Español en América

marzo 31, 2012

Léxico, segundas lenguas y maternas

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 6:20 pm

Nuestro objetivo es la enseñanza comunicativa de segundas lenguas que extendemos a las lenguas maternas por las razones que apuntamos más adelante.
La lengua, con toda evidencia es una herramienta de comunicación y, por supuesto, la más importante. Está compuesta por un sistema de signos que hemos adoptado convencionalmente y de reglas que funcionan en el cerebro de los hablantes nativos de forma automática y que en nuestra niñez desconocemos cuáles son esas normas que nos permiten comunicar.
El conjunto de signos y reglas es un sistema complejo y dotado de una estructura que intentamos descubrir y modelizar.
Pero, además de ser la lengua esa herramienta de comunicación “privilegiada” es el soporte de nuestro pensamiento.
Si reflexionamos, cualquier acto humano de pensamiento sucede en nuestra mente y, siempre lo realizamos en una de las lenguas que hablamos.
Ni que decir tiene que el objetivo de esa ciencia que denominamos “lingüística” es averiguar esas relaciones entre signos y normas –si existen- de la lengua.
Otro dato importante sobre las lenguas es su “variación” que no es otra forma de denominar su “evolución”: se originan a partir de un tronco común como es el caso del español con el latín –que fallece-, sufren una evolución –con más exactitud, un enriquecimiento derivado de esa variación- y al final del recorrido, desaparecen o mueren.
Las lenguas y su rama de la ciencia que se ocupa de su estudio, la lingüística forma parte de las “ciencias sociales” que se relacionan con las naciones o mejor dicho sociedades que las emplean.
Las lenguas evolucionan en paralelo a esas sociedades tanto en sus aspectos lingüísticos como culturales.
Destacamos la trascendencia que tiene el “cuidar” la cultura de los hablantes ya que en gran medida el futuro y la supervivencia de nuestra lengua va de manera íntima, vinculada a ella.
Indicamos que cuando hablamos de supervivencia del español nos referimos a la posibilidad de que en un momento dado de la historia pudiera desaparecer como de hecho ocurrió con el latín.
¿Por qué las lenguas maternas las incluimos en nuestra metodología?
De la reflexión anterior se deriva una necesidad de mejorar en nuestra comunicación el empleo de un mayor número de unidades léxicas para ampliar la comprensión lectora y por ende la facultad de comunicar mejor.
Vivimos en unas sociedades muy competitivas con unos niveles de exigencia muy elevados para conseguir los anhelados y escasos empleos. Para ello necesitamos “comunicar mejor”. Si en una entrevista de trabajo nos ponen a prueba y tenemos que contestar una serie de preguntas, podemos “quedar muy mal” si no disponemos de un vocabulario amplio y rico para expresar las preguntas que nos formulan y nuestros deseos y objetivos.
En el caso de los hablantes del español, las carencias léxicas son evidentes. Nuestros alumnos, niños de primaria, adolescentes de la enseñanza secundaria y jóvenes de bachillerato, adolecen de un vocabulario que les impide comunicar sobre todo en el escrito.
En el oral, tienen una suficiente fluidez que enmascara el fondo del problema. Los niños se comunican bien entre ellos, con sus padres y con los docentes. Dominan las situaciones “normales” como es el hablar de Iphones, Ipads o tabletas de todo tipo, video juegos, las canciones o películas de moda y qué decir de la ropa de moda y sus marcas preferidas.
Otro gallo nos canta cuando profundizamos en el conocimiento léxico y necesitamos o leer un texto algo complicado, comentar un párrafo o redactar una composición. En estos supuestos el problema se manifiesta de manera evidente, mostrando los problemas de una carencia de vocabulario que impide comunicar.
El léxico la madre del cordero:
Si nos vamos a la terminología podemos definir al léxico como el conjunto de todas las formas de un diccionario en el que, además, incluiremos las combinaciones, colocaciones y locuciones.
Un diccionario perfecto, que no los hay, describiría todo el léxico de una lengua con sus correspondientes significados.
La teoría lingüística que mejor describe la lengua y, en concreto el léxico es la T S T, o Teoría Significado Texto que incide en su estudio, descripción e investigación en forma preponderante sobre la gramática.
Como complemento al léxico, nos encontramos con el vocabulario que es la parte del léxico, un trozo mínimo, conocido por un hablante.
Este vocabulario se mantiene más o menos estable con el paso del tiempo. Un niño de 14 años puede poseer unas 4.000 formas. Un adulto culto puede poseer entre 12 y 16.000 lexemas.
Lo curioso del tema y, lo trascendente, es que si construimos un corpus de manuales o libros de texto del curso correspondiente a ese joven, que en España es tercero de la ESO, el léxico sería de unas 16.000 unidades.
Deducimos que ese pobre alumno tendrá increíbles problemas para entender sus libros y si no cuenta con ayudas externas no podrá resolver ni comprender enunciados y evaluaciones.
La culpa, por supuesto, no la tienen nuestros chicos sino los autores de manuales y actividades, los profesores ajenos al tema y los que confeccionan los currículos que pasan de largo del léxico como si no fuera la parte central del conocimiento.
La consecuencia es que necesitamos tomar medidas urgentes para solucionar la carencia del vocabulario y conseguir una comprensión lectora suficiente para contestar exámenes y responder a las preguntas que formulan los docentes y esas insidiosas encuestas de la OCDE, que se califican como “Informe PISA”.
Si el problema es preocupante en nuestra lengua materna, el español, los estudiantes que vienen de otros sistemas educativos, franceses, alemanes o ingleses, poseen una competencia léxica superior en sus lenguas de origen, lo que permite modificar nuestros métodos de enseñanza con estos jóvenes.
Nos acusan de vilipendiar o despreciar a la gramática y dar una preferencia total al aprendizaje de unidades léxicas. Respondemos que la gramática es lo menos comunicativo que existe y que las reglas de conjugación o de formación de sintagmas no hay que aprenderlas “de memoria” sino que su enseñanza va detrás del oral en el que para comunicar necesitamos una gran cantidad de léxico.
Otra de las dificultades de una enseñanza comunicativa es no disponer de textos aptos, que no responden a las exigencias de lo que denominamos principio de autenticidad y actualidad.
Este principio excluye como “no auténticos” a cualquier texto que haya sido diseñado con fines pedagógicos.
El problema está servido y no tenemos más remedio que acudir a textos de literatura o mejor aún de artículos de diarios o periódicos digitales o escritos de actualidad, y revistas cuyo objetivo sea informativo, de ocio o escritos científicos y culturales.
Los esfuerzos investigadores en la dirección adecuada para alcanzar cómo el cerebro humano adquiere las segundas lenguas, son prioritarios. Neurolingüistas y psicolingüistas profundizan en ese conocimiento imprescindible para que los docentes podamos avanzar con rapidez.
En casi todas las escuelas el 80% de los alumnos que llegan para aprender español son del nivel inicial lo que supone el elevado número de fracaso de los docentes y su metodología.
Resulta evidente o que el método o métodos empleados son malos, o los profesores desconocemos el proceso de enseñanza o no somos capaces de motivar a nuestros alumnos. En definitiva que algo o muchas cosas se están haciendo de manera incorrecta.
También son numerosos los cursos de formación de profesores en los que echamos de menos una metodología realmente comunicativa. En descargo de un buen número de docentes que conociendo el “sistema” de enseñanza, se ven obligados por los objetivos de sus alumnos a seguir un camino diferente e insisten una y otra vez en la dichosa “gramática”, les recomendamos que olviden por un momento esa finalidad y dediquen sus esfuerzos en avanzar lo más rápido que puedan en el oral para seguir, cuando se alcance un nivel aceptable en la comunicación oral, con el escrito y con esas famosas reglas de conjugación del “subjuntivo”, quebradero de cabeza de un número elevadísimo de jóvenes obsesionados con sus exámenes o evaluaciones escritas.
Me refiero a que en algún país comunitario insisten una y otra vez en el aprendizaje de la conjugación verbal por medio de reglas escritas olvidando que se deben alcanzar por medio del oral y que el verbo, sus tiempos, se consiguen al repetir una y mil veces sintagmas o frases hasta que se llegue al proceso de automatismo total.
Cuando se comunique el oral con fluidez suficiente podemos dedicarle tiempo y tiempos a la maldita gramática.
Si conseguimos que nuestros aprendientes conversen en los bares de tapas, fuentes de soda o lugares de ocio y diversión con los chicos y chicas de su edad en un español sencillo pero correcto, habremos alcanzado ese paso inicial para que sigan con niveles de lengua intermedios o avanzados.
Para ello aplicaremos nuestra metodología de autoaprendizaje que permite avanzar sin el concurso de las clases ni de las aulas. Sólo se precisa, ordenador/computadora y conexión a Internet. Los docentes tutorizamos a distancia el proceso.

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