Español en América

junio 8, 2012

Agua de mayo y agua de primavera

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 6:37 pm

Nos encontramos en plena primavera acercándonos al verano.
La temporada es sinónima de agua, de lluvias sea en la húmeda Europa o en el trópico americano.
En Venezuela a mediados de abril las chicharras comienzan su atronador estruendo anunciando la llegada de las lluvias.
En aquellas tierras califican como “invierno” la temporada húmeda que dura hasta noviembre. A partir de ese mes empieza el “verano” que se caracteriza por la sequedad y la carencia de agua.
La fraseología del español es abundante en estos meses de primavera que la “sangre altera”.
Añadimos el ya pasado “abril aguas mil” y mientras que en Europa “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”, en el continente americano el calor aprieta y la forma de combatirlo es con cervezas muy frías…
Aunque de pascuas a ramos nos topamos con alguna locución verbal nunca nos atrevemos a documentarlas a fondo ya que son bastantes miles y es tarea que expertos fraseólogos han investigado antes que nosotros y con excelente documentación.
Mayo pasado no tenemos más remedio que acudir a “como agua de mayo” que es sinónimo que la suerte, la fortuna o el trabajo nos sonríen y nos premian con bienes materiales o espirituales.
Es una locución adverbial muy usada y documentada en el CORDE con 27 casos y las 26 concordancias que aparecen en el CREA.
El insigne y bastante aburrido, D. Miguel de Cervantes es uno de los primeros en el empleo del “agua de mayo”, en “La Gitanilla” (Novelas ejemplares) año de 1613 y el CORDE, si lo solicitamos, nos produce el contexto:
“Ya tenía aviso la señora doña Clara, mujer del señor teniente, como habían de ir a su casa las gitanillas, y estábalas esperando como el agua de mayo ella y sus doncellas y dueñas, con las de otra señora vecina suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa”.
Leemos en un diario digital del que extraemos una parte de nuestros corpus la combinación “agua de primavera” con idéntico significado que nuestra “agua de mayo”. No la encontramos ni en el diccionario oficial de la lengua cervantina –y nunca mejor dicho- ni en los corpus que nos dan cero casos de concordancias.
Es con toda evidencia una combinación poco escrita y escuchada. No sabemos si en otros países de nuestra lengua es habitual o procede de otro idioma. Nos parece sonora y preciosa y la vamos a copiar para no repetirnos con “el agua de mayo”.
Si mayo es sinónimo de lluvias y de agua, son innumerables las locuciones producidas a partir del líquido elemento.
Aunque el agua, según la canción, es para las ranas, “claro como el agua” o “más claro que el agua” son locuciones sinónimas que expresan “claridad” o incluso, “conformidad”. Es una aseveración frecuente que funciona como locución adjetival y a veces como adverbial.
En estos tiempos de lluvia primaveral “el tiempo se mete en agua” o como la documenta el DRAE, “meterse en agua el tiempo” que explica con su opacidad que comienza a llover o el tiempo se vuelve hacia la lluvia.
“Agua pasada no muele molino” la empleamos habitualmente para expresar que hay que pasar la página y olvidar lo anterior. El DRAE no nos habla del “molino” y transcribe “ser agua pasada”, es lo mismo pero el molino aporta su significado.
No estamos muy de acuerdo con la definición del diccionario que indica: “haber ocurrido ya, haber perdido su oportunidad o importancia”. La locución verbal para nosotros implica algo diferente como es que lo “pasado, pasado está y hay que mirar al futuro, olvidando el pasado”.
No es lo mismo que los lexicógrafos de la Academia indican.
El DRAE documenta “tener el agua al cuello” o “tener el agua a la garganta” y la convierte en sinónima de “estar con el agua a la boca” y nos remite a esta última locución verbal.
Nosotros empleamos “estar con el agua al cuello” y no las otras que pensamos están en desuso.
En el CORDE no aparecen concordancias ni para “estar con el agua al cuello” ni para “tener el agua al cuello”.
Sin embargo, cuando nos sucede esto, podemos intentar dos cosas:
Primero el flexionar el verbo y verificar las concordancias o lo que es más fácil el sustituir el verbo y dejar sólo: “con el agua al cuello” que nos produce 24 casos en CORDE mientras que para “el agua al cuello” nos da un caso más, como es lógico porque la combinación la reducimos en una forma y tiene que producir muchos más casos, pero no ha sido así, lo que demuestra que nuestra apreciación es la correcta y el empleo es “estar con el agua al cuello” y no la locución del DRAE.
En estos tiempos de crisis es normal llegar a “fin de mes con el agua al cuello”, es decir “apretados”, “angustiados” o como se dice en Venezuela “sin una locha”.
El CREA para “estar con el agua al cuello” nos da un caso mientras que para “tener el agua al cuello” no produce ninguna concordancia.
Veamos para finalizar, y siempre en el CREA “con el agua al cuello” 31 casos y para “el agua al cuello” 42 casos, si verifican los contextos, éstos nos vuelven a dar la razón y de todos los casos, sólo uno “Tiene el agua al cuello”.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. [ocho de junio de 2012]
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. [ocho de junio de 2012]

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