Español en América

mayo 16, 2012

¿Es útil un diccionario en la enseñanza del español lengua materna?

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 4:34 pm

Ayer veíamos la utilidad del diccionario bilingüe en la enseñanza del español L2 en la que nuestra elección estaba motivada por la competencia léxica de los alumnos en sus lenguas maternas de origen.

En el caso de los alumnos de español que estudian su lengua, es decir la materna, el diccionario elegido es uno monolingüe.

De la misma manera los estudiantes necesitan consultar la ortografía y las definiciones o significados de los lemas.

El manejo de un diccionario es una actividad muy formadora: los niños se acostumbran a buscar palabras, las viejas palabras que ahora denominamos formas o lexías.

Vemos en nuestras clases la escasa habilidad que demuestran nuestros alumnos cuando se les manda buscar el significado de un lema y rara vez la respuesta la formulan en un par de minutos.

En general, desconocen el orden del alfabeto. La búsqueda de lemas les obliga a ejercitar sus mentes y por eso preferimos los diccionarios en papel a los electrónicos en este caso.

Una vez que se han hecho con el manejo del diccionario “papel”, podemos pasar a un formato electrónico en el que la facilidad y la rapidez son enormes.

Ayer comentábamos las necesidades de los estudiantes del español lengua extranjera pasando de largo sobre las necesidades de traductores, periodistas o redactores que necesitan en producción resolver expresiones o bien en la lengua de origen o cuando se requiere redactar un texto, necesitamos buscar colocaciones o locuciones sinónimas para evitar esas molestas repeticiones o más sencillo todavía queremos formular una idea y nos hace falta encontrar una expresión original o que exprese con rotundidad un significado.

De siempre el léxico y su combinatoria no han estado de moda, constituyen los grandes olvidados de la lengua y de la enseñanza desconociendo que el léxico es el centro del sistema semiótico constituido por signos y el corazón de la lengua.

Si descifrar una unidad léxica es tarea delicada y difícil, el fenómeno de la polisemia complica aún más la cosa multiplicando significados.

Polguère y la OLST de la universidad de Montréal atribuyen a cada lexía tres propiedades, la primera es su propio significado o lo que es lo mismo la definición que aparece en los diccionarios monolingües. La segunda característica es su apartenencia a un sistema “flexional” también calificado como “morfológico”. La tercera y última propiedad es su capacidad de combinarse con otras lexías en el seno de una frase.

Esa combinatoria de las lexías puede ser libre cuando no existe ninguna restricción y una forma puede “elegir” cualquier otra para producir un significado o una combinatoria “restringida” cuando la elección no es libre y viene condicionado por el uso o por cualquier otra restricción.

Nosotros añadimos otras relaciones como pueden ser la ya señalada de sinonimia y otras como la antonimia, las relaciones causativas, etc.

Si podemos considerar al léxico como el “corazón” de la lengua, vemos su trascendencia y lugar en la enseñanza de lenguas maternas y segundas.

Pero si existen unas reglas gramaticales más o menos definidas con múltiples excepciones, resulta complicado formular unas “reglas léxicas”.

Sin embargo, si podemos describir como lo hace la OLST las relaciones léxicas restringidas con ayuda de las funciones léxicas que no son otra cosa que una abstracción mental o herramienta que nos ayuda para modelizar esas relaciones entre lexías no libres.

En estas páginas hemos descrito las funciones léxicas y pensamos que su trascendencia e interés nos obliga a volver a explicarlas, su concepto en el seno de la Teoría Significado-Texto y sus ejemplos y cómo por su medio se pueden construir diccionarios de gran utilidad.

¿Cómo se debe realizar la enseñanza del léxico?

La forma tradicional consiste en listas de palabras que se aprendían de memoria, huecos en los textos para rellenar con la lexía apropiada (los famosos Klose) que se revelan inoperantes.

Además las “familias de palabras” que no son tan malas como las pinta Polguère ya que aportan unas relaciones de hiperonimia y de sinonimia, entre otras que son las que necesitamos buscar para recordarlas en las redes y nodos semánticos de nuestro lexicón.

Algún autor recomendaba tratar la morfología de las palabras o lexías ya que el 66% de los diccionarios monolingües esta constituido por derivaciones morfológicas. Por otro lado, muchas de las “palabras” resultan calcos de unas letras a otras y, casi siempre se conserva la morfología y casi casi la ortografía.

Así, comunicación es en inglés communication y también lo es en francés.

A partir de comunicación, podemos derivarla a comunicar, comunicado, comunicador, comunicativo que en francés e inglés resultan casi idénticas.

Ayer recordábamos la necesidad de avanzar con rapidez y motivar en el nivel inicial de una nueva lengua y estas formas como “comunicación” son muy productivas y rentables.

Y no olvidemos que, precisamente enseñar una lengua es enseñar a comunicar.

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