Español en América

junio 16, 2012

Castillo de naipes, castillos en el aire

Filed under: Lengua española — Mercedes @ 5:41 pm

Las economías occidentales antaño poderosas fortalezas medievales se transforman en débiles simulacros de frágiles damiselas.
Entusiasmados con el léxico y la fraseología exponemos en días laborables y de asueto esas joyas lingüísticas que diferenciamos en colocaciones y locuciones.
El sábado es día de solaz, descanso y de poner nuestros huesos y músculos en posición de descanso.
Las gotas de humor que no inglés porque renunciamos a la pérfida Albión en beneficio de la señora Merkel que paga nuestra fiesta y nos inclinamos por el gracejo germánico dado al chiste, al cachondeo ibérico, la cervecita y las tapas.
No hay otro remedio porque la oronda señora paga nuestros caprichos que son bastantes y nuestra alma propensa a la chirigota y a los castillos en el aire.
Nuestra dedicación a filosofar es conocida, nuestra pasión por construir donde no se puede ni debe, donde no hay lugar, junto a las playas protegidas, los acantilados, los paisajes naturales es proverbial.
Menos mal que nuestras construcciones son castillos de naipes que caen cuando sopla el viento del oeste que viene de Portugal.
A nuestra alma le gusta la fiesta, el jolgorio y el pasarlo bien a costa del que sea, si es la señora esa de la cerveza y de las salchichas, pues mejor, pero también nos encanta reírnos de nuestros dos vecinos los de norte, los gabachos serios y responsables y los lusos amantes del fado.
Nos reímos para suplir las deficiencias de los demás. La risa es algo que mejora las relaciones aunque sea a costa de los próximos.
Los portugueses dicen de los españoles que nada bueno viene de España y nosotros pensamos que todo lo mejor es español. De España vienen los malos “ventos” y los malos “casamentos” pero los mejores casamentos que conocemos son esos que unen a portuguesas con españoles y a los que deseamos que duren miles de años.
Dejamos aparcadas esas “diferencias” con los vecinos, este blog no es un patio de vecindad sino un punto de encuentro léxico.
Si castillos de naipes y castillos en la arena son locuciones casi sinónimas, a las que podemos añadir la de castillos en el aire o como dicen nuestros otros vecinos que con muchísimo cariño hablan de “châteaux en Espagne”, cuando uno de sus compatriotas sueña con una quimera.
Como los españoles somos educados jamás hablamos mal ni de franceses ni de portugueses. Nuestros castillos no son franceses y nuestros casamientos funcionan siempre y además, estamos y somos felices…
Explicados estos tipos de castillos con o sin fantasmas, y como hoy es día de juerga, el sábado se presta a ello, pasamos a revisar como buenos lexicógrafos las definiciones del diccionario del señor Blecua (antes de De la Concha) trufado de humor que por eso lo califican como “diccionario de la lengua” y es conocido que los niños cuando quieren mofarse de otros, sacan la lengua…
Siempre nos llaman la atención los animales de dos y cuatro patas, estos últimos los preferimos porque no hablan ni discuten mientras que los primeros interfieren en nuestros pensamientos y posibles conclusiones.
Elegimos al azar cuatro animalitos inofensivos de esos que se califican como “domésticos”, unos de compañía como el perro, el gato y el conejo y otro, el cerdo que es animal del que se extraen buena parte de nuestros alimentos.
Lo cierto es que si tomamos el susodicho diccionario y leemos las definiciones propuestas por los sesudos lexicógrafos de la Real Academia podemos pasar unos momentos inolvidables. Veamos:
Conejo: dice el DRAE que este animal es de origen prerromano pero curiosamente subsiste hasta la fecha. Su definición es sorprendente: Mamífero del orden de los Lagomorfos, de unos cuatro decímetros de largo, comprendida la cola. Tiene pelo espeso de color ordinariamente gris, orejas tan largas como la cabeza, patas posteriores más largas que las anteriores, aquellas con cuatro dedos y estas con cinco, y cola muy corta. Vive en madrigueras, se domestica fácilmente, su carne es comestible y su pelo se emplea para fieltros y otras manufacturas”.
Cuando veamos un “conejo” hay que estar provisto de un metro para comprobar si tiene esos 4 decímetros comprendida la cola. Las orejas largas, debe ser para oír mejor, cuatro patas como los gatos, los perros y los cerdos. Es preciso verificar los dedos de las patas anteriores y posteriores.
El “perro”, sepan que hay un “perro1” y un “perro2”, el nuestro es el segundo. Su definición es algo más precisa que la del “conejo”: “Mamífero doméstico de la familia de los Cánidos, de tamaño, forma y pelaje muy diversos, según las razas. Tiene olfato muy fino y es inteligente y muy leal al hombre”.
Creemos que cerdos y conejos son también “leales al hombre” y, sin embargo, nos los comemos.
El “gato”: Mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, digitígrado, doméstico, de unos cinco decímetros de largo desde la cabeza hasta el arranque de la cola, que por sí sola mide dos decímetros aproximadamente. Tiene cabeza redonda, lengua muy áspera, patas cortas y pelaje espeso, suave, de color blanco, gris, pardo, rojizo o negro. Aún se emplea en algunos lugares como cazador de ratones”.
Si prestan atención, el “gato” es un mamífero carnívoro, sin embargo, deducimos que el “perro” es herbívero ya que no consta lo de carnívoro o es posible que se alimente del aire o de ese pienso para animales que venden en los supermercados.
¿Y del cerdo que piensa la Academia?
Resulta que su origen no es cerdo sino “cerda” (es discriminatorio hacia las mujeres): Mamífero artiodáctilo del grupo de los Suidos, que se cría en domesticidad para aprovechar su cuerpo en la alimentación humana y en otros usos. La forma silvestre es el jabalí”.
Tampoco precisa el DRAE si el cerdo-cerda es herbívoro, carnívoro o mixto, es decir omnívoro y si tiene cuatro patas o seis. Y que tiene entre los dedos de las patas delanteras y traseras. Eso sí se aprovecha para la alimentación humana y “otros usos”.
Nos gustaría una aclaración sobre estos “otros usos” y si se refiere a que se los suelen comer los lobos, los leones o es posible, incluso que los elefantes.
Añade el DRAE sobre el “cerdo” su “forma silvestre es el jabalí”. No lo entendemos, ¿cuál es la forma silvestre de “perro”? ¿O no tiene forma silvestre?
¿Y la forma silvestre de “gato”? ¿Es el tigre, la pantera, el león?
¿Y la forma silvestre del “conejo”? ¿Puede ser ese animal montaraz que posee uno…?
Como pueden comprobar nos seduce la precisión académica, pero tenemos que agradecer a los señores estos por este fantástico diccionario que nos divierte si lo tomamos con ese humor propio de los hispanos.
¿Con esta fantástica descripción “académica” serían ustedes capaces de diferenciar un perro de un gato o de un cerdo…? YO NO.
Si dispusiéramos de encuestadores, al cruzarnos con un perro, gato, cerdo o conejo les podríamos preguntar a qué tipología pertenecen…
Bueno, los gatos tienen la lengua “áspera”, es una pista…

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