Español en América

abril 3, 2012

Amaya y los vascos en el siglo VIII

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:52 pm

Los relatos históricos se aproximen o no a la realidad se ponen de moda. No hay que ver como series televisivas baten todos los récords de audiencias desplazando a películas tradicionales de éxito y de toda la vida.
Hay tienen a la infumable “Toledo” que termina su primera temporada acaparando las cuotas de pantalla.
Los guionistas deberían preocuparse del léxico e intentar que expresiones o locuciones que emplean existieran en el momento histórico y no sean exclusivas del uso actual.
Los espectadores estamos aburridos de las películas de Hollywood que se repiten sin cesar y de las correspondientes CSI Miami, Bones o el intelectual ese de vía estrecha que va descubriendo a los asesinos; me refiero al mentalista.
La novela histórica, la auténtica, tiene que buscar un paralelismo con la verdad. Por supuesto, que acercarse a la realidad, dada la distancia que nos separa es misión imposible.
Nos apasionamos con episodios de nuestra historia antigua que recogen parte de nuestra cultura. El que se aproximen a la verdad no lo sabremos nunca ya que la lejanía en el tiempo impide comprobar las fuentes documentales.
Imagínense que desconocemos parte de nuestra historia reciente como para comprobar la veracidad de historias antiguas.
Uno de los introductores de la novela histórica en la mitad del siglo XIX es Navarro Villoslada y uno de sus relatos apasionantes y de éxito es “Amaya”.
Navarro que además de apellido era navarro por nacimiento conoce y narra a la perfección su historia centrada en el lejano siglo VIII donde confluye el último rey godo Don Rodrigo peleando con moros y vascos.
La maestría de su pluma queda fuera de duda, “Amaya o los vascos en el siglo VIII” es el modelo de novela histórica que apasiona y obliga al iniciar su lectura a terminarla aunque los cientos de páginas representen un esfuerzo considerable.
Ni que decir tiene que en el caso de “Amaya” la ficción supera a la realidad, pero el relato por su originalidad engancha al lector porque es parte trascendental de nuestra historia.
En “Amaya” se mezclan los sentimientos de odio-amor entre Ranimiro el conde godo persecutor de vascos y su azote y el amor de padre, no en vano Amaya es su hija y de la vasca Lorea descendiente de Aitor el padre de los vascos, sus perseguidos.
Ranimiro noble godo era tío del rey Don Rodrigo y también de Pelayo el futuro héroe de la reconquista, vinculado al rey por su condición de jefe de su guardia pretoriana y parentesco pues era su primo.
En “Amaya” aparecen los complots típicos de las cortes godas en las que la preocupación de los monarcas era sobrevivir y no tanto guerrear, ni disfrutar de las considerables prebendas del poder.
Ranimiro mantiene en secreto la doble condición de vasca y goda de Amaya celoso de su noble linaje de reyes y de patriarcas euskaldunes.
La figura de Rodrigo o Roderico, último rey visigodo que enlaza con el primer rey de la Reconquista, Pelayo por parentesco, amistad y fidelidad, ha sido objeto incluso de novelas de autores extranjeros como el famoso Walter Scott, Washington Irving, Landor o Southey.
Los reyes representan una parte de nuestra cultura, de nuestra tradición cristiana y por muy alejados que estén o por muy republicanos que seamos, nos atraen como a las niñas las princesas y las hadas.
Navarro Villoslada, el autor:
Nuestro interés no es tanto la disección de las tramas históricas sino su contenido lingüístico y literario.
Nuestros pasos van encaminados a estudiar, sin ir más lejos, ese léxico espléndido que exhibe el escritor navarro en sus escritos.
Villoslada no es un primer espada de las letras españolas, quizás por su estatus de paladín de la tradición y de su ideología carlista siempre mal considerada por el modernismo rampante.
Con independencia de su ideología, nos compenetrarnos con su prosa y su exquisito tratamiento de la “trama”, nos acercamos a sus ideas y objetivos. Recomendamos la lectura de sus obras históricas que se leen con facilidad. Les puedo asegurar que Navarro Villoslada mantiene desde la primera frase hasta la última la atención del lector y la tensión para divertir. Sus novelas son ocio puro.
Ni que decir tiene que el vocabulario es maravilloso. Hay que proveerse de papel y lápiz e ir apuntando locuciones y viejas palabras para luego descubrir en los diccionarios su significado.
De todas sus obras históricas la que más brilla es “Amaya o los vascos en el siglo VIII”. La pueden conseguir en Internet en la biblioteca Cervantes, es muy laboriosa su lectura ya que no pudimos descargarla y el lector apasionado se obliga a pasar página a página.
Navarro Villoslada al escribir “Amaya” consigue mantener el interés de los lectores para descubrir el origen de Amaya y de sus antepasados, parientes nobles y reyes piadosos y despiadados, que de todo hay en la viña del señor.
Anoten las locuciones de “Amaya” alguna de ella en trance de desaparición. Contribuyan a divulgarlas para conservar la cultura de este nuestro español universal.

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