranario.com en cuya página encontrarán 355 refranes españoles con su correspondiente traducción al inglés y al alemán.
La locución equivalente en las otras lenguas es trascendental puesto que la tentación de los traductores es calcar la expresión “en directo” desde el idioma origen.
El Refranario muestra el refrán en diversos contextos como periódicos americanos y de la piel de toro.
Y las 355 unidades no son más que el comienzo de una serie que espero y deseo muy larga.
Nuestra clasificación de las unidades polilexemáticas con significado no composicional se dirige a las locuciones que para nosotros son sinónimas de las “expresiones” y las colocaciones que se diferencian de las anteriores en una cierta composicionalidad y mayor transparencia.
La Teoría Significado-Texto califica a todas ellas como “frasemas”. Antes las diferenciaba en frasemas y semifrasemas, dedicando esta calificación a las colocaciones.
Refranes, proverbios, clichés, responden a unidades poliléxicas con una característica común: carecen de libertad, es decir son combinaciones restringidas que aparecen ya hechas y no es posible alterar su composición o introducir lexemas nuevos sin alterar su semántica en profundidad.
Oro molido:
Sin dudar podemos calificar con esta locución sustantiva a este maravilloso Refranario.
El DRAE cuando menciona en la entrada “oro”, al “oro molido” lo califica como sustantivo masculino. Nuestro concepto de esta combinación es que por su falta de transparencia semántica y no composicionalidad es una locución sustantiva.

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