Español en América

abril 5, 2012

Frasemas según Mel’cuk, parte II

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:37 pm

Al hilo de “Frasemas según Mel’cuk” y, refrescando la memoria, la exposición que realizamos sobre la modelización de las unidades fraseológicas que propone el investigador ruso canadiense, es necesario explicar que tanto él como Polguère de su misma escuela, cada vez que escriben sobre temas del léxico, en este caso de frasemas, con la mayor humildad del mundo, dicen que sus propuestas se encuentran “en revisión” y no son definitivas.
Recordamos que la Teoría Significado-Texto que algunos autores traducen del francés de la que es originaria como Teoría Sentido-Texto, deriva de la conceptualización que Mel’cuk y sus seguidores hacen del sistema lingüístico.
Así, frente a la mayoría de lingüistas que destacan la preponderancia de la gramática sobre el léxico, la TST prefiere encomendar su alma al léxico y sus unidades, de manera que, la lexicología es el centro de sus propuestas.
No en vano la LEC o “lexicología explicativa y combinatoria” es la base léxica y teórica de la TST.
Para Mel’cuk y Polguère el léxico es el “corazón de la lingüística teórica”.
Derivado de la LEC y como consecuencia de esta teoría, hallamos el DEC o “diccionario explicativo y combinatorio”.
En la TST la lógica, la práctica lexicográfica y la utilidad se imponen para diseñar un método científico para la construcción de diccionarios.
La lexicología tradicional y su consecuencia, la lexicografía, olvidan el fenómeno combinatorio que es vital para explicar cómo se forman las unidades léxicas y también la constatación documental del increíble número de este tipo de unidades que explicábamos en el post anterior y, que en alguna lengua alcanza cientos de miles de unidades, quizás millones.
Quizás, en nuestra primera parte de la tipología de los frasemas, deberíamos haber empezado explicando la LEC y el DEC.
Diferimos en las aplicaciones de la lingüística ya que nuestra finalidad es la enseñanza de segundas y maternas lenguas, mientras que como indicamos antes la LEC pretende un objetivo teórico.
Aunque los fines son distintos, coincidimos con la TST en manifestar que el léxico y sus unidades restringidas plurilexemáticas son el centro del conocimiento lingüístico y, por experiencia en las aulas, comprobamos que sin el léxico no se puede avanzar en el aprendizaje de lenguas ni en la comunicación.
La TST y su LEC van en busca de un formalismo exhaustivo requerido por la construcción de diccionarios, en nuestro caso el DEC.
Este diccionario DEC de la Facultad de Traducción de la Universidad de Montréal en el Quebec francófono, publica su primer tomo en 1984 “en papel”. Al día de hoy han seguido hasta otros tres tomos más, en “papel”.
La realización de diccionarios según la escuela de Montréal obedece a una serie de criterios rigurosos, con los que se pretende cumplir su teoría LEC y sus artículos, entradas o lemas quieren ser “explicativos” y “combinatorios”.
“Explicativos” en los que en cada lema el significado se descompone para conseguir todas y cada una de las acepciones posibles sin que exista duda alguna, y
“Combinatorios” desde la doble perspectiva “sintáctica” y “léxica”, en la que se quiere abarcar todas y cada una de las combinaciones posibles restringidas a partir de un “lema” o artículo.
Los seguidores de Mel’cuk se lamentan que la exhaustividad y minuciosidad en la elaboración de “lemas” convierte la tarea en difícil y larga de manera que en la edición “papel” sólo se publiquen unos cuantos cientos de artículos.

Un diccionario pretende describir de la manera más precisa las unidades léxicas de una lengua.
En la descripción de una unidad se debería explicar su significado, su forma fónica y gráfica y, por supuesto, la parte central y la más intrincada los “rasgos” característicos de su combinatoria. Cada entrada puede ser la vieja y tradicional “palabra” que casi siempre posee varias acepciones, cada una de ellas denominada “lexía”. Ni que decir tiene que el DRAE, diccionario “oficial” de la Academia no reconoce ni recoge el término (indicábamos que tampoco define la unidad léxica “colocación”).
Un diccionario que siga los criterios de la LEC debería considerar la inclusión como “entrada” las unidades léxicas restringidas o frasemas en las que se detallarían las realizaciones combinatorias y explicando las restricciones léxicas.
Entendemos que los diccionarios son como los automóviles que requieren un “manual de instrucciones” en el que se explique cómo se han concebido, con qué materiales, cómo funciona y dónde nos lleva.
Las realizaciones lexicográficas de la TST sustentadas en la LEC difieren en gran manera de la lexicografía tradicional que nosotros llamamos “comercial” en la que las editoriales pretenden editar en el tiempo más breve posible un diccionario que “cubra” un elevado número de las “viejas palabras”, a ser posible aproximarse a las cien mil y cuyo coste consiga rentabilizar las ventas “en papel”.
Afortunadamente, la informática e Internet en comandita ponen en peligro estas ediciones “papel” y en el futuro el desplazarse con estos pesados y caros tomos se verá sólo en los museos.
Cuando se comienza un trabajo editorial complicado como es la construcción de un diccionario se establecen unos principios de redacción, nomenclatura y cuál es el origen de nuestras unidades lingüísticas.
Nosotros concebimos un diccionario como un trabajo de investigación que resulta caro pero cuya finalidad y objetivos cubren de manera sobrada esos costos.
En la actualidad los lexicógrafos trabajan con corpus a poder ser lo más grandes posibles y lo más actuales, ya que el comprador de estos “corotos” pretende que cubra a poder ser “toda la lengua”.
Por otro lado los autores de diccionarios los organizan desde la perspectiva de la “microestructura” o cómo deben ser todos y cada uno de los “lemas” y, por otro lado la “macroestructura” u organización del conjunto de las entradas.
Y como relacionamos antes, el poseedor de un diccionario que paga sus buenos dineros, quiere que sea “exhaustivo”.
En nuestro trabajo diario encontramos, por ejemplo, combinaciones en inglés de dos o más formas que los diccionarios habituales producen los significados de cada una de las palabras que lo constituyen. Pero, pretendemos ir más lejos ya que la “combinación” que buscamos no suele tener un significado composicional la mayor parte de las veces. De ahí la necesidad de estos diccionarios combinatorios que cumplan con ese principio de “exhaustividad” para contentar los objetivos de TODOS los usuarios.
Casi todos los diccionarios convencionales se limitan a unas entradas con varias acepciones, casi nunca completas o exhaustivas, en las que por un lado la semántica de cada acepción no es clara o no está bien definida (se remite la acepción a otra entrada o se define empleando la palabra definida), la descripción de la combinatoria es parcial y como mucho –casi siempre- contempla unas cuantas locuciones sin ninguna referencia a las colocaciones léxicas.
Nuestros lectores pueden pensar que somos críticos en exceso con el famoso DRAE modelo para muchos de perfección o incluso norma. No pretendemos exigir al DRAE la exhaustividad del DEC o del Lexilogos francés pero pedimos con humildad una revisión de los criterios lexicográficos del diccionario.
Echamos de menos una explicación clara de la combinatoria que es muy necesaria para traductores, periodistas, escritores, docentes y estudiantes de lenguas maternas y secundas, perdidos en la vorágine de los infinitos diccionarios existentes, todos ellos o malos o muy malos.
El DEC introduce el concepto de “función léxica” del que publicamos varios trabajos en este blog y que volveremos a reexplicarla con ejemplos y sobre todo alguna como la función “Magn” de intensidad que por su frecuente uso requiere una descripción detallada.
Las entradas del DEC tienen en cuenta las funciones léxicas y el concepto de “actante” que no es invento de la TST, pero que recogen y actualizan. También hemos escrito con detalle en este humilde blog, un trabajo sobre los actantes.
Pretendo reunir lo publicado sobre funciones léxicas, fundamentos de la TST, criterios de la LEC para la elaboración de diccionarios y, por supuesto, el tema central de los frasemas o unidades fraseológicas, en un único “post” aunque contenga decenas de páginas.
Creemos que un resumen detallado y explicado en profundidad de la TST y sus derivaciones léxicas merece la pena.
Segunda parte de “frasemas según Mel’cuk”:
En el post anterior nos deteníamos en la clasificación de los frasemas, por un lado en frasemas léxicos y frasemas semántico-léxicos y la segunda consideración según el principio de composicionalidad en la que colocando ambos planos producían los siguientes tipos de frasemas:
Locuciones o frasemas léxicos y, además, no composicionales
Colocaciones o frasemas léxicos y composicionales y
Clichés o frasemas semántico léxicos composicionales.

Mel’cuk desgrana los tres grandes tipos de frasemas, locuciones, colocaciones y clichés en otros subgrupos.

Así las LOCUCIONES son frasemas léxicos no composicionales y los clasifica en:
Locuciones fuertes o completas: si está formada por AB, la locución completa no incluye en su significado que es único, ninguno de los significados de sus componentes A y B.
El segundo tipo de locuciones son las “semilocuciones” que incluyen en su significado único el significado de uno de sus componentes y prescinde del significado del otro componente.
Si la “semilocución” es AB su significado incluye el significado de uno de sus componentes, por ejemplo A y prescinde del significado de B, pero incluye un tercer significado adicional C que Mel’cuk califica como “pivote semántico”.
Creemos que los conceptos expuestos por Mel’cuk son muy interesantes para comprender las locuciones y que éstas son una parte importante de la lengua, por tanto, los docentes deberían conocer las propuestas del lingüista canadiense aunque pudieran parecer complicadas o introduzcan nuevas ideas desconocidas.
En el próximo post continuaremos con el concepto de “pivote semántico”. D. M.

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