Español en América

marzo 20, 2012

Viva la pepa

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:33 pm

Nos dedicamos al léxico y poco a la cosa pública. No vivimos ni de los gastos ni de los recortes. Ni reclamamos la parte del Tesoro que nos corresponde, porque el susto podría ser mortal.
No nos interesan los profesionales de la política. Incultos, analfabetos, sectarios, habituales de las falsas promesas.
Lo nuestro es el vocabulario aunque tengamos que rozar de Pascuas a Ramos, y, en plan de humor a los dichosos políticos.
Desde el cabo de Hornos hasta Alaska pasando por Canarias y la península ibérica, el español dispone de un extraordinario patrimonio cultural consistente en locuciones o expresiones que proceden del ingenio de sus locutores.
No son muchas las locuciones en español, entre 15 y 20.000 y, lo grave y dramático es su pérdida.
La comprobación repetida de su empleo en los corpus del español produce como resultado la tendencia a su desaparición.
Se pierde esa “riqueza de vocabulario” propia de las sociedades cultas, y lo que es peor una disminución alarmante de la capacidad de comunicación de nuestra lengua.
Una y mil veces explicamos que la lengua es comunicación en estado puro y a mayor léxico y expresiones, las posibilidades de expresar significados son mayores.
Tenemos la suerte, caída del cielo e, incluso no la merecemos, de disponer y pertenecer a la lengua y culturas del español, una de las tres lenguas junto al inglés y el chino que sobrevivirán al convulso mundo de Internet y de la globalización.
La red de redes y el entorno económico de crisis y de incremento exponencial de las relaciones y comercio internacional, colocan en una situación muy favorable a los hablantes del español en ese complicado y difícil mundo que se nos echa encima.
Nuestra finalidad y objetivo es la mejora de la comunicación, del aumento del léxico en todas sus distintas unidades para favorecer la comprensión lectora y con ella facilitar la comunicación oral y escrita que permite superar con holgura las evaluaciones o exámenes. Y al final si conseguimos fluidez en nuestra comunicación y esa ansiada “riqueza de vocabulario” habremos combatido el fracaso escolar y seremos capaces de entender los enunciados no sólo de lengua sino de matemáticas o física.
Por eso traemos a estas páginas locuciones como esta de “Viva la Pepa” olvidada durante decenas de años y ahora resucitada por conmemorarse la constitución del 19 de marzo de 1812, que el pueblo liso y llano calificó como la Pepa para celebrar la fiesta de los josés, josefas, pepes y pepas.
Veamos lo que nuestro denostado diccionario oficial dice sobre la “pepa”.
La primera acepción es un sustantivo femenino que lo define como “pepita”. Comentábamos en otros posts, el trabajo incompleto de los lexicógrafos de la RAE y, al parecer lo poco o nada que les preocupa que se explique “pepa” con “pepita”.
Lo habitual sería “colocarnos” una definición como semilla o simiente. Es cierto que lo hacen entre paréntesis de “pepita”, pero o sobra el paréntesis o sobra “pepita”.
La segunda acepción aclara el DRAE que en El Salvador es el fruto denominado anacardo.
Se olvida el DRAE –como conocen nuestros lectores americanos- de las múltiples acepciones que en la mayor parte de los países tiene “pepa”.
Otra acepción de “pepa” (en realidad no es acepción sino un empleo hipocorístico de Josefa nombre femenino de José).
Y al final nos muestra la locución “Viva la pepa” que califica como “locución interjectiva irónica” para referirse a una situación de desbarajuste, despreocupación o excesiva licencia.
La RAE en las páginas de su diccionario expresa el antiguo significado de la Constitución de 1812 denostada y criticada por todo el mundo que de golpe y porrazo se pone de moda y se exhibe como modelo de libertades por los políticos de cualquier pelaje.
Se pasa así, de la noche a la mañana a expresar lo que todo el mundo pensaba sin haberla leído que la Pepa, era un desbarajuste o algo como dice el DRAE de “excesiva licencia”.
La Academia tendrá que cambiar la semántica de “Viva la Pepa” para expresar que es una constitución símbolo del bien hacer y muestra de libertades.
Pero señores de la política y de la lengua, ¿en qué quedamos?
Viva la Pepa:
Nos dedicamos al léxico y poco a la cosa pública. No vivimos ni de los gastos ni de los recortes. Ni reclamamos la parte del Tesoro que nos corresponde, porque el susto podría ser mortal.
No nos interesan los profesionales de la política. Incultos, analfabetos, sectarios, habituales de las falsas promesas.
Lo nuestro es el vocabulario aunque tengamos que rozar de Pascuas a Ramos, y, en plan de humor a los dichosos políticos.
Desde el cabo de Hornos hasta Alaska pasando por Canarias y la península ibérica, el español dispone de un extraordinario patrimonio cultural consistente en locuciones o expresiones que proceden del ingenio de sus locutores.
No son muchas las locuciones en español, entre 15 y 20.000 y, lo grave y dramático es su pérdida.
La comprobación repetida de su empleo en los corpus del español produce como resultado la tendencia a su desaparición.
Se pierde esa “riqueza de vocabulario” propia de las sociedades cultas, y lo que es peor una disminución alarmante de la capacidad de comunicación de nuestra lengua.
Una y mil veces explicamos que la lengua es comunicación en estado puro y a mayor léxico y expresiones, las posibilidades de expresar significados son mayores.
Tenemos la suerte, caída del cielo e, incluso no la merecemos, de disponer y pertenecer a la lengua y culturas del español, una de las tres lenguas junto al inglés y el chino que sobrevivirán al convulso mundo de Internet y de la globalización.
La red de redes y el entorno económico de crisis y de incremento exponencial de las relaciones y comercio internacional, colocan en una situación muy favorable a los hablantes del español en ese complicado y difícil mundo que se nos echa encima.
Nuestra finalidad y objetivo es la mejora de la comunicación, del aumento del léxico en todas sus distintas unidades para favorecer la comprensión lectora y con ella facilitar la comunicación oral y escrita que permite superar con holgura las evaluaciones o exámenes. Y al final si conseguimos fluidez en nuestra comunicación y esa ansiada “riqueza de vocabulario” habremos combatido el fracaso escolar y seremos capaces de entender los enunciados no sólo de lengua sino de matemáticas o física.
Por eso traemos a estas páginas locuciones como esta de “Viva la Pepa” olvidada durante decenas de años y ahora resucitada por conmemorarse la constitución del 19 de marzo de 1812, que el pueblo liso y llano calificó como la Pepa para celebrar la fiesta de los josés, josefas, pepes y pepas.
Veamos lo que nuestro denostado diccionario oficial dice sobre la “pepa”.
La primera acepción es un sustantivo femenino que lo define como “pepita”. Comentábamos en otros posts, el trabajo incompleto de los lexicógrafos de la RAE y, al parecer lo poco o nada que les preocupa que se explique “pepa” con “pepita”.
Lo habitual sería “colocarnos” una definición como semilla o simiente. Es cierto que lo hacen entre paréntesis de “pepita”, pero o sobra el paréntesis o sobra “pepita”.
La segunda acepción aclara el DRAE que en El Salvador es el fruto denominado anacardo.
Se olvida el DRAE –como conocen nuestros lectores americanos- de las múltiples acepciones que en la mayor parte de los países tiene “pepa”.
Otra acepción de “pepa” (en realidad no es acepción sino un empleo hipocorístico de Josefa nombre femenino de José).
Y al final nos muestra la locución “Viva la pepa” que califica como “locución interjectiva irónica” para referirse a una situación de desbarajuste, despreocupación o excesiva licencia.
La RAE en las páginas de su diccionario expresa el antiguo significado de la Constitución de 1812 denostada y criticada por todo el mundo que de golpe y porrazo se pone de moda y se exhibe como modelo de libertades por los políticos de cualquier pelaje.
Se pasa así, de la noche a la mañana a expresar lo que todo el mundo pensaba sin haberla leído que la Pepa, era un desbarajuste o algo como dice el DRAE de “excesiva licencia”.
La Academia tendrá que cambiar la semántica de “Viva la Pepa” para expresar que es una constitución símbolo del bien hacer y muestra de libertades.
Pero señores de la política y de la lengua, ¿en qué quedamos?

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