Español en América

mayo 31, 2012

Perfil del profesor II

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:58 pm

Ayer en el tono de humor que nos gusta imprimir veíamos la intención del Instituto Cervantes de definir el “perfil del profesor de ele”.
Nuestra crítica que no suele perdonar a nadie, pretende ser constructiva. No encarcelamos, no llevamos a término ninguna delación sino que pretendemos edificar mediante nuestras modestas aportaciones en forma de grano a grano de arena un conocimiento que sirva en especial a los profesores de español, los que sufren por esos mundos de Dios, los que permanecemos en nuestra piel de toro y los que cobran los sueldos del Cervantes.
Podíamos añadir los que están en el paro, a los que deseamos que encuentren pronto currelo aunque sea en China.
No deseamos ningún mal ni a China ni a nuestros muchísimos amigos y amigas chinas a los que hemos impartido clases de español y todavía creemos que están vivitos y coleando. No tenemos noticia de que ninguna haya sufrido ni infartos, ni cánceres de ningún tipo, más allá del sufrimiento que supone asistir a nuestras clases. (Si hablamos de chinas en femenino, es porque en su inmensa mayoría pertenecen a nuestro género).
Dejamos las pequeñas dosis de humor y nos encaminamos al fondo del asunto que no es otro que determinar el perfil del docente sea por la vía democrática de la investigación seria y rigurosa, como la que realiza el I. Cervantes y la nuestra, que menos democrática pero científica a pesar de todo y basada en nuestra experiencia docente y la de muchos compañeros que peregrinan por las aulas tienen unas opiniones diferentes a las que se mencionan en la investigación cervantina.
Criticamos el proceso de selección del profesorado y no nos referimos en concreto al del Instituto Cervantes sino al de los profesores de secundaria y al increíble de la “nominación digital” de los profesores y catedráticos universitarios con la que no podemos estar ni mucho menos de acuerdo.
Las plazas universitarias se dirimen con un concurso-oposición nada transparente en el que los profesores que se encuentran dentro de la “casa” se llevan el gato al agua, es decir, en razón del amiguismo, el estar conchabado con los políticos de turno que manejan la universidad donde se celebra el proceso, son los que en un contubernio oscuro y lamentable, en la que la necesaria transparencia no aparece por ningún lado, es el candidato elegido el que más amiguetes tiene.
No hemos vivido por nuestra edad la denostada “época franquista”, es decir el fascismo criticado y lapidado en el que los catedráticos de universidades y escuelas técnicas se dirimían en lances absolutamente transparentes y públicos ante un tribunal –me cuenta un catedrático de universidad jubilado- de viejos sabios en el que el último opositor podía quedar fuera o no de la ansiada cátedra.
Nuestro informador nos cuenta con admiración de aquel proceso “fascista” en la que los amigos quedaban fuera por vergüenza y muchas veces el tribunal de los viejos que bostezaban aburridos al escuchar las sandeces de los candidatos, al vencedor de la contienda, lo dejaban fuera por ser su ciencia insuficiente.
Añoramos esa selección por su transparencia y porque pensamos que más del 80% de los actuales profesores universitarios sólo la idea de entrar en liza pública y oral con otros contendientes posiblemente más preparados ni siquiera hubieran optado por presentarse.
Nuestro catedrático jubilado nos indica que a las oposiciones se presentaban los que se encontraban preparados con un bagaje científico enorme y él como observador de muchos de los actuales catedráticos explica el lamentable estado de la universidad española.
La selección del profesorado en la secundaria pública adolece de múltiples fallos. Aunque nunca nos presentamos a estas pruebas no ha sido por falta de ganas sino por las dudas en cuanto a su transparencia y justicia.
Podemos presumir de carreras, de másteres, de cursos de doctorado, etc. De dominar varias lenguas, pero lo que nos impide dudar de la veracidad del proceso es la parcialidad de acumular puntos por los años de experiencia en lo “público”.
Cuando la enseñanza pública bate records de incompetencia, insolvencia, derroche, de falta de rigor y escasez de motivación, nos sorprende que la puntuación de la selección otorgue el doble de puntos a la experiencia en lo público que en la privada.
Las pruebas básicas son: doble fracaso escolar en la pública y coste doble lo que demuestra que los años de experiencia o de “paso por lo público” deberían contar un 0,25 en lugar del 1,00 que se les atribuye.
Al parecer este nuevo ministro de educación salido del proceso electoral que nosotros denominamos “sorteo” porque depende de la diosa fortuna, es decir que se meten en un bombo unas papeletas y un elector saca una de ellas. La que se extrae es la que manda en los próximos cuatro años.
De esta manera Zapatero salió dos veces del sorteo y ahora le toca a Rajoy ya que salió vencedor de la lid.
No queremos dedicar al sistema electoral unas dosis de humor porque pensamos que no se lo merece, pero sí creer que este ministro crucificado por las izquierdas analfabetas (no piensen que las derechas lo son menos), lo que manifiesta sobre el cambio del proceso de selección del profesorado pueda significar una mejora de la calidad de la educación.
El dichoso perfil del profesor:
Nuestra opinión es muy clara.
La principal cualidad es la motivación. Se puede llamar entusiasmo, ilusión o pasión. Nos hemos enfrentado (dialécticamente) a los que propugnan que el profesor “se hace”. No estamos en absoluto de acuerdo con la afirmación anterior. El profesor nace y es alguien con una infinita ilusión al que nadie le arredra ni desmotiva y que mantiene siempre elevada su motivación.
¿Basta con la motivación y con el cariño por transmitir su ciencia?
Estamos convencidos de que no es suficiente la ilusión y el entusiasmo. La segunda condición es la comunicación. Un buen profesor ha de ser un excelente comunicador.
La comunicación tiene que ser oral, un buen orador, gestual, los gestos acompañan al docente y un buen escritor.
Porque lo que falla en la educación hoy es la comunicación en la lengua vehicular, sea la que sea.
Nuestro paso por las aulas nos ha permitido contemplar el triste espectáculo de muchos profesores que con un bagaje científico y con conocimientos exhaustivos de su materia o asignatura eran o son capaces de aburrir a cualquiera.
El profesor es un excelente comunicador, un actor de teatro mejor que de cine, un buen locutor. Hay que pensar que desempeña un papel que necesita declamar, reír, llorar y quizás en algún momento rebuznar (no me mal interpreten).
El catedrático jubilado me indica la envidia que producen los buenos comunicadores en las aulas.
Los alumnos sancionan con su repulsa o rechazo a los malos comunicadores no asistiendo a sus clases. Lo que más molesta a esos docentes que aburren es que sus clases permanezcan vacías mientras que las de los buenos comunicadores, quizás con una menor dosis de ciencia se llenen hasta la bandera.
El conocimiento lingüístico:
Hablamos de profesor de lengua española como segunda y nuestro viejo profesor no nos aporta ninguna idea. Él catedrático de Termotecnia nos subraya lo aburrido de su materia y cómo, si pudiera, se reconvertiría en profesor de lengua.
Advierte que la motivación y la buena comunicación no bastan. Se requiere un conocimiento de la materia que se enseña y de su metodología.
Le sorprende lo de “Didáctica de Segundas Lenguas”, él que nunca ha oído hablar de “Didáctica de la Termotecnia” se muestra interesado en el tema.
El conocimiento exhaustivo de la materia no impide el reciclaje continuo ahora que la inmensa ayuda de Internet aporta unas posibilidades a los que hablan varias lenguas de aumentar sus conocimientos por la vía digital.
Añade que hay que incorporar a la metodología la investigación aunque sean pequeñas tareas investigadoras. La investigación supone una motivación suplementaria al alumno. Lo desconocido y oculto atrae más que lo conocido. Por dicha razón los alumnos se mueven, se motivan mediante trabajos sencillos de investigación.
¿Algo más que añadir al perfil?
Pues si, suerte mucha suerte. Imagínense ustedes a Rajoy o al presidente de su país si se le acaba; la prima de riesgo, el peso de la deuda o la señora Merkel pueden caer sobre él aplastándole. Para que no ocurra, se necesita suerte. No lo olviden.

1 comentario »

  1. muy buen gracias por este articulo reflexivo. Un buen profesor necesita ser un excelente comunicador, algunos profesores no pueden mirar al estudiante a la cara. Gente con problemas de autoestima. El perfil del docente debe incluir una persona de sencillo corazón y seguro de si misma.

    Comentario por el profe sami — septiembre 4, 2015 @ 11:07 am | Responder


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